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Luis Carballo
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    5 razones por las que ahora es más fácil perder grasa que antes

    01/06/2026 | 13 min
    Si le dijeras a alguien hace 20 años que podrías comer palomitas y tortitas todos los días y, aun así, perder grasa corporal e incluso marcar abdominales comiendo este tipo de cosas, te dirían que estás loco. Sin embargo, la verdad es que perder grasa corporal hoy en día es más fácil que nunca, especialmente si te aprovechas de las herramientas a las que todos tenemos acceso.

    Y eso es lo que voy a explicarte hoy: Las 5 claves que demuestran por qué, si quieres perder grasa, ahora es el mejor momento.

    1. La evolución del menaje del hogar y la cocina tecnológica

    Cocinar de manera tradicional a fuego lento puede tener sus ventajas nutricionales, pero es indiscutible que herramientas actuales como los robots de cocina, los procesadores de alimentos o las air fryers suponen una auténtica revolución.

    Estas herramientas te permiten imitar texturas crujientes o cremosas que el cerebro asocia directamente con la «comida basura» (que son precisamente las texturas que hacen que nos gusten tanto esos alimentos). Con la tecnología actual de cocina, tenemos la posibilidad de replicar estos platos en casa, pero utilizando un 80% menos de grasas o azúcares.

    Por ejemplo, gracias a un procesador de alimentos puedes prepararte un helado de proteína bajo en calorías y sentir que estás comiendo un helado tradicional. O puedes cocinar unas patatas fritas en una freidora de aire que no están realmente fritas, pero que saben de forma muy similar o idéntica a las patatas fritas convencionales.

    Cualquiera que sea tu plato favorito y más calórico (ya sea helado, galletas o cualquier otra opción), hoy en día existe una versión mucho más baja en calorías que podrías comer incluso a diario para perder peso. Basta con buscar recetas adaptadas en plataformas como YouTube. No se trata de que estos alimentos sean «saludables» por sí mismos; el hecho saludable radica en que son bajos en calorías y, si introduces menos calorías y consigues bajar de peso teniendo sobrepeso, eso es lo que genera salud.

    Además, si eres un poco «cocinillas», estas herramientas te permiten disfrutar de las comidas para perder peso tanto como de tus platos favoritos.

    2. La grandísima oferta adaptada en los supermercados

    Aunque una gran parte del supermercado actual sigue llena de productos ultraprocesados que conviene evitar, si nos ceñimos puramente a la pérdida de grasa corporal, ahora existen muchísimas más opciones con menor densidad calórica que hace años.

    Los supermercados actuales te lo ponen muy fácil ofreciendo versiones menos calóricas de prácticamente todo. Entre las alternativas disponibles hoy en día destacan:

    Salsas cero calorías (ideales para quienes disfrutan de los aderezos).

    Quesos bajos en grasa (y, por tanto, menos calóricos).

    Gelatinas light que apenas aportan calorías.

    Diferentes tipos de edulcorantes y siropes cero calorías.

    Esto no significa que estos productos sean los mejores alimentos del mundo, sino que facilitan llevar tu misma alimentación habitual pero ahorrándote muchas calorías por el camino, lo que simplifica el proceso de pérdida de peso.

    La clave en este punto consiste en identificar tus «no negociables»: aquellas cosas a las que no quieres renunciar bajo ningún concepto. Si no quieres renunciar al ketchup, por ejemplo, simplemente debes buscar una alternativa en el supermercado que sea más baja en calorías, y aplicar esta misma estrategia con el resto de tus productos habituales.

    3. El acceso inmediato a la información y el fin de los mitos

    La facilidad para encontrar información hoy en día es otra gran ventaja. Las redes sociales e internet permiten compartir de forma masiva una inmensa variedad de recetas bajas en calorías creadas con el menaje moderno, haciendo que lleguen potencialmente a todo el mundo.

    Además, la difusión de la información ha ayudado a combatir antiguos mitos nutricionales. Anteriormente se pensaba que comer cualquier cosa después de las 6 de la tarde (especialmente carbohidratos) se almacenaba directamente como grasa corporal y te hacía engordar. También se afirmaba categóricamente que el pan o la leche engordaban. Aunque algunos de estos mitos siguen perpetuándose por ciertas personas, hoy es más fácil que nunca dar con buena información.

    Nota: También es más fácil encontrar mala información, pero afortunadamente la buena también está disponible para todos.

    A día de hoy se ha comprobado miles de veces, tanto a nivel clínico como empírico, que el único factor necesario para perder grasa es sostener un déficit calórico. No es lo que comes ni cuándo comes, sino cuánto comes (a pesar de que lo que comes y cuándo lo comes pueda influir en la cantidad total de lo que comes).

    Este principio del déficit calórico funcionaba exactamente igual en el pasado, cuando la gente intentaba bajar de peso sufriendo en la cocina a base de ensalada y pechuga de pollo sin sal. La diferencia radical es que ahora podemos acceder a esta información de calidad, mientras que antes imperaba la creencia popular de que para perder grasa era obligatorio sufrir tanto en la cocina como en el gimnasio.

    4. La evolución de la tecnología y las herramientas digitales

    La tecnología ha simplificado de forma directa el proceso de pérdida de grasa mediante herramientas y aplicaciones cotidianas:

    Rastreadores de comida y escáneres: Existen aplicaciones que permiten escanear los códigos de barras de los alimentos en el supermercado para ver su calificación o registrar lo que comes para llevar un control de las calorías consumidas (un método válido para las personas a las que les funcione la tecnología, aunque tener un plan de alimentación estructurado sigue siendo una gran alternativa).

    Planificadores nutricionales digitales: En el pasado, diseñar un plan de alimentación requería utilizar un libro con tablas de alimentos e ir calculando la dieta a mano con una calculadora para conocer las calorías en función de los gramos. Por este motivo, la gente recurría a dietas monótonas de únicamente arroz y pollo: cuantos más alimentos se incluían, más complejo era el cálculo. Hoy existen herramientas tecnológicas avanzadas que te permiten crear planes de alimentación personalizados en minutos sin necesidad de calcular nada manualmente.

    Inteligencia Artificial: La IA añade facilidades al proceso; aunque no sea exacta al 100%, permite enviar una foto de un plato para obtener una orientación de sus calorías, o enviar fotos del frigorífico lleno y vacío para generar automáticamente una lista de la compra rápida.

    5. Perder peso como una elección en un mundo de abundancia

    Este último punto invita a la reflexión profunda: hoy en día perder peso es una elección. Las generaciones actuales no han vivido guerras ni periodos de escasez generalizada. Aunque se pueda pensar que existen periodos mejores o peores a nivel político, cultural o social, la realidad es que ahora vivimos mejor.

    Es una gran ventaja poder decidir perder peso por voluntad propia en lugar de perder peso por no tener nada que llevarse a la boca. Las generaciones que vivieron conflictos bélicos o posguerras tuvieron que ingeniárselas duramente para poder comer algo debido a la escasez real.

    Por este motivo, resulta incoherente la obsesión por romantizar la «dieta paleo» o la «dieta ancestral» bajo la premisa de comer como nuestros antepasados. Aquellos hombres comían de esa forma porque no tenían otra alternativa por necesidad, no por elección. Cualquier persona de la época paleolítica o el emperador más poderoso de hace 500 años se cambiaría sin dudarlo por cualquiera de nosotros para disfrutar de las posibilidades alimenticias y la abundancia que tenemos a día de hoy.

    Paradójicamente, el hecho de que ahora existan mayores índices de exceso de peso es un indicador de que no hay escasez de alimento, y es preferible vivir en un mundo de abundancia que en uno de escasez. Por lo tanto, quien quiere perder peso hoy en día, lo hace porque ha tomado la decisión consciente de hacerlo. Perder peso por decisión propia es una posición de poder, por lo que no cabe la victimización (quejarse por tener hambre, estar cansados o decir que el proceso es muy duro).

    Cualquier objetivo en la vida —ya sea sacarse el carnet de conducir, mudarse de casa o pedir matrimonio— nace de una decisión inicial. La pérdida de peso en este momento histórico es exactamente eso: una decisión que te coloca en el asiento del conductor. Como dice mi mentor Scott Abel:

    «Escoge el comportamiento y acepta las consecuencias».

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    Push Pull Legs o FullBody ¿Cuál es el mejor entrenamiento?

    28/05/2026 | 10 min
    En su momento estuvieron de moda los calentadores, los pantalones de campana y las zapatillas de muelles. En el mundo del entrenamiento actual, la moda es la rutina Push/Pull/Legs (Empuje/Tracción/Pierna). Esta división consiste en que, cuando vas a entrenar, un día haces todos los músculos que empujan, otro día haces todos los músculos que tiran y otro día haces las piernas.

    Esto es lo que ahora hacen todos los influencers, una tendencia traída de América que se ha replicado aquí de forma masiva. Sin embargo, antes de sumarte a la corriente, es importante analizar qué sentido tiene realmente esta distribución a nivel fisiológico y cómo encaja en una planificación a largo plazo.

    La física externa vs. la realidad interna del músculo

    Para empezar, a nivel interno, esta rutina no tiene sentido bajo la premisa del «empuje», porque para los músculos no existe el empujar. Los músculos únicamente tiran del tendón; ninguno de ellos empuja.

    El hecho de que estés empujando es algo físico externo del cuerpo, no interno. Nosotros empujamos cuando alejamos algo de nosotros y tiramos cuando acercamos algo hacia nosotros.

    A pesar de esto, sí tiene sentido agrupar los músculos de esta manera por un factor práctico: los músculos que alejan cosas de nosotros son músculos sinergistas. Esto significa que para empujar vas a usar los mismos músculos para casi todos los ejercicios. Agruparlos en una misma sesión de entrenamiento va a hacer que tengas que calentar menos, porque todos los ejercicios del entrenamiento van a usar los mismos músculos. Lo mismo ocurre con el día de pull (tirar) y el día de pierna.

    El error de copiar a los influencers: Principiantes vs. Avanzados

    Cuando ves a tu influencer favorito haciendo su rutina push pull legs, tiendes a pensar que lo que está haciendo él es lo que tienes que hacer tú. Pero, igual que lo que hace un entrenador no tiene por qué ser lo mismo que le mande a su cliente, lo que hace alguien en las redes sociales no tiene que ser lo que hagas tú.

    Por qué el principiante debe elegir Fullbody

    Si estás empezando hoy mismo a entrenar, hacer una rutina push pull legs tiene mucho menos sentido que hacer una rutina Fullbody (cuerpo completo). Entrenar el cuerpo entero cada vez que vas al gimnasio es mucho más óptimo que entrenar solo los músculos que empujan.

    Esto no significa que hacer una push pull legs sea malo para un principiante, sino que, por comparación, la rutina de cuerpo completo es superior. Si puedes hacer algo más óptimo para empezar a entrenar la fuerza, no hay razón para elegir otra opción.

    Qué pasa si eres una persona avanzada

    Si eres una persona con más experiencia, quizás te plantees hacer una rutina push pull legs. En este punto debes entender que no hay ninguna división que sea mejor que otra, ya que todas tienen sus pros y sus contras. La push pull legs no es superior a otros tipos de entrenamientos.

    La importancia de la planificación anual y la periodización

    Una forma eficiente de organizar el entrenamiento es de manera anual. Al igual que en cualquier deporte (como el fútbol, donde las temporadas son cíclicas, terminando en ciertas fechas y empezando de nuevo en agosto o septiembre), el entrenamiento recreativo se puede estructurar en torno a un año por una cuestión de funcionamiento social.

    Dentro de una planificación anual, una rutina push pull legs tiene cabida, pero no porque sea la mejor de forma absoluta:

    Para entrenar de forma casual o ir poco al gimnasio: La rutina fullbody es superior porque en menos días entrenas todo el cuerpo. En una rutina fullbody, cada día que asistes entrenas el cuerpo entero. En cambio, para entrenar todo el cuerpo en una push pull legs, tienes que ir tres veces al gimnasio en lugar de una. Si no te gusta mucho el gimnasio y vas por salud y sin muchas pretensiones, la push pull legs no es tu mejor opción.

    Para gestionar el volumen de entrenamiento: En una rutina fullbody no puedes meter demasiados ejercicios ni demasiadas series en una sola sesión porque debes cubrir todo el cuerpo. Al dividir el entrenamiento en tres (push, pull o legs), cada día que vas puedes meter más ejercicios y más series. Como un principiante no necesita ese volumen, esta distribución tiene más sentido colocarla al final de una temporada y no al principio.

    ¿Por qué elegir una sola rutina si puedes usarlas todas?

    Todas las divisiones de entrenamiento (ya sean push pull legs, fullbody, torso-pierna o cualquier otra) tienen sus ventajas y sus inconvenientes. No hay una que sea buena y el resto malas. Por eso, en lugar de casarte con una sola opción para siempre, la clave está en periodizar para aprovechar las ventajas de todas.

    Aunque para el entrenamiento de fuerza a nivel recreativo periodizar no sea estrictamente necesario para progresar, combinar las distribuciones te permite cubrir las deficiencias de una con las fortalezas de otra. Si utilizas varios entrenamientos diferentes a lo largo de la temporada, obtienes los beneficios de todos y corriges sus desventajas.

    No existe una rutina que sea la respuesta definitiva. La clave real está en entrenar de forma intensa utilices la división que utilices. Si quieres optimizar tus resultados, inclúyelas todas de forma programada. Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti.

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    Cómo planificar una dieta que funcione

    25/05/2026 | 20 min
    Si quieres planificar una dieta que te permita perder grasa corporal, es probable que te preguntes qué cosas son las que debes tener en cuenta exactamente.

    Evidentemente, tienes que tener un control de tu alimentación. Controlar tu alimentación significa que seas tú quien decida qué comer. Cuando eres el encargado de tus decisiones, se requiere más proactividad por tu parte.

    Es como el que lleva un coche: si vas en un autobús o en el coche de un amigo, te puedes dormir si quieres, pero no controlas ni a dónde vas ni cómo vas. Si eres tú el que conduce, no te puedes dormir; tendrás que asegurarte de conducir correctamente y llegar al destino. Es más engorroso, pero tienes más control. Con la alimentación sucede lo mismo: debes elegir tú lo que quieres comer, pero a cambio tienes que seguir algunas reglas.

    El mito de la proteína y el marketing de los alimentos enriquecidos

    Si hablamos de nutrientes, es necesario empezar por la proteína, que es el macronutriente que todo el mundo tiene en un pedestal. Hoy en día vas al supermercado y todo tiene proteína: yogures, natillas, flanes, galletas… Intentan meterle proteína a los mismos productos de siempre para que creas que ahora son mejores. Pero aunque le pintes los labios a un cerdo, sigue siendo un cerdo. Estos productos siguen siendo opciones de baja calidad.

    El marketing hace que veas la palabra «proteína» y pienses que es algo bueno, pero no es ni bueno ni malo. Tu cuerpo lo que necesita son aminoácidos y, a diferencia de lo que se suele pensar, hay aminoácidos en todos los alimentos. Una lechuga tiene aminoácidos (por lo que técnicamente es proteína), pero sería imposible conseguir todos los que necesitas a base de lechuga. Por eso no se considera un alimento proteico.

    La realidad es que, sigas la alimentación que sigas, es mucho más fácil que llegues a la cantidad mínima de proteína que necesitas a que no llegues. La supuesta epidemia de escasez de proteína es absurda. En el mundo desarrollado no hay este déficit; la falta de proteína se llama desnutrición, y no es algo que prevalezca en nuestro entorno. Por lo tanto, no es un problema que haya que solucionar con productos enriquecidos.

    ¿Cuánta proteína necesitas realmente para perder grasa?

    La recomendación general de consumo de proteína es de entre 1,2 y 1,6 gramos por kilo de peso. Sin embargo, usar el peso corporal total como multiplicador es una lotería. Una persona con obesidad tendría unos requisitos enormes solo porque su peso total es elevado, pero tú no necesitas más proteína por tener más grasa corporal.

    Lo ideal sería calcular estas cantidades usando el peso magro (sin grasa), pero como calcular el peso magro es relativamente difícil, casi todos los estudios utilizan el peso total. Para solucionar esto y ser más preciso, debes aplicar esos 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de tu peso objetivo (tu peso asumiendo unos niveles de grasa bajos).

    De hecho, ni siquiera te hace falta calcular nada porque las cifras finales suelen ser muy estables:

    Si eres mujer: debes consumir entre 90 y 120 gramos de proteína al día.

    Si eres hombre: debes consumir entre 120 y 150 gramos de proteína al día.

    Puedes estructurar esto fácilmente con herramientas como el planificador nutricional gratuito. Si aseguras estos rangos, comprobarás que no necesitas ningún alimento enriquecido, ya que lo difícil es no llegar a esas cifras. Puedes utilizar carnes, pescados, huevos o legumbres, pero recuerda que alimentos como el pan también aportan proteína y todo suma.

    Los nutrientes ahorradores de proteína (Protein Sparing Nutrients)

    No necesitas tanta proteína como la gente piensa porque en una dieta normal consumes otros nutrientes llamados nutrientes ahorradores de proteína (protein sparing nutrients). Se llaman así porque, al incorporarlos, el cuerpo preserva la proteína para que cumpla sus funciones estructurales y evita que se use como fuente de energía. Estos nutrientes son los carbohidratos y las grasas.

    Si alguna vez haciendo ejercicio has notado que tu sudor huele a amoniaco, es porque estabas degradando proteínas para usarlas como energía al hacer dietas absurdas. Tu fuente de energía principal deben ser los carbohidratos o la grasa, no la proteína. Tu dieta debe estar basada mayoritariamente en estos nutrientes ahorradores. Incluso en las dietas cetogénicas, que la gente confunde con dietas hiperproteicas, el 70-80% de la energía proviene de la grasa.

    Opción 1: Priorizar los carbohidratos

    Favorecer los carbohidratos es una excelente opción en un contexto de pérdida de grasa por dos motivos:

    Tienen menos calorías por gramo: Los carbohidratos aportan 4kcal por gramo, mientras que las grasas aportan $9kcal por gramo. Puedes comer el doble de peso en carbohidratos e ingresar menos calorías que con la grasa.

    Su almacenamiento es más costoso: Para que los carbohidratos se transformen en grasa corporal, el cuerpo debe realizar un proceso más costoso. En cambio, la grasa dietética (ácidos grasos) se une fácilmente con el glicerol para formar triglicéridos y almacenarse directamente.

    Para obtener los carbohidratos necesarios, las frutas y verduras son saludables, pero como necesitas una cantidad relativamente alta para que actúen como ahorradores de proteína, tendrías que comer kilos y kilos de verdura, lo cual no es viable. Por eso entran en juego opciones como el arroz, las patatas, el pan y la pasta, que te dan más carbohidratos por gramo.

    Un alimento no es sano ni insano por sí mismo; depende del contexto global de la dieta. Si eres celíaco no debes comer pan porque te hace mal, pero si no lo eres, no le tengas miedo al pan, ni a la pasta, ni al arroz, porque no engordan. Además, se suele decir que «la grasa se quema en la llama de los carbohidratos» porque los necesitas para producir oxalacetato y hacer más eficiente la producción de energía.

    Opción 2: Priorizar las grasas

    También es perfectamente viable usar la grasa como principal ahorrador de proteína y reducir los carbohidratos. Quienes defienden esta postura argumentan que la grasa contiene ácidos grasos esenciales (Omega 3 y Omega 6) que el cuerpo no puede fabricar, mientras que no existen los carbohidratos esenciales.

    Sin embargo, esta es una visión simplista. Para alcanzar los niveles de ácidos grasos esenciales necesitas muy poca cantidad de grasa. Una vez cubierta esa pequeña cantidad, seguir metiendo grasa para llenar el resto de la dieta tiene el mismo sentido que meter carbohidratos.

    Si eliges la ruta de la grasa, debes tener en cuenta que las investigaciones dejan claro que un exceso de grasa saturada y colesterol procedente de productos animales sí es un problema. Por ello, para perder grasa, si optas por esta vía es más recomendable priorizar fuentes como:

    Semillas

    Frutos secos

    Aceite de oliva

    Aguacate

    Cómo ajustar las calorías para generar el déficit calórico

    La idea principal es mantener la proteína fija en tu nivel óptimo. Los carbohidratos y las grasas son las palancas que debes tocar para generar un déficit calórico, que es lo único que va a marcar que puedas perder peso. Si te haces un plan y no consigues perder peso, tendrás que bajar las cantidades de carbohidratos o de grasa.

    Por eso es fundamental tener un plan de alimentación de referencia. Si no lo tienes, no puedes ajustar nada. Es como un velocista que quiere correr más rápido pero no controla sus tiempos; no tiene forma objetiva de saber si está mejorando. Con la comida pasa igual: si no sabes cuánto estás comiendo, «comer menos» es solo una ilusión.

    Regla simple para calcular tus calorías iniciales

    Aunque existen muchas fórmulas en internet que te dan un punto de partida, puedes usar esta regla sencilla basada en tu altura en centímetros:

    GéneroCálculo de caloríasEjemplo (160 cm / 180 cm)MujeresMultiplicar altura por 8 y 10160 x 8 = 1280 kcal
    160 x 10 = 1600 kcalHombresMultiplicar altura por 10 y 12180 x 10 = 1800 kcal
    180 x 12 = 2160 kcal

    Si eres una mujer que mide 160 cm, tu rango estará entre 1280 y 1600 kcal. Al usar el planificador, te aseguras de que tu dieta se mueva en ese rango calórico, que tu proteína esté entre 90 y 120 gramos, y el resto lo llenas con los carbohidratos o grasas que te dé la gana, eligiendo un lado de la calle o el otro (no vale comer mucha grasa y muchos carbohidratos a la vez). Si la llenas de alimentos que te gusten, será mucho más fácil de cumplir.

    La importancia de la estructura y los horarios

    A partir de ahí, otra cosa que debes tener en cuenta es hacer cada día el mismo número de comidas y a las mismas horas. El cuerpo se acostumbra a comer en determinados momentos y a no comer en otros.

    Si educas a tu cuerpo a comer a las 2 de la tarde, es normal que a partir de la 1 te empiece a dar hambre. Pero si un día comes a las 2, otro a las 3 y otro a la 1, vuelves loco al cuerpo y tendrás hambre siempre porque te falta una estructura. Mantén fijos tus horarios y tu número de comidas.

    Toma el asiento del conductor

    Con estas pautas tendrás una dieta que tal vez sea peor que la de un nutricionista a nivel objetivo, pero será mucho mejor a nivel subjetivo porque será tu dieta. Si algo no te gusta, podrás cambiarlo porque estarás sentado en el asiento del conductor en lugar de ir de copiloto.

    La parte mala es que sentarse en el asiento del conductor implica tomar decisiones y decidir el destino, y no todo el mundo está dispuesto a eso. Es mucho más fácil decir que tienes un metabolismo lento, que has nacido así o que no puedes bajar de peso, en lugar de sentarte una tarde a diseñar una dieta que realmente funcione para ti, hecha por ti. Pero si quieres hacerlo, ya tienes todo lo que necesitas.

    Cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti.

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    Por qué NO usar relojes inteligentes

    21/05/2026 | 10 min
    Si lo primero que haces al levantarte es mirar en tu reloj o pulsera o dispositivo inteligente cómo has dormido hoy, estás cometiendo un error muy grande y hoy te voy a explicar por qué.

    Para empezar, todas estas herramientas de biohacking me parecen una completa idiotez sobre todo teniendo en cuenta el nombre de esta categoría «biohacking», es decir hackear la biología, hackear el cuerpo. ¿De verdad creemos que es posible hackear el cuerpo? ¿Es posible que tú seas más listo que el cuerpo? Y es más, ¿Es posible que tú seas más listo que el cuerpo usando estos aparatos que lo que hacen es ignorar los mensajes del cuerpo? Porque yo creo que esto es perder el tiempo.

    Y siempre he sido partidario del biofeedback en lugar del biohacking, porque creo que entender que ocurre en el cuerpo y cómo se comunica tu cuerpo contigo es más útil y más real que mirar números y gráficos en una pantalla. Y voy a poner un ejemplo real que pasó hace como 3-4 años.

    Era un día de primavera/verano, estaba con unos amigos en una terracita con buen tiempo, solecito, y un amigo mío me estaba enseñando el nuevo reloj inteligente que se ha comprado. Y me decía:

    -Mira, mira, te mide todo: Te mide las pulsaciones, la presión arterial, los pasos, el nivel de estrés….

    Y yo le respondí:

    -¿Qué nivel de estrés dice el reloj que tienes ahora mismo?

    Y él miró el reloj y me dijo que le marcaba un nivel de estrés muy bajo.

    Y yo le dije:

    – ¿Y si el reloj te dijera ahora que tu nivel de estrés es muy alto? ¿Qué pensarías?

    Y él me dijo

    -Pues pensaría que el reloj está roto.

    Y yo le respondí

    -¿Entonces para qué quieres que un reloj te diga cómo estás si tú ya sabes como estas?

    Es decir, el reloj es completamente innecesario. Lo mismo para dormir, yo cuando me levanto ya sé como he dormido, no necesito que un reloj me diga que mi indice de recuperación es del 67% ¿Qué hago yo con ese dato? Incluso aunque tratara de mejorar ese dato cuantitativo, si ayer decía que mi indice de recuperación era del 67% y hoy que es del 75% pero ayer me encontraba mejor que hoy ¿Para qué cojones me vale ese dato?

    El cuerpo humano no se puede hackear, y estos trackers o dispositivos inteligentes intentan ponerle puertas al campo y te venden una falsa ilusión de control tratando de parametrizar todo con gráficos bonitos y numeros irrelevantes. que ni siquiera son reales. Porque esa es otra ¿Son fiables estos dispositivos? No tienes que preguntarselo a nadie, simplemente usa 2 dispositivos, el tuyo y el de algún amigo y vas a ver que para los datos que son menos cuantificables, como el estrés o las calorías que gastas y demás, los resultados van a ser distintos ¿Qué significa esto? Que no son fiables.

    Porque si hubiera una forma fiable de calcular ese dato, todos los fabricantes usarían esa forma de calculo. Por eso si te subes a diferentes básculas, el peso va a ser igual prácticamente porque es un dato muy objetivo. Pero si intentas calcular las horas de sueño profundo que has obtenido con diferentes fabricantes tendrás diferentes resultados porque no hay una manera objetiva y mucho menos doméstica para evaluar esas cosas. Con lo que no es biohackling es bioinventing.

    Lo mismo con las calorías y este me parece el más grave porque genera comportamientos que surgen de esos datos, y esto me pasó hace unos días hablando con una persona que me decía que yo en mis entrenamientos seguramente estuviera gastando como 750 calorías, porque ella en su reloj inteligente cuando hacía sesiones de spinning de una hora estaba gastando 600 calorías según su reloj.

    Y esto es absurdo, igual de absurdo que las máquinas de cardio de los gimnasios que te dicen las calorías que estás gastando mientras las usas. Esto es absurdo porque el cuerpo se adapta, con lo que estandarizar la actividad física por intensidad y tiempo para dar un resultado de calorías, es no tener ni idea de cómo se genera la adaptación metabólica a la actividad física.

    Porque el cuerpo humano intenta conservar la energía que pueda y cuando la gente se queda con este dato de: -Ah, en mi clase de spinning quemo 600 calorías. Lo que suele hacer es pensar que tiene 600 calorías de margen para comer. Y esto no funciona, porque ni las calorías que gastas son precisas, ni las calorías que comes son precisas. Pero solemos sobreestimar las calorías que gastamos e infraestimar las calorías que ingerimos. Por eso la gente sigue estando gorda y por eso intentar dejar de estar gordo a base de ejercicio es un error y mucho más error cuando ese ejercicio lo intentas cuantificar traduciéndolo a calorías.

    No se puede hacer eso, o al menos no se debería hacer porque ni es exacto, ni es útil, ni es recomendable pensar así en el ejercicio físico. Y cualquiera que no me crea se puede leer el libro Burn del doctor Herman Pontzer donde se explica el por qué hacer más actividad física no te hace a largo plazo quemar más calorías.

    Por eso ahora estoy haciendo este reto o grupo de caminar cada día 30 minutos. Porque de no hacerlo a hacerlo si que hay diferencia, pero en unas pocas semanas el cuerpo se adaptará y no quemaré las mismas calorías el día 30 que el día 1, aunque sea la misma actividad.

    De hecho, el estudio de los Hadza que también se expone en ese libro mostraba como sociedades cazadoras recolectoras donde están continuamente moviéndose todo el rato, con un nivel de actividad física muy muy superior al nuestro, y su gasto energético diario es muy similar al de un tío sedentario que esté todo el día sentado. Y dirás esto no puede ser. Si, si puede ser porque el cuerpo se adapta a aquello que le impones. Y cuando lo haces un día y otro día y otro día y otro día, el cuerpo aprende a ser más eficiente.

    Por eso el ejercicio físico no sirve para perder grasa. Puedes usarlo esporádicamente como estoy haciendo yo en este reto que podéis entrar si queréis aprender a perder grasa corporal. Es gratuito, lo hacemos en telegram y está en fitnessenlanube.com/caminar. Pero al final, el ejercicio no es equivalente a una cantidad de calorías y esa cantidad de calorías no es equivalente a lo que tu cuerpo esté gastando. Al menos no de forma lineal, y por supuesto no de forma que se pueda hackear.

    El biohacking es un invento para venderte pulseras, para venderte anillos, relojes y cualquier cosa que te haga creer que estás controlando algo que no puedes controlar, porque como supuestamente dijo Einstein:

    No todo lo que se puede medir se debe medir y no todo lo que se debe medir se puede medir.

    Así que mi consejo: Deja de confiar en estos aparatos para tomar decisiones y aprende a escuchar a tu cuerpo. Porque si aprendes a escuchar a tu cuerpo sabrás guiar al cuerpo hacia lo que necesites o lo que quieras conseguir, pero si ignoras al cuerpo y te basas en números cuestionablemente obtenidos y que son irrelevantes, acabarás en el mejor de los casos pensando que estás biohackeando al cuerpo tomando decisiones probablemente erroneas, porque te basas en datos erroneos, y en el peor de los casos acabarás obsesionado con estos números y crearás un estado de ánimo en función de lo que digan tus gráficos, y si miras tus gráficos y todo está en verde estarás muy contendo y si miras tus gráficos y todo está en rojo estarás muy triste sin valorar cómo te encuentras realmente porque cada vez que confías en que una pulsera te diga que hoy no estás muy recuperado y que tienes levantar el acelerador y no tener mucho desgaste, estás dejando que alguien te diga como estás sin valorar tú cómo estás, y eso no te conecta más a tu cuerpo sino que te aleja más de tu cuerpo porque estás buscando algo fuera del cuerpo cuando deberías buscarlo dentro.

    Y cuanto más te acostumbres a hacer esto, más te costará interpretar los mensajes de tu cuerpo. Es como si tienes un reloj de manecillas y cambias a uno digital. Con el tiempo te costará más leer las manecillas porque te acostumbraste al otro formato.

    Sé que esto no es muy popular y que lo guay es utilizar todo esto, y que te patrocinen y mostrar lo fantástico que es. Pero si quieres mejorar la conexión con tu cuerpo, deberías mirar más dentro de tu cuerpo y menos fuera de él. Al menos es mi opinión, porque como digo siempre: cuida de tu cuerpo y tu cuerpo cuidará de ti

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    Cómo entrenar los bíceps (3 ejercicios)

    18/05/2026 | 15 min
    Si hay un grupo muscular que es simple como el mecanismo de un chupete pero al mismo tiempo la gente lo complica de forma excesiva e ineficiente son los biceps.

    Para entrenar los bíceps solo necesitas hacer una cosa y esa cosa es flexionar el codo. Ya está, aquí podríamos terminar el tema porque la función principal del bíceps es flexionar el codo. Así que si tu entrenamiento de bíceps se basa en curl alterno con mancuernas, curl con barra, curl en banco Scott y curl en máquina… debes saber que estás haciendo lo mismo muchas veces. Es decir, son ejercicios redundantes y así no es como se entrenan los bíceps.

    Cuando era pequeño me echaron los reyes magos en casa de mi abuela un juego de mancuernas ajustables que todavía las tengo en mi gimnasio. Y yo en esa época tendría como 17 años, no tenía ni idea de ejercicios ni entrenamientos ni nada, y lo único que hacía en mi casa era un curl concentrado, que en esa época no sabía ni cómo se llamaba, pero lo había visto alguna vez en alguna película, sobre todo en las escenas de patios de la cárcel que siempre sale alguno haciendo este ejercicio y yo era lo que hacía, y saqué unos bíceps bastante mejores que el resto del cuerpo porque solo hacía bíceps y solo hacía ese ejercicio.

    A lo que voy con esto, es que con que escojas un ejercicio que flexione el codo con resistencia (es decir, cualquier ejercicio de curl de biceps) ya tienes cubierto el trabajo de biceps. No hay ejercicios para el pico del bíceps, para la parte de abajo, para la parte de arriba. No existe eso, hay un único tendón en el bíceps y por tanto todos los ejercicios de bíceps flexionando el codo consiguen exactamente lo mismo.

    Solo hay 2 pequeños matices, pero que son tan pequeños que diría que son insignificantes, pero anatómicamente el bíceps es un músculo bi-articulado ya que una porción solamente cruza el codo y otra porción cruza el codo y también el hombro. Esto para no aburriros mucho significa que la contracción del bíceps puede cambiar en función de la posición del hombro. Por eso, si voy a hacer diferentes ejercicios para los bíceps, debería intentar que fueran ejercicios donde la posición del hombro fuera distinta porque hacer 2 ejercicios con la misma posición del hombro, es hacer lo mismo 2 veces y eso no es interesante.

    Por eso si queremos hacer diferentes categorías de ejercicios de bíceps yo diría ejercicios de biceps en posición neutra o con los hombros ligeramente atrasados para estirar más esa cabeza larga y otra categoría de ejercicios con los brazos adelantados para que esa misma cabeza larga tenga menos facilidades para contraerse. Ya está.

    Así que ejercicios de la primera categoría donde los brazos están neutros o ligeramente por detrás del cuerpo podríamos tener un curl de biceps con barra, un curl de biceps con mancuernas, con bandas elásticas, un curl de biceps con polea, un curl de biceps con mancuernas sobre banco inclinado…

    Todos estos ejercicios estarían dentro del mismo saco y no haría falta hacerlos todos. Coge uno, el que quieras. Aquí deberías buscar otros factores que son los que vimos en el episodio sobre selección de ejercicios porque si vas a coger uno, coge el que objetivamente sea mejor y que tengas el equipamiento para hacer.

    Pero de todos estos ejercicios solo necesitas escoger uno, el que quieras. Yo he mencionado varios para que según el equipamiento que tengas escojas el que más rabia te de, pero solo uno.

    Y en otra categoría de ejercicios de bíceps meteríamos los ejercicios con el brazo por delante del cuerpo, para que esa cabeza larga tenga más dificultad para contraerse y se tenga que contraer más la otra. Pero repito: estas diferencias en la contracción son mínimas.

    Y en esta categoría, el ejercicio que más me gusta a mi y que tampoco podréis hacer la mayoría es un curl Scott en la máquina de palancas. Es importante que sea en la máquina de palancas porque un curl Scott normal que podéis encontrar en cualquier gimnasio, se hace con barra o con mancuernas y está a 45º y esto es muy peligroso porque cuando estiras el brazo en uno de estos bancos Scott es cuando el tendón del bíceps está en una posición más delicada para tirar y al mismo tiempo es cuando más se magnifica la carga que estás usando, con lo cual es un combo perfecto para desgarrarte el bíceps.

    De hecho hay muchos vídeos de gente rompiéndose el tendón del biceps haciendo este ejercicio y no es casualidad, es que se juntan 2 factores de riesgo: El tendón está en una posición donde no tiene ventaja mecánica para tirar y además ahí es donde más se magnifica la carga. Por ejemplo si haces un curl de biceps de pie con barra como hemos visto antes, sí que cuando tienes los brazos estirados el tendón del biceps no tiene ventaja mecánica para tirar, ¿Pero por qué nadie se rompe el tendón haciendo un curl de pie con barra? Porque el tendón no tiene ventaja mecánica pero cuando tienes los brazos estirados apenas hay tensión en el bíceps, por lo que es un ejercicio perfecto, cuando más tensión hay en el bíceps que es cuando tienes el codo a 90ª es cuando el tendón tiene mayor ventaja mecánica.

    Pero en un curl Scott no, por eso la gente se rompe aquí y por eso yo no lo recomiendo. Pero al hacerlo con las palancas, eso cambia la dirección de la resistencia y cuando tengo los brazos estirados no tengo apenas tensión en los biceps, así que es un ejercicio mucho mejor y menos peligroso que hacer un curl Scott con barra tradicional, por eso lo pongo como primera opción.

    Pero si no tienes este set up que seguramente no lo tengas, otras buenas opciones serían un curl Scott pero usando el respaldo de un banco inclinado. Esta es una buena opción porque el respaldo del banco lo puedes inclinar todo lo que quieras y si lo tienes casi a 90 grados, el riesgo se reduce mucho. Y si quieres reducirlo aún más puedes hacer curl Scott sobre banco inclinado pero en lugar de con mancuernas hacerlo con una polea. Y eso consigue lo mismo que conseguía yo con las palancas y es que la resistencia no vaya hacia abajo sino hacia adelante.

    Y si tienes polea pero no tienes banco, o estás en un gym y no puedes llevar un banco a las poleas, puedes hacer un curl arquero, que es colocar la polea a la altura de tu cabeza o ligeramente arriba y hacer un curl de biceps llevando tu mano hacia tu frente.

    Otra opción si tienes banco pero no tienes polea, es hacer un curl araña que es inclinar el banco a unos 30 grados o así tumbarte boca abajo sobre él y o bien con mancuernas o bien con una barra hacer un curl de bíceps en esa posición donde los brazos están adelantados con respecto al cuerpo. Aquí de hecho estaría ese curl concentrado que hacía yo de pequeño con las mancuernas que me regalaron, sería un ejercicio que pertenecería a esta categoría.

    Estas son algunas opciones que podríamos meter en esta categoría de brazos adelantados. Pero cualquiera nos serviría. Incluso un curl de biceps en TRX, sería exactamente lo mismo.

    Y por último, una categoría extra no sería especificamente para trabajar los biceps, sino para trabajar el braquial anterior, que es un músculo que complementa el biceps. Y aquí la idea es hacer que el braquial se involucre más y el biceps se involucre menos, y esto se consigue cambiando el agarre.

    Si en lugar de usar un agarre supino (con las palmas de las manos hacia arriba), usas un agarre neutro (con las palmas de las manos mirandose entre si), y haces un curl de biceps así, el biceps va a seguir trabajando porque estás flexionando el codo. Pero el músculo que queda más en línea con la carga es el braquial así que el biceps trabaja algo menos y el braquial trabaja algo más y por eso se hacen los curls martillo. Que se llaman curl martillo porque es como un agarre como si cogieras un martillo.

    Así que vale la pena hacer una tercera categoría para meter ejercicios tipo martillo. Y lo puedes hacer como quieras, curl martillo con mancuernas, curl martillo en polea, curl martillo con bandas elásticas. Incluso puedes hacer un remix con los ejercicios anteriores y hacer curl martillo en banco inclinado, o curl martillo en banco scott. El ejercicio aquí da un poco igual, es básicamente un curl de biceps con un agarre martillo, haz el que más rabia te de.

    Y ya está, si quisieras hacer una rutina de bíceps con diferentes ejercicios teniendo las menos redundancias posibles, simplemente haz un ejercicio donde los brazos estén neutros o ligeramente por detrás del cuerpo, otro ejercicio donde los brazos estén por delante del cuerpo y otro ejercicio con un agarre martillo. Escoge el mejor ejercicio que puedas de cada categoría en función de tu equipamiento disponible y de las variables que vimos en el episodio de selección de ejercicios. Y ya estaría, fácil, rápido, simple y para cualquier persona que quiera desarrollar unos buenos bíceps tenga el equipamiento que tenga, ya sea en casa, en el gimnasio, en un parque o donde te de la gana. Con estos 3 ejercicios, no necesitas ninguno más.

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