
010826-Fe visible
08/1/2026 | 1 min
La fe no siempre se anuncia; se nota. Se percibe en la forma de hablar, de reaccionar, de tratar a otros cuando nadie aplaude. Una fe viva no necesita escenario, necesita coherencia. Por eso, este día es una invitación a revisar no solo lo que crees, sino cómo lo vives. La fe visible se expresa en paciencia cuando hay presión, en mansedumbre cuando hay conflicto y en verdad cuando hay tentación de aparentar. No es perfección, es integridad. El Señor Jesús no busca demostraciones, busca corazones sinceros que vivan alineados con lo que profesan. Cuando la fe se encarna en la vida diaria, se convierte en refugio para otros. Hoy, permite que una decisión concreta refleje tu fe: una respuesta amable, una renuncia necesaria, un acto de obediencia discreto. La fe crece cuando se practica, y aunque nadie lo note, Dios sí lo ve. Él honra lo que se vive con honestidad. Vive de tal manera que tu fe sea reconocible. La Biblia dice en Santiago 2:17: “La fe, si no tiene obras, está muerta”. (RV1960).

010726-Confiar sin mapa
07/1/2026 | 1 min
No todo comienzo viene con instrucciones claras. A veces, el año se abre como un camino sin señalizaciones visibles, y eso inquieta. Sin embargo, la fe no consiste en verlo todo, sino en caminar con Aquel que ve por ti. Dios rara vez entrega el mapa completo; suele dar el siguiente paso, y ese paso basta. Confiar sin mapa no es imprudencia; es dependencia. Implica avanzar con oración sencilla, obediencia concreta y corazón disponible. Cuando intentas controlar cada resultado, el temor crece; cuando confías, la paz encuentra espacio. El Señor Jesús no te pide que entiendas todo, te pide que no camines solo. En lo desconocido, Él se vuelve más cercano. Este día, nombra aquello que no sabes cómo resolver y entrégalo a Dios sin condiciones. No exijas claridad inmediata; permite que la fe te sostenga mientras caminas. La confianza se fortalece en movimiento, no en espera pasiva. Y cuando mires atrás, descubrirás que Dios fue fiel en cada tramo. Da el paso que tienes delante. Dios se encargará del resto. La Biblia dice en 2 Corintios 5:7: “Porque por fe andamos, no por vista”. (RV1960).

010626-Caminar con intención
06/1/2026 | 1 min
El año no se transforma por accidente. Cada día toma la forma de las decisiones que lo habitan. Vivir sin intención espiritual suele llevarnos a repetir patrones que ya no dan fruto. Por eso, este día es una invitación a caminar con propósito, no solo con impulso. La intención se expresa en elecciones pequeñas: cómo comienzas la mañana, a qué prestas atención, con quién compartes el camino. Cuando el Señor Jesús guía esas decisiones, aprendes a decir “no” sin culpa y “sí” con convicción. Caminar con intención no endurece; enfoca. Este año no tiene que ser perfecto, pero sí consciente. No camines reaccionando a todo; camina respondiendo a Dios. La intención alineada con la Palabra produce fruto estable, no desgaste continuo. Permite que Dios marque tus pasos antes que tus resultados. La Biblia dice en Salmos 119:105: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. (RV1960).

010526-Soltar para avanzar
05/1/2026 | 1 min
Todo nuevo comienzo pide algo a cambio: soltar. No se puede avanzar cargando todo. Muchos entran al año nuevo con expectativas frescas, pero con manos llenas de culpas viejas, comparaciones innecesarias y presiones ajenas. Ese peso no viene de Dios. Soltar no es negar lo vivido; es confiarlo. Este día, nombra delante del Señor Jesús aquello que necesitas dejar atrás: una herida no resuelta, una voz que te definió mal, una exigencia que nunca fue tuya. Cuando sueltas, no pierdes; haces espacio para la gracia. Avanzar con manos libres cambia la manera de caminar. La fe se vuelve más ligera, la obediencia más clara y la esperanza más real. Dios no te pide cargar el pasado para demostrar madurez; te pide entregarlo para poder sanar. No empieces el año defendiendo pesos viejos. Empiézalo confiando. La Biblia dice en Hebreos 12:1: “Despojémonos de todo peso…”. (RV1960).

010426-Ritmo interior
04/1/2026 | 1 min
No siempre es el cuerpo el que se cansa primero; a menudo es el interior. El año puede avanzar mientras el alma se va quedando atrás. Por eso, antes de ajustar la agenda, es necesario escuchar el ritmo del corazón. Dios no te llama a sobrevivir el año, sino a caminarlo con un interior ordenado. Este día es una invitación a detenerte y preguntar con honestidad: ¿qué me está drenando?, ¿qué me está endureciendo?, ¿qué me está robando la paz? Lleva esas respuestas al Señor Jesús sin maquillarlas. Él no se incomoda con tu cansancio; lo recibe y lo sana. Cuidar el ritmo interior implica poner límites, abrazar el silencio y volver a la verdad bíblica. Cuando el corazón encuentra su ritmo en Dios, la vida deja de sentirse como carga constante. No todo se resuelve de inmediato, pero todo se alinea cuando el interior es atendido. No ajustes solo lo que haces; cuida quién estás siendo. La Biblia dice en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón”. (RV1960).



Un Minuto Con Dios