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LECCIÓN DE ESCUELA SABÁTICA
II TRIMESTRE DEL 2026
Narrado por: Eddie Rodriguez
Desde: Guatemala, Guatemala
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
VIERNES 08 DE MAYO
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
En última instancia, debemos orar porque amamos mucho a Dios y porque no podemos evitar compartir con él todo lo que ocurre en nuestra vida: nuestras alegrías y victorias, nuestras cargas y preocupaciones, nuestras peticiones y necesidades cotidianas. “Podemos mantenernos tan cerca de Dios que, en cualquier prueba inesperada, nuestros pensamientos se vuelvan hacia él tan naturalmente como la flor se vuelve hacia el Sol.
“Presenta ante Dios tus necesidades, gozos, tristezas, cuidados y temores. No puedes agobiarlo, no puedes cansarlo. El que tiene contados los cabellos de tu cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos. [...] Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aun por nuestra presentación de ellas. Llévale todo lo que deje perpleja tu mente. Ninguna cosa es demasiado grande como para que él no la pueda soportar, porque él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Nada que de alguna manera afecte nuestra paz es demasiado pequeño como para que él no lo note. No hay en nuestra experiencia capítulo demasiado oscuro que él no pueda leer, ni perplejidad demasiado difícil que él no pueda desenredar. Ninguna calamidad puede acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escapar de los labios, sin que nuestro Padre celestial esté al tanto de ello, sin que tome en ello un interés inmediato. [...] Las relaciones entre Dios y cada alma son tan claras y plenas como si no hubiera otra persona sobre la Tierra a quien brindar su cuidado, ninguna otra alma por quien haber dado a su Hijo amado” (Elena de White, El camino a Cristo, pp. 85, 86).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Describirías la oración como algo hermoso o como una carga? ¿Qué ha contribuido a tu perspectiva?
2. La cita anterior contiene muchos mensajes perspicaces. ¿Qué pensamiento resuena especialmente en ti después de leerla?
3. ¿Con cuál de las tres vidas de oración estudiadas esta semana (Daniel, Enoc y Moisés) te sientes más identificado?
RESUMEN:
Cuando leemos en la Biblia acerca de los gigantes de la oración, es fácil pensar que no podemos tener una relación tan estrecha con Dios o estar tan comprometidos con él. Pero sí podemos. Como Daniel, podemos ser firmes y fieles en arrodillarnos cada día a pesar de la oposición. Como Enoc, podemos decidir caminar y hablar con Dios, recurriendo a él antes de hacer el trabajo para el que nos ha llamado. Como Moisés, podemos guiar a quienes se encuentran en nuestra esfera de influencia e interceder por nuestras familias y por los miembros de nuestras comunidades si decidimos permanecer bajo la sombra protectora del Todopoderoso, nuestro líder y amigo.