NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
DOMINGO, 12 DE ABRIL
LAS OPRESIVAS GARRAS DEL ORGULLO
No hay nada que debilite la fortaleza de la iglesia como el orgullo y la pasión... Cristo nos ha dado un ejemplo de amor y humildad, y ha ordenado a sus seguidores que se amen mutuamente como él los ha amado. Con humildad, debemos estimar a otros superiores a nosotros. Debemos ser severos con nuestros propios defectos de carácter, prontos para discernir nuestros errores y equivocaciones, y tener menos en cuenta las faltas ajenas que las nuestras. Debemos sentir un interés especial en considerar las cosas ajenas, no para codiciarlas, no para encontrar faltas en ellas, no para hacer comentarios en cuanto a ellas y presentarlas en una luz dudosa, sino para hacer estricta justicia en todas las cosas a nuestros hermanos y a todos con quienes nos tratamos. Ofende a Dios el espíritu de hacer planes para nuestro interés egoísta, con el fin de obtener alguna ganancia, o para mostrar superioridad o rivalidad. El Espíritu de Cristo guiará a sus seguidores para que se preocupen, no solo por su éxito o ventajas, sino por tener también interés en el éxito y ventajas de sus hermanos. Esto será amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos...
Solo Jesús ha de ser exaltado. Cualquiera sea la habilidad o el éxito de alguno de nosotros, no es porque hayamos creado esas facultades nosotros mismos; son un depósito sagrado dado por Dios, para ser usadas sabiamente en su servicio para su gloria. Todo es un capital confiado por el Señor. ¿Por qué envanecernos, entonces? ¿Por qué habremos de llamar la atención hacia nuestro yo defectuoso? Todo lo que poseernos en talento y sabiduría lo recibimos de la Fuente de sabiduría, a fin de que podamos glorificar a Dios...
El orgullo del talento, el orgullo del intelecto, no pueden existir en el corazón que está oculto con Cristo en Dios... Humillémonos pues y adoremos a Jesús, pero nunca, nunca, nos exaltemos en lo mínimo... Si el motivo de toda nuestra vida es servir y honrar a Cristo y bendecir a la humanidad en el mundo, entonces el camino más sombrío del deber se convertirá en un camino resplandeciente, un camino trazado para que caminemos los redimidos del Señor (That I May Know Him, p. 176; parcialmente en A fin de conocerle, 19 de junio, p. 177).
Recuerden los que están en posiciones de responsabilidad que nos estamos acercando a los peligros de los últimos días. El Señor está pasando revista al mundo entero... Nadie deje que su guía sea un ser finito y propenso a errores. Dios es quien está detrás de los mortales, Uno de quien todos reciben la sabiduría y el conocimiento que los capacita para hacer el bien. Y Dios está dispuesto a ayudar a cada uno. El Señor no hace acepción de personas.
Todos aquellos a quienes el Señor ha investido con ricos dones han de guardarse no sea que el orgullo y la autosuficiencia obtengan el control. La persona que ejerza mayor influencia, aquella a quien el pueblo esté dispuesto a seguir, necesita estar abierta a las oraciones y admoniciones de otros obreros. Oren para ser guardados del orgullo y de la exaltación propia (El Cristo triunfante, 31 de mayo, p. 160).