NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
LUNES, 23 DE FEBRERO
SI CONTINÚAN EN LA FE
Dios quiere que confiemos en él y gocemos de su bondad. Cada día él despliega sus planes ante nosotros, y debemos tener los ojos y la percepción necesarios para captar estas cosas. Por grande y gloriosa que sea la plena y perfecta victoria sobre el mal que hemos de experimentar en el cielo, no todo ha de quedar para el momento de la liberación final. Dios quiere que algo ocurra también en nuestra vida presente. Necesitamos cultivar diariamente la fe en un Salvador actual. Al confiar en un poder exterior y que está por encima de nosotros mismos, al ejercer fe en un apoyo y un poder invisibles, que aguarda las demandas del necesitado y dependiente, podemos confiar tanto en medio de las nubes como a plena luz del sol, mientras cantamos por la liberación y el gozo de su amor que podemos experimentar ahora mismo. La vida que ahora vivimos debe ser vivida por fe en el Hijo de Dios.
La vida del cristiano es una extraña mezcla de dolores y placeres, frustraciones y esperanzas, temores y confianza. Se siente sumamente insatisfecho consigo mismo, puesto que su propio corazón se agita tremendamente, impulsado por pasiones avasalladoras, que ceden ente el remordimiento, el pesar y el arrepentimiento, que a su vez dan lugar a un sentimiento de paz e íntimo regocijo, porque sabe, cuando su fe se aferra de las promesas reveladas en la Palabra de Dios, que cuenta con el amor perdonador y la paciencia infinita del Salvador, a quien trata de introducir en su vida y de incorporar a su carácter.
Son estas revelaciones, estos descubrimientos de la bondad de Dios, los que le dan humildad al alma y la inducen a clamar con gratitud: "Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí". Gálatas 2:20. Tenemos razón para sentirnos reconfortados. Tremendas pruebas procedentes del exterior pueden asediar al alma donde mora Jesús. Volvamos a él para recibir el consuelo que él ha provisto para nosotros en su Palabra. Las fuentes terrenales de esperanza y consuelo nos podrán fallar, pero las fuentes superiores, alimentadas por el río de Dios, están llenas y nunca se agotan. Dios quiere que usted aparte sus ojos de la causa de su aflicción, y que los fije en el dueño de su alma, de su cuerpo y de su espíritu. Él es el amante del alma. Sabe cuánto vale. Es la vida verdadera y nosotros somos los pámpanos. No recibiremos ningún alimento spiritual a menos que lo recibamos de Jesús, quien es la vida del alma (This Day With God, p. 62; parcialmente en Cada día con Dios, 23 de febrero, p. 60).
Solo la influencia de la gracia de Dios inducirá a los hombres a ocupar su puesto entre los generosos y abnegados. La causa del Señor no debiera ser estorbada de ninguna manera. El mensaje que dice: "Arrepentíos y convertíos" debe ir a todo el mundo. Dios ha derramado generosamente sobre nosotros los tesoros de su sol y su lluvia, para que la vegetación florezca, y espera que cada creyente manifieste una generosidad espontánea para promover el progreso de la causa de la verdad. Necesitamos trabajar como nunca antes para que el evangelio, que es poder de Dios para salvación, pueda ser proclamado en todo el mundo. Y los que se han convertido a la verdad deben ser los medios para mantener bien abastecida la tesorería, gracias a su abnegación, para que haya alimento en la casa del Señor (Cada día con Dios, 4 de diciembre, p. 347).