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- Cada vez es más habitual ver a personas de todas las edades apuntarse al gimnasio para realizar entrenamiento de fuerza. Esto es una noticia fantástica, especialmente para quienes llevamos más de una década explicando por qué levantar pesas es el mejor seguro de vida para nuestra longevidad. Sin embargo, cuando he ido recientemente a gimnasios comerciales he detectado un problema enorme: ir al gimnasio, por sí solo, no es suficiente. Es más, ir al gimnasio no sirve para absolutamente nada y hoy te voy a explicar por qué.
El mensaje sobre la importancia de la fuerza está llegando, y mucha gente, incluso de edad avanzada, está dando el paso para practicarlo. Pero hay una realidad que no se está contando: el gimnasio no es un circuito de spa.
Veo constantemente a personas pasando de una máquina a otra, mirando una rutina en un papel o en una app del móvil, simplemente cumpliendo el trámite. Aunque esto siempre será mejor que quedarse tumbado en el sofá, si realmente buscas los beneficios físicos y de salud del entrenamiento de fuerza, hacer una máquina u otra es irrelevante si no consigues una verdadera estimulación muscular.
El Estrés Es Innegociable
Para que el cuerpo cambie, necesitas enviarle un mensaje claro de que debe adaptarse al estrés al que lo estás sometiendo. Esa es la palabra clave: Estrés.
No puedes terminar una serie como si estuvieras en un balneario. Si tu objetivo es hacer 15 repeticiones, al llegar a la número 12 te tiene que costar muchísimo trabajo, de modo que alcances la 15 muy justo, o incluso no llegues. Lo que no tiene ningún sentido es detenerte en la repetición 15 si sentías que podías haber hecho 25. Ese esfuerzo a medias no te aportará los beneficios que buscas.
Entrenar vs. Hacer Ejercicio: La Mentalidad del Atleta
Aunque todos seamos deportistas amateur, necesitamos adoptar una visión de entrenamiento real. Esto significa tener una planificación enfocada en la mejora del rendimiento.
Pensemos en cualquier otro deporte. Un equipo de fútbol planifica su temporada para ir mejorando gradualmente hasta alcanzar su pico de forma meses después. Un ciclista de verdad sale a «entrenar» con el objetivo de hacer una ruta en menos tiempo o llegar más lejos en el mismo tiempo; no sale simplemente a «dar un paseo» como haría alguien un domingo por la mañana.
En el gimnasio ocurre exactamente lo mismo. Si vas solo por entretenerte, socializar o sentir que bombeas sangre y eso te hace sentir bien, está muy bien, pero no estás entrenando fuerza. Estás haciendo ejercicio. Entrenar lleva implícito el deseo y la planificación para mejorar alguna cualidad.
El Esfuerzo y el Fallo Mecánico
¿Qué debemos mejorar exactamente en el entrenamiento de fuerza? Para empezar, mucha gente habla de la sobrecarga progresiva (mover cada vez más peso). Esto es excelente para los principiantes, ya que es una forma muy sencilla de medir el progreso. Si la semana pasada levantabas 10 kilos y hoy 15, estás mejorando.
Sin embargo, a medida que avanzas, levantar más peso se vuelve inviable. Nadie levanta 100 kilos en elevaciones laterales, sin importar cuántas décadas lleve entrenando. Por lo tanto, la progresión de cargas no es infinita.
Aquí es donde entra el factor innegociable: el esfuerzo orientado a extenuar el músculo. El objetivo de cada serie debe ser llegar al fallo mecánico, es decir, el punto en el que intentas levantar el peso y tu músculo simplemente ya no puede moverlo. El número de repeticiones es secundario: Solo sirve para determinar qué peso debes elegir. Ejemplo:
Si debes moverte en un rango de 10 a 15 repeticiones, busca un peso que te haga fallar dentro de ese margen.
Si llegas a 15 y aún puedes seguir, sigue hasta que no puedas más. En la siguiente serie, ajusta y coge un peso mayor para fallar entre 10 y 15.
Escalas de esfuerzo RPE o RIR
Existen escalas de esfuerzo como el RIR (Reps in Reserve), que te indican detenerte cuando sientes que aún podrías hacer 3 repeticiones más (RIR 3). En mi experiencia, esto es muy poco práctico. Las personas somos pésimas calculando nuestro propio esfuerzo. Los estudios demuestran que lo que un usuario percibe como un RIR 3, en la realidad puede ser un RIR 20. Por eso, mi filosofía es simple: lleva cada serie tan lejos como puedas.
La Recuperación y Periodización
Si aplicas esta intensidad y llevas cada esfuerzo al máximo que puedas, es fisiológicamente imposible entrenar los 7 días de la semana durante todo el año.
Quien entrena en «modo spa» no necesita descansar porque no genera fatiga real. Pero si entrenas de verdad, la recuperación es obligatoria. Por ello, recomiendo estructurar periodos de descanso total, como por ejemplo tomar una semana completa de descanso cada 4 meses. No es una sugerencia, es una necesidad biológica. Ningún deportista de élite rinde al 100% todo el año sin parar.
Y aquí es donde entra en juego la periodización. Como en cualquier otro deporte, tener una época para rendir al máximo y otra época para descansar (vacaciones). La idea es ir haciendo que el cuerpo tolere más y más trabajo hasta llegar a un pico, y luego tomar un descanso. Así es como lo hacemos en la academia.
El mensaje que intento transmitir, es que ir al gimnasio no sirve de nada si no te esfuerzas por ser mejor que ayer. Y cuando te esfuerzas de verdad, te das cuenta de que necesitas un plan que contemple esa mejora de rendimiento y por supuesto, que también contemple cuando es necesario parar para potenciar la recuperación. En otras palabras, es muy interesante profesionalizar el entrenamiento de fuerza, aunque ninguno seamos un deportista profesional. Pero igual que un deportista amater de cualquier otra disciplina tiene su calendario de la temporada, en el gimnasio no debería ser diferente.
Origen - En la vida, todo funciona por ciclos, y nuestro organismo no es una excepción. Solemos pensar que simplemente dormimos 8 horas y ya está, pero en realidad atravesamos una serie de ciclos nocturnos que nos permiten descansar. Lo mismo ocurre con el ciclo menstrual femenino, nuestras hormonas y hasta nuestra temperatura corporal: todo sigue un ritmo biológico.
Al entender esto, surge una pregunta importante: ¿Cómo afecta la dieta a todos estos ciclos? ¿Realmente importa si comemos en ciertos momentos del día y no en otros? Vamos a verlo.
La Biología Detrás de los Horarios de Comida
Existen evidencias sólidas que demuestran que el cuerpo se comporta de manera muy diferente dependiendo del momento del día. Si observamos el funcionamiento natural de nuestro organismo, encontramos datos reveladores:
Vaciado gástrico: Es mucho más rápido y eficiente por la mañana.
Secreción de insulina: La función de las células beta del páncreas (encargadas de secretar insulina) es un 15% más alta durante la mañana.
Sensibilidad a la insulina: Somos más sensibles a esta hormona durante el día, lo que significa que necesitamos menos insulina para regular nuestra glucosa en sangre.
Termogénesis: La quema de calorías inducida por los alimentos llega a ser hasta un 44% más baja por la noche en comparación con la mañana.
Toda esta biología nos indica de forma evidente que tiene mucho más sentido concentrar nuestras comidas durante el día en lugar de hacerlo por la noche.
Lo Que Nos Dice la Ciencia: Comer Antes vs. Comer Después
Para respaldar estos principios biológicos, existen investigaciones muy claras sobre el impacto del reparto calórico a lo largo del día.
Un conocido estudio del año 2013 comparó dos dietas con idéntica cantidad de calorías (1400 kcals) y macronutrientes. La única diferencia fue el horario de las comidas. Ambos grupos hicieron tres comidas al día, pero las distribuyeron de forma opuesta:
Grupo A (Comida principal temprano): Desayuno de 700 kcal, comida de 500 kcal y cena de 200 kcal.
Grupo B (Comida principal tarde): Desayuno de 200 kcal, comida de 500 kcal y cena de 700 kcal.
Los resultados fueron contundentes. El grupo que consumió las comidas más grandes al principio del día perdió más del doble de peso (8,7 kg frente a 3,6 kg). Además, no solo mejoró la pérdida de grasa, sino que también mostraron mejores niveles de glucosa en sangre y una menor secreción de grelina, lo que se tradujo en menos sensación de hambre.
El Impacto de la Hora de la Comida Principal
Otro estudio realizado en Murcia (España) durante una intervención de pérdida de peso de 20 semanas dividió a los participantes en dos grupos: los que hacían su comida más grande antes de las 3:00 PM y los que la hacían después. Quienes comieron antes de las 3:00 PM lograron una mayor pérdida de peso y menor resistencia a la insulina.
Posteriormente, el mismo equipo comparó los efectos de hacer esa comida principal a la 1:30 PM frente a las 4:30 PM. Como era de esperar, los que comieron a la 1:30 PM tuvieron una respuesta de glucosa mucho mejor.
Al final, la famosa regla de las abuelas de «desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo» tiene todo el respaldo científico del mundo.
El Peligro de los Ayunos Mal Planteados
Durante los últimos años se ha puesto muy de moda el ayuno intermitente, especialmente la práctica de saltarse el desayuno para ir a trabajar sin comer. Sin embargo, se ha observado que las personas que hacen esto suelen tener peores respuestas de glucemia (estudio 1, estudio 2) en las comidas posteriores, aunque es cierto que el cuerpo tiende a adaptarse si se hace de forma constante. Lo verdaderamente crucial, hagas más o menos comidas, es mantener horarios constantes.
Por otro lado, está ganando popularidad el ayuno nocturno extremo, como hacer la última comida a las 5:00 PM y no volver a comer hasta el día siguiente. Aunque biológicamente pueda parecer una buena estrategia, presenta dos grandes problemas:
Es socialmente insostenible: A menos que vivas aislado, es muy difícil compaginar una cena a las 5:00 PM con una vida social normal.
Perjudica el descanso: Al pasar tanto tiempo sin comer, tu glucemia baja. Para compensarlo, el cuerpo eleva hormonas glucemiantes como el cortisol y la adrenalina. Tener estas hormonas elevadas por la noche es una receta segura para despertarte de madrugada o no lograr un sueño profundo.
Mi Estrategia Personal para Organizar las Comidas
Muchas personas me comentan que al intentar cenar muy temprano, les cuesta mucho más dormir debido al hambre, lo que arruina su descanso. Por eso, mi recomendación es buscar un equilibrio.
Mi enfoque consiste en hacer una cena relativamente temprana y de tamaño normal, generalmente más pequeña que la comida del mediodía, pero siempre adaptada a los requerimientos de mi plan de alimentación. No necesitas evitar los carbohidratos ni buscar alimentos milagrosos; simplemente debes comer lo que te corresponde según tus objetivos. Si necesitas estructurar tu alimentación, puedes usar el planificador nutricional para diseñar un plan a medida.
Si pasan 2 o 3 horas desde la cena hasta el momento de ir a la cama y notas que el hambre puede comprometer tu sueño, te sugiero incluir un pequeño snack antes de acostarte. Aprendí esta estrategia de Scott Abel y más tarde de Diana Swarzthbein, que en uno de sus libros explicaba las desventajas de ayunar demasiado cerca de la hora de dormir. Un snack ideal y ligero podría ser una pieza de fruta y 15-20 gramos de frutos secos, siempre y cuando esté contemplado dentro de tu plan de alimentación. Y al día siguiente ya empiezas con tu primera comida por la mañana.
Por ejemplo, en mi día a día, me levanto a las 7:00 AM, pero no desayuno hasta las 9:00 AM. Mi última comida es a las 9:00 PM. Así que, técnicamente, sin forzar ninguna «ventana de alimentación», termino haciendo un ayuno natural de 12 horas cada día. Realizo 4 comidas en horarios fijos diarios, inclinando el mayor volumen calórico hacia las horas diurnas, pero sin volverme loco tampoco. Es algo más simple de lo que puede parecer.
De nuevo, solo tienes que hacerle caso a tu abuela:
Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué es mejor comer más calorías durante el día que por la noche?
El cuerpo humano está biológicamente mejor preparado para procesar alimentos durante el día. Por la mañana, el vaciado gástrico es mayor, las células que secretan insulina son un 15% más eficientes, somos más sensibles a la insulina y la termogénesis inducida por los alimentos es superior. Cenar de forma muy abundante empeora la gestión de la glucosa y dificulta la pérdida de peso.
¿Qué puedo comer antes de dormir si ceno temprano y me da hambre?
Si tu cena fue temprana y sientes hambre antes de dormir, es recomendable tomar un pequeño snack para evitar que el cortisol y la adrenalina se eleven e interrumpan tu sueño. Una excelente opción es tomar una pieza de fruta acompañada de 15 o 20 gramos de frutos secos, asegurándote de que estas calorías estén incluidas en tu planificación nutricional diaria.
¿Importa el número de comidas que hago al día?
No es tan determinante la cantidad de comidas que realices, sino la constancia en tus horarios. Tener horas fijas para comer todos los días mejora la respuesta metabólica del cuerpo, independientemente de si haces tres, cuatro o cinco comidas diarias.
Origen - Para bajar de peso, la receta parece sencilla: come menos y muévete más. Pero por alguna razón, esto no siempre funciona. A lo largo de mi experiencia, he comprobado que a muchas personas les cuesta horrores perder peso, y una de las razones principales de esta dificultad no está en su esfuerzo actual, sino que se remonta a su adolescencia.
Las estadísticas dicen que el 75% de los adolescentes con sobrepeso se convierten en adultos con sobrepeso, mientras que solo el 10% de los adolescentes en su peso ideal acaban desarrollando obesidad en la adultez.
A simple vista, la explicación parece fácil y puramente conductual: los hábitos poco saludables se trasladan de la infancia a la madurez. Sin embargo, cuando decides cambiar de comportamiento y hacer las cosas bien, te encuentras con un componente fisiológico que hace que el proceso sea mucho más difícil de lo que debería.
La Hiperplasia: Cuando tu Cuerpo Multiplica las Células Grasas
Cuando somos jóvenes (niños y adolescentes), nuestro cuerpo está enormemente predispuesto a acumular grasa, tanto en cantidad como en el número de células donde esta se almacena.
Estas células se llaman adipocitos. Durante estas etapas tempranas, el cuerpo genera un proceso llamado hiperplasia, lo que significa que estas células se replican a medida que engordas. Si tenías un adipocito, pasas a tener dos, luego cuatro, y así sucesivamente, porque en esa etapa el cuerpo está centrado en crear.
Lo curioso y verdaderamente problemático de este mecanismo es que esas células nuevas que se crean no se destruyen NUNCA.
El Efecto Globo de los Adipocitos
Los ácidos grasos, generados por un superávit calórico (comer más de lo que tu cuerpo necesita, independientemente de si son grasas, carbohidratos o ultraprocesados), se almacenan en estos adipocitos. Cuantos más adipocitos tengas, más grasa corporal podrás acumular.
Para entenderlo mejor, estas células grasas funcionan exactamente como globos:
Si engordas (superávit calórico continuo), los globos se hinchan.
Si adelgazas, los globos se deshinchan.
La cantidad total de globos se mantiene fija en la adultez.
Puedes perder grasa corporal y desinflar esos globos, pero jamás podrás eliminarlos. Incluso en personas con obesidad severa que se someten a cirugía bariátrica (llegando a perder hasta 18 puntos de IMC, lo que equivale a quitarse de encima el peso de otro ser humano), las células grasas disminuyen radicalmente de tamaño, pero siguen siendo exactamente las mismas en número.
La Trampa de la Leptina: Más Células Grasas equivalen a Más Hambre
Tener más adipocitos no solo implica tener más espacio para almacenar grasa, sino que también afecta directamente a la leptina, la principal hormona que nos dicta la saciedad.
Para ilustrarlo, imagina que tu grasa es ropa y tus adipocitos son armarios:
Si tienes un solo armario, estará lleno a rebosar.
Si tienes dos armarios, la misma cantidad de ropa estará repartida y ninguno estará lleno.
Con la grasa corporal ocurre igual. Si tienes tu grasa repartida en muchos adipocitos, ninguno de ellos estará completamente lleno. La trampa fisiológica es que la leptina se segrega principalmente cuando el adipocito está más lleno.
Por tanto, a igual cantidad de grasa, la persona con más adipocitos (menos llenos) generará menos leptina, lo que se traduce en una mayor inclinación a seguir comiendo. En resumen: más adipocitos = más sitio para almacenar grasa = más apetito = más dificultad para adelgazar.
La Falsa Ilusión de las Redes Sociales
Sé que esto puede sonar pesimista. No tengo un método mágico para aniquilar las células grasas que generaste cuando eras niño y merendabas bollycaos. Yo mismo, hasta que pisé un gimnasio con 18 años, desayunaba todas las mañanas un tazón de leche con medio paquete de galletas. Nadie me explicó las consecuencias.
Esta explicación biológica no es una excusa, sino un baño de realidad. Significa que los modelos despampanantes que ves en redes sociales vendiendo sus métodos seguramente tienen una genética y un desarrollo fisiológico que no tiene nada que ver con el tuyo. Compararte con ellos y esperar verte igual es frustrante y poco realista.
Protege el Futuro: La importancia de ser un ejemplo para tus hijos
La mayoría de quienes me seguís ya tenéis 30, 40 o 50 años. Evidentemente, no podemos viajar en el tiempo para cambiar lo que hicimos en el instituto. Sin embargo, muchos de vosotros sois padres o incluso abuelos. Lo que un niño hace hoy tiene consecuencias irreversibles en su adultez. Esos adipocitos que generen ahora les perseguirán toda la vida.
La mejor forma de cuidar de su salud es siendo su ejemplo. Los hijos no aprenden de los consejos, aprenden de lo que ven en casa. Si has pensado en tirar la toalla con tu propio cuerpo porque a ti te da igual si estás más gordo o más delgado, al menos hazlo por ellos. Enséñales hábitos saludables hoy para evitarles esta carga metabólica en el futuro.
Conclusión: Tu Trayectoria es lo Único que Importa
Que perder peso te cueste más trabajo o más tiempo no significa que no puedas lograrlo. El déficit calórico sigue funcionando para ti. Todo el mundo puede perder grasa, desinflar esos adipocitos y alcanzar un peso correcto, manteniendo un perímetro de cintura equivalente a la mitad (o menos) de su altura, lo que se considera una proporción saludable. TODO el mundo puede llegar ahí.
Habrá gente que llegue más rápido y otra que llegue más despacio, pero esto que has aprendido hoy te debe haber servido para darte cuenta que lo importante no es lo rápido que puedas llegar, sino la trayectoria que lleves. Porque una buena trayectoria más tarde o más temprano te acercará adonde quieres ir. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti,
Origen - Siempre se dice que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. En mi experiencia, cuando hablamos del estado físico, esto es una realidad absoluta. La mayoría de las personas tienden a darle importancia a su cuerpo solo en momentos puntuales del año: llega el verano y quieren bajar de peso para verse bien, o termina el año y buscan limpiar los excesos de las fiestas.
Al final, esto se convierte en una bola de nieve. No solo no estás mejor cada año, sino que vas a peor. Y en el mejor de los casos, si consigues ser fiel a tu «operación bikini», esa mejora te durará lo mismo que el moreno de la playa.
Para liberarte de esta jaula y dejar de tratar tu cuerpo como un proyecto temporal de dos veces al año, voy a contarte el método exacto para mantener una buena forma física todo el año.
El Primer Paso: Conseguir una Buena Forma Física (De Verdad)
Básicamente, para mantener una buena forma física todo el año, lo primero que tienes que hacer es conseguirla. Pero, ¿Qué significa realmente estar en forma?
No debes compararte con los físicos irreales de las redes sociales, muchas veces sostenidos por una genética excepcional o sustancias dopantes. En la academia, utilizamos dos marcadores objetivos y estáticos para medir esto:
IMC (Índice de Masa Corporal): Relaciona tu peso y tu altura. Aunque es útil, no es totalmente fiable porque no nos dice nada sobre tu composición corporal.
ICA (Índice Cintura-Altura): Relaciona el contorno de tu cintura con tu altura. Este marcador es mucho más relevante, ya que tu perímetro abdominal sí es un reflejo fiel de tu composición corporal.
Para considerar que tienes una buena forma física, tu IMC óptimo debe estar por debajo de 25 y tu ICA por debajo de 50 (es decir, que tu cintura mida, como mucho, la mitad de tu altura).
Fase 1: La Etapa de la Rigidez y el Sacrificio
Llegar a esos marcadores es, irónicamente, la parte más fácil y a la vez la más difícil. Es fácil porque cualquiera puede hacer su vida miserable durante unos meses para perder peso, pero es difícil porque mantener esa miseria a largo plazo es inviable.
Si quieres mejorar, hay una etapa inicial en la que debes sacrificar ciertas cosas y aprender a decir que no. Tienes que ser bastante estricto con tu alimentación, tus entrenamientos y tu descanso, pero especialmente tu alimentación.
En esta fase inicial, debes olvidarte de las «comidas trampa» o los caprichos de fin de semana. Tu cuerpo, si tiene un sobrepeso considerable, no gestiona los excesos igual que un metabolismo optimizado. De hecho, el efecto térmico de los alimentos (las calorías que tu cuerpo gasta en digerir) puede llegar a ser del 25% en una persona con buena forma física, frente al 10% de media en alguien con sobrepeso. Esto significa que una comida libre le supone un 15% menos de calorías netas a una persona que está forma frete a una que no lo esté y que coma exactamente lo mismo.
Fase 2: Flexibilidad y Ajustes
Una vez que has logrado optimizar tu IMC (<25) y tu ICA (<50), llega la parte divertida. Al no tener sobrepeso, reduces drásticamente el riesgo de problemas cardiovasculares, hipertensión o hipercolesterolemia, simplemente teniendo estos 2 marcadores en orden.
Ahora puedes empezar a ser más flexible. La clave está en dejar que sean tus marcadores (IMC e ICA) los que determinen cuánta flexibilidad puedes permitirte.
Imagina que tienes un IMC de 23 y un ICA de 46. Estás en un rango excelente. Empiezas a tomarte licencias: un helado, una hamburguesa, cenas fuera. Si al cabo del tiempo notas que tu ICA sube a 49, la tendencia te está avisando de que te has relajado demasiado. ¿Qué haces entonces? Reduces las comidas libres y te enfocas en ser estricto unas semanas hasta que tus marcadores vuelvan a bajar.
Este es el verdadero secreto: ir navegando entre la rigidez y la flexibilidad en función de tus marcadores. Las cosas no son estáticas; o mejoran o empeoran. Así que no puedes pretender que siempre mantengas un mismo IMC e ICA. Irán fluctuando, pero debes mantenerlos dentro de un marco que se siga considerando óptimo.
Las Vacaciones y Los Excesos
Con una buena forma física, tu cuerpo es mucho más benévolo ante los excesos. El problema es que la gente quiere comer mal y mejorar su físico al mismo tiempo, lo cual es imposible.
Una vez superada la Fase 1, puedes disfrutar con mucha más libertad. De hecho, en mi caso, cuando llegan las Navidades, aplico máxima flexibilidad. Me como los polvorones, voy a las cenas familiares y ni siquiera entreno esos días porque lo tomo como mi periodo de recuperación.
Claro que engordo, pero si empiezo la Navidad con un IMC de 23 y la termino con 26, y empiezo con un ICA de 46 y la acabo con un ICA de 52 (lo cual es una subida disparatada y exagerada), sigo estando bastante bien al terminar las navidades.
Lo fascinante es que, al volver a la rutina de entrenamiento y alimentación habitual de manera más estricta, el cuerpo tiende a lo que conoce. En un par de semanas o un mes, vuelvo a mi peso inicial sin hacer dietas detox ni cardio en ayunas ni ninguna magufada, solo siguiendo mi plan normal.
Y por eso, incluso en el «peor» de los escenarios, seguirás manteniendo una buena forma física que irás fluctuando a base de más flexibilidad o más rigidez en función de lo que necesites en cada momento, pero siempre estarás dentro de un marco óptimo.
Esto te permite disfrutar tanto de los periodos de más rigidez como de los de más flexibilidad. El problema que tiene la gente es que está pensando en el bar cuando está en el gimnasio y pensando en el gimnasio cuando está en el bar.
Se sientan a la mesa en una cena de Nochebuena y en lo que están pensando es en el trabajo que les va a costar bajar eso en enero, o en lo que van a engordar después de hacer esa comida copiosa. Es una forma terrible de vivir.
Y al mismo tiempo cuando están en el gimnasio después de llevar 2 días controlando su alimentación están pensando en la comida trampa del próximo fin de semana…
Si tratas a tu cuerpo con respeto y consigues alcanzar una buena forma física, luego solo tienes que dejar que sea la tendencia la que te diga si necesitas comer más o comer menos y por tanto, tener más flexibilidad (más comidas libres) o más rigidez (más adherencia a tu plan de alimentación).
Origen - Los hombros son una parte del cuerpo fundamental para la estética visual. Cuando están bien desarrollados, aportan una gran simetría, ensanchando la figura masculina y estilizando la femenina. Pero la mayoría de las personas cometen los mismos errores de base al entrenar esta zona, limitando sus ganancias y aumentando el riesgo de sufrir molestias.
Para solucionar esto, he recopilado cinco principios fundamentales que aplico en mis programas para construir unos deltoides fuertes, estéticos y libres de lesiones de una manera eficiente y simple.
1. No Abusar de los Presses de Hombro
Este es un consejo que suele chocar con las recomendaciones tradicionales, pero tiene una explicación anatómica muy clara: la mayor parte del trabajo en los presses sobre la cabeza recae en la cabeza frontal del deltoides.
Aunque se suele argumentar que variando el agarre se puede estimular la zona lateral, este estímulo es marginal. En el momento en que colocamos los brazos en posición de empuje:
La porción frontal se queda arriba y ejerce la mayor parte de la fuerza.
La porción lateral se desplaza detrás del cuerpo, contribuyendo muy poco.
La porción trasera queda abajo y apenas tiene activación.
Si tenemos en cuenta que en una rutina convencional ya se realizan múltiples empujes para el pectoral (press plano, inclinado, con mancuernas o en máquina), la cabeza frontal ya recibe suficiente estímulo diario. Añadir excesivos presses de hombro es redundante.
Además, los presses completamente verticales o militares suelen provocar pinzamientos y problemas en el tendón debido a la falta de movilidad. En mi experiencia, si se van a realizar presses, es preferible utilizar un banco inclinado a unos 60 o 70 grados (bajándole un punto al respaldo). Esto reduce la exigencia de movilidad y cuida la articulación sin perder efectividad.
2. Priorizar las Elevaciones Laterales
Si hay una zona del hombro que requiere atención especial, es la porción lateral. A diferencia de las otras cabezas del deltoides (la frontal se activa con los presses de pecho y la trasera con los remos y jalones), la cabeza lateral no se trabaja de forma significativa con casi nada que no sean elevaciones laterales.
Es una realidad que en este ejercicio de aislamiento no se puede levantar tanto peso como en un press. Existe una tendencia a pensar que los ejercicios multiarticulares siempre son mejores, asociando el término a una etiqueta de calidad superior. Sin embargo, que un movimiento sea multiarticular es solo una característica; lo importante es trabajar el músculo de la manera más eficiente posible, no levantar el máximo peso absoluto.
Para maximizar el estímulo lateral minimizando las molestias, puedes aplicar estas variantes:
Modificar el plano del movimiento: En lugar de subir los brazos completamente en cruz (lo cual, sumado al clásico consejo de rotar la mano como si se vertiera agua de un vaso, puede generar problemas por rotación interna), es mucho más seguro realizar la elevación con los brazos orientados a unos 45 grados hacia el frente.
Implementar Y-Raises: Al colocar la mano delante con la palma hacia abajo y elevar en diagonal, la porción lateral del deltoides queda en la posición superior perfecta para ejercer la fuerza. Esta rotación externa proporciona un trabajo excelente para la zona lateral y resulta muy cómoda para la articulación.
3. Entrenar los Hombros con Diferentes Estímulos y Herramientas
Para lograr un desarrollo completo a lo largo del año, es muy interesante someter al músculo a diferentes curvas de resistencia y rangos de repeticiones.
El tejido del deltoides responde extraordinariamente bien a repeticiones moderadas y altas, pero lo ideal es cubrir todo el espectro mediante una programación inteligente:
Variedad de equipamiento: Alternar el uso de mancuernas, poleas, bandas elásticas y ejercicios en suspensión (TRX) para modificar los puntos de máxima tensión del movimiento.
Variedad de rangos: Planificar etapas enfocadas a 8 repeticiones, otras a 15 y fases específicas con series de hasta 30 repeticiones.
No se trata de mezclar todo en la misma sesión, sino de periodizar estos estímulos en la planificación anual para forzar una adaptación constante.
4. Reducir las Inercias y Eliminar las Ayudas
Un principio aplicable a cualquier grupo muscular, pero crítico en los deltoides, es mantener el movimiento lo más estricto posible. En los gimnasios es habitual ver elevaciones laterales donde se levantan los talones y se balancea el torso para mover más carga, restándole todo el trabajo al hombro.
Para bloquear la tentación de hacer trampas con el cuerpo, prefiero utilizar sistemas de estabilización externa:
Realizar las elevaciones laterales sentado.
Hacer el movimiento con el pecho apoyado en un banco inclinado.
Al eliminar el impulso de las piernas y la cadera, el aislamiento es total y el estímulo se dirige exclusivamente al deltoides lateral.
5. Ordenar los Ejercicios en Función de tus Prioridades
La estructura clásica de una rutina de hombro suele empezar siempre con un press pesado. Sin embargo, si el objetivo principal es desarrollar la estética de la sección lateral y posterior (que son las que habitualmente van rezagadas), esas zonas deben trabajarse al principio del entrenamiento, cuando los niveles de energía y frescura son máximos.
Por esta razón, en mis pautas suelo estructurar las sesiones colocando los presses de hombro al final. Aunque la fuerza en el press sea menor debido a la fatiga previa, el objetivo sigue siendo priorizar el desarrollo de los hombros de la manera más eficiente y para eso, las zonas del hombro más necesarias de desarrollar son la lateral y la posterior, por lo que tiene sentido que se hagan al principio, dejando los presses para el final.
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