Hay lugares que no son negocios. Son recuerdos.
Nevería Roxy nació en los años 30 casi por accidente. Lo que comenzó como la venta de helados en el cine Roxy de Guadalajara, terminó convirtiéndose en un ritual para generaciones enteras en la Ciudad de México. Ochenta años después, las recetas siguen intactas. Han cambiado las herramientas, la ciudad y la familia… pero el sabor no.
Luis Gallardo, bisnieto de quienes iniciaron esta historia en Guadalajara, creció en Estados Unidos observando el negocio con distancia y juicio. Construyó otra vida, otra carrera, otro camino. Y, sin embargo, algo lo trajo de regreso.
En 2017, mientras la heladería seguía al mando de su padre, Luis decide meterse en el negocio para honrar el pasado mientras ayudaba a construir el futuro… Ahí comienza el siguiente capítulo de una marca que ya no pertenece solo a una familia, sino a la memoria colectiva de una ciudad.
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