Los judíos que llevan a la mujer adúltera ante Jesús le tienden una trampa. ¿Rechazaría la ley de Moisés, o aceptaría la lapidación de la pecadora? Jesús nos revela el rostro del Padre, y ese Dios es Misericordia, aunque el cúmulo de pecados sea inmenso. Y, al mismo tiempo, la respuesta de Jesús (“el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”) nos invita a ser misericordiosos con los demás.