

Corazón Despierto
01/1/2026 | 1 min
El primer día del año no exige velocidad; exige atención. No todo comienzo necesita impulso, algunos necesitan silencio. Antes de pensar en metas, agendas o resoluciones, conviene detenerse y reconocer algo fundamental: estás aquí por la gracia de Dios. Llegaste hasta este día sostenido, acompañado y guardado, aun cuando hubo momentos en los que no lo notaste.El Señor Jesús no inicia procesos desde la prisa, sino desde la presencia. Por eso, comenzar bien no significa hacerlo todo, sino escuchar con el corazón despierto. Este día es una oportunidad para decir: “Señor, no quiero adelantarme; quiero caminar contigo”. Cuando el alma empieza así, el año no se vive como carrera, sino como peregrinaje.Permítete hoy una consagración sencilla. No hagas listas largas; haz una oración honesta. No te prometas cambios grandiosos; entrégale a Dios tu disponibilidad. Él sabe trabajar con corazones atentos más que con planes ambiciosos. El primer acto de fe de este año puede ser este: confiarle el ritmo, no solo los resultados.Comienza despacio, pero comienza con Dios.La Biblia dice en Salmos 90:12: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”. (RV1960).

Cruzar el umbral con fe
31/12/2025 | 1 min
El año termina, pero Dios permanece. Así es, cruzamos un umbral sin saber lo que vendrá, pero sabiendo quién va con nosotros. El corazón humano quiere controlar el futuro para sentirse seguro y esa ansiedad roba nuestra paz. De modo que hoy entrega el mañana al Señor Jesús y cierra el año con una fe consciente. La fe no adivina; la fe descansa y esa confianza te vuelve libre.Haz una oración sencilla como: “Señor, gracias por sostenerme. Perdona lo que debo soltar y guíame a lo que debo obedecer”. Además, bendice el nuevo año con intención. Declara vida sobre tu familia, sabiduría sobre tus decisiones y compasión sobre tu trato con los demás. No entres al próximo año solo con metas; entra con rendición. De modo que tu agenda sea obediencia y tu ritmo sea gracia y recuerda, la paz no nace del control, sino de la confianza en un Dios fiel y cercano.Finalmente, cruza el umbral con esperanza. Recuerda que el Dios que te guardó ayer también te guardará mañana. La Biblia dice en Salmos 121:8: “Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre, amén”. (RV1960).

Preparar el corazón para lo nuevo
30/12/2025 | 1 min
Lo nuevo de Dios no entra donde todo está ocupado, porque para recibir un nuevo comienzo, el corazón necesita espacio. Sin embargo, muchos piden “un año diferente” sin soltar lo viejo que los ata. Así que, prepara tu interior con humildad. Suelta lo que te drena y abraza lo que te forma. A veces, lo viejo no es malo; solo es pesado, y lo pesado te cansa sin darte fruto.Además, lo nuevo de Dios no siempre llega con ruido; llega con dirección. De modo que, entrégale al Señor Jesús tus planes, tus temores y tus expectativas. Pídele discernimiento para elegir mejor, constancia para obedecer y mansedumbre para esperar. También, decide una práctica espiritual concreta para enero como la lectura bíblica, oración al despertar, descanso intencional y servicio regular. Lo nuevo se recibe por gracia, pero se cultiva con disciplina.Recuerda que la disciplina no es castigo; es amor en práctica y cuando caigas, retómalo de nuevo. La gracia también es reinicio. Además, haz espacio y verás lo que Dios puede hacer cuando el corazón está disponible.La Biblia dice en Isaías 43:19: “He aquí que yo hago cosa nueva…”. (RV1960).

Mirar el año sin miedo
29/12/2025 | 1 min
Cerrar el año puede sentirse como mirar un álbum: algunas páginas brillan y otras duelen. Hay gratitud, pero también hay múltiples pendientes, pero Dios no te pide cerrar con perfección, sino con honestidad. De modo que hoy mira el año sin miedo y con fe. Agradece lo bueno, reconoce lo aprendido y entrega lo que aún pesa. No obstante, no te hables con crueldad porque la gracia también evalúa con ternura.Además, incluso lo difícil puede convertirse en maestro cuando lo pones en las manos del Señor Jesús. Así pues, haz un ejercicio simple. Escribe algunos motivos de gratitud y una lección que no quieres olvidar. Luego suelta una carga. Por ejemplo, una culpa, una comparación o una herida vieja, ya que no estás llamado(a) a cargarlo todo al próximo año. La gracia te permite mirar atrás sin condenarte y mirar adelante sin presionarte. Así pues, cierra este año bendiciendo lo que Dios hizo, aunque no fue perfecto.Mira hacia atrás con gratitud y mira hacia adelante con confianza. El Dios fiel sigue escribiendo tu historia.La Biblia dice en Salmos 66:16: “Venid, oíd… y contaré lo que ha hecho a mi alma”. (RV1960).

Una Esperanza que no se va
28/12/2025 | 1 min
La esperanza cristiana no termina el 25 de diciembre. Cristo vino para quedarse, no para pasar como si nada. Sin embargo, muchas personas viven con una esperanza temporal. Es decir, cantan en diciembre y se inquietan en enero. Hoy cultiva una esperanza constante, sostenida por la fidelidad de Dios y no por el ánimo del momento. La esperanza no es negación; es un ancla y una decisión diaria.Además, la esperanza se alimenta con hábitos sencillos como una oración diaria, una gratitud consciente y una obediencia humilde. Así pues, cuando sientas que el corazón se te apaga, vuelve a la siguiente verdad: el mismo Señor Jesús que nació en Belén sigue reinando y sigue obrando hoy en día. Su luz no depende de tus circunstancias; depende de Su carácter. Por tanto, reemplaza el “¿y si sale mal?” por “aunque no entienda, Dios es bueno”.Recuerda que la esperanza madura no niega el dolor; lo atraviesa con fe, y durante ese proceso, el Señor forma nuestra paciencia, carácter y compasión. De modo que, no apagues la esperanza cuando se apaguen las luces; enciéndela con fe cada mañana. La Biblia dice en Romanos 5:5: “La esperanza no avergüenza…”. (RV1960).



Un Minuto Con Dios - Dr. Rolando D. Aguirre