El cactus Lophophora williamsii ha sido parte fundamental de prácticas rituales, religiosas y medicinales de pueblos indígenas, para quienes es una planta sagrada. Con la llegada de exploradores, naturalistas y médicos occidentales, sus propiedades psicoactivas despertaron un creciente interés: primero como curiosidad botánica, luego como objeto de experimentación científica y de comercialización, lo que transformó al peyote en un puente entre mundos culturales muy distintos. Nos acompaña Nidia A. Olvera @nidotzin