En este episodio nos adentramos en dos maneras radicalmente distintas de entender la realidad física. Nikola Teslaveía el mundo como un entramado vivo de campos, vibraciones y resonancias, guiado por una intuición casi visual. Albert Einstein, en cambio, lo calculó: lo tradujo a geometría, ecuaciones y principios que podían demostrarse con una precisión implacable.
No es un duelo ni una conversación imaginaria, porque nunca la hubo. Es algo más interesante: un contraste intelectual profundo entre la física que se siente y la física que se formaliza, entre quien confiaba en la experiencia directa y quien creía que comprender era, ante todo, escribir bien las leyes matemáticas.
A través de sus ideas, sus límites y sus silencios mutuos, exploramos qué significa realmente entender la naturaleza. ¿Es ver antes que nadie lo que otros no ven? ¿O es construir un lenguaje capaz de explicarlo todo, aunque resulte abstracto?
Un episodio sobre ciencia, pero también sobre estilo mental, sobre cómo el siglo XX se abrió camino entre visiones eléctricas y universos curvados. Porque a veces, el mundo no se descubre: se imagina… o se calcula.