La historia de Maricarmen Vela confirma que cuando el talento femenino ocupa espacios estratégicos en las organizaciones, fortalece la estructura, humaniza la gestión y proyecta nuevas posibilidades para el sector.
En una organización donde la familia es el eje y la profesionalización el motor, Maricarmen ha construido un liderazgo basado en la sensibilidad y la estructura. Desde Irapuato, Guanajuato, en pleno corredor industrial del Bajío, ha demostrado que la participación femenina no es una cuota, sino una aportación estratégica.