====================================================
SUSCRIBETE
https://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1
====================================================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026
“AQUÍ Y AHORA CON DIOS”
Narrado por: Mone Muñoz
Desde: Buenos Aires, Argentina
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
24 DE MAYO DE 2026
CUIDADOS DEL CUERPO
Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31
Al salir apurado rumbo a clases, noto enseguida si desayuné bien, si dormí poco o si llevo el cuerpo cansado.
Mi cuerpo no es un accesorio que uso sin pensar; también forma parte de mi vida con Dios. A veces quiero ignorar el cansancio para seguir viendo el celular, quedarme despierto más de la cuenta o comer lo primero que encuentre sin agradecer. Pero esos pequeños descuidos terminan afectando mi ánimo, mi paciencia y hasta mi manera de tratar a los demás. Cuidarme no es vanidad ni obsesión por la imagen; es reconocer que Dios me confió una vida real, con fuerzas limitadas, y que mi salud también puede honrarlo.
Por eso 1 Corintios 10:31 me habla con claridad: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” Pablo no separa lo espiritual de lo cotidiano. Comer, beber y todo lo demás pueden convertirse en adoración si los hago con gratitud, moderación y propósito. Glorificar a Dios también incluye lo que pongo en mi plato, cómo descanso, cómo cuido mi mente y cómo uso mi tiempo. Mi fe se nota en decisiones sencillas: tomar agua, evitar excesos, dormir a la hora necesaria y elegir hábitos que me ayuden a estar atento a la voz de Dios.
Hoy puedo pedirle al Señor que me enseñe a tratar mi cuerpo con respeto, no como dueño absoluto, sino como alguien que le pertenece. Puedo empezar con algo concreto: apagar la pantalla un poco antes, agradecer por los alimentos, caminar en vez de quedarme inmóvil o elegir con sabiduría lo que me hace bien. Cada decisión pequeña puede ser una respuesta de amor. Y cuando cuide mi cuerpo para la gloria de Dios, descubriré que obedecerle también trae paz, claridad y fuerzas nuevas para vivir mi día con Él.