

Perseverar con esperanza
16/1/2026 | 1 min
Perseverar no es simplemente resistir; es avanzar sostenidos por la esperanza. Sin esperanza, la perseverancia se convierte en cansancio acumulado. Dios renueva las fuerzas cuando el corazón recuerda por qué y para quién camina. La esperanza mantiene vivo el propósito aun en medio del desgaste.Esperar no es cruzarse de brazos, sino sostener el paso con confianza. El Señor Jesús perseveró mirando el gozo puesto delante de Él. De modo que, hoy vuelve a recordar por qué comenzaste y a quién sigues. La esperanza reordena el esfuerzo y le da sentido al sacrificio cotidiano.De modo que, renueva tu esperanza con promesas, descanso y oración honesta. Persevera, pero no solo; persevera con Dios, porque aunque el camino parezca largo, sigue adelante confiando en que Él fortalece al cansado y acompaña al que no se rinde.Así que, sigue caminando. La esperanza sostiene más de lo que imaginas. La Biblia dice en Romanos 15:4: “Para que por la paciencia y la consolación… tengamos esperanza”. (RV1960).

Decir “No”
15/1/2026 | 1 min
Decir “no” también es un acto espiritual. No todo lo posible es saludable, ni todo lo bueno es necesario ahora. De modo que, aprender a decir no protege el llamado, cuida el alma y honra los límites que Dios estableció. Muchos se desgastan no por falta de fe, sino por falta de discernimiento.El Señor Jesús dijo no a expectativas indebidas, a demandas fuera del propósito y a caminos que no venían del Padre. Por lo tanto, decir no, no endurece el corazón, al contrario, lo ordena. Entonces, revisa dónde necesitas establecer un límite claro como una agenda saturada, una relación desequilibrada o una responsabilidad que no te corresponde cargar.Decir no a tiempo evita resentimientos futuros y por eso abre espacio para un sí mejor. Recuerda que la obediencia incluye renuncias que protegen lo esencial y preservan la paz interior. Así que, di no con paz. Dios cuida lo que tú respetas. La Biblia dice en Mateo 5:37: “Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no…”. (RV1960).

Cuidar la mente
14/1/2026 | 1 min
La mente es un campo que necesita cuidado constante. Lo que permites entrar, tarde o temprano influye en lo que crees, decides y haces. Por eso, cuidar la mente no es evadir la realidad, sino filtrarla con la verdad de Dios. Una mente saturada se confunde, en cambio, una mente guardada discierne con claridad.Recuerda que los pensamientos repetidos forman hábitos y los hábitos moldean el carácter. El Señor Jesús enseñó a pensar con verdad, no con temor ni con mentira. Así que, identifica un pensamiento que te drena o te limita y confróntalo con la Palabra. Reemplazar no es negar; es sanar desde la verdad que libera.Además, practica un cuidado intencional. Es decir, limita lo que te inquieta, afirma lo que edifica y ora cuando la mente se acelera. De este modo, la paz no comienza en las circunstancias, sino en el pensamiento alineado con la verdad de Dios que guarda el corazón aun en medio de la incertidumbre.Finalmente, guarda tu mente porque allí se define la dirección de tu vida. La Biblia dice en Filipenses 4:8: “Todo lo verdadero, todo lo honesto… en esto pensad”. (RV1960).

Obediencia Discreta
13/1/2026 | 1 min
No toda obediencia será visible, ni toda fidelidad será reconocida. Muchas de las decisiones más formativas ocurren lejos del aplauso y del escenario. Por eso, la obediencia discreta revela un corazón que responde a Dios por amor y no por aprobación. Allí se construye el carácter que sostiene la fe en temporadas difíciles.Obedecer en lo pequeño, cuando nadie observa, guarda el alma de la apariencia. El Señor Jesús habló del valor de lo secreto porque sabía que allí se define la integridad. De modo que, guardar una palabra, cumplir una promesa olvidada o elegir lo correcto sin testigos forma una obediencia sólida y sincera, capaz de resistir la prueba del tiempo.Hoy, elige una obediencia sencilla y concreta. No busques reconocimiento ni resultados inmediatos. Dios ve lo que otros no ven y por eso usa lo discreto para preparar lo que vendrá. La obediencia fiel no siempre produce aplausos, pero siempre produce fruto que permanece. Así que, sé fiel en lo oculto. Dios obra con paciencia y verdad. La Biblia dice en Mateo 6:4: “Tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. (RV1960).

Decidir con calma
12/1/2026 | 1 min
Vivimos en una cultura que premia la rapidez, pero Dios forma el carácter en la calma. Muchas decisiones se toman desde la presión, el miedo o la urgencia, y luego se cargan con consecuencias innecesarias. Por eso, decidir con calma no es postergar por inseguridad; es honrar el proceso que Dios usa para traer claridad y dirección.La calma crea espacio para escuchar. Cuando el corazón se aquieta, la voluntad se ordena y la sabiduría encuentra lugar. El Señor Jesús nunca decidió desde la ansiedad; buscó al Padre, oró y obedeció con firmeza. Ese patrón sigue siendo válido hoy. Así que, no toda decisión necesita resolverse de inmediato, pero toda decisión necesita ser presentada delante de Dios con sinceridad.Si enfrentas una decisión importante, resiste la prisa. Ora con honestidad, revisa tus motivos, consulta la Palabra y busca consejo sabio. De este modo, la calma no retrasa el propósito; lo protege. Decidir desde la paz guarda el corazón, aun cuando el camino sea exigente y requiera valentía. De modo que, decide con calma. La sabiduría camina despacio, pero llega lejos. La Biblia dice en Santiago 1:5: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios…”. (RV1960).



Un Minuto Con Dios - Dr. Rolando D. Aguirre