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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2026
“AQUÍ Y AHORA CON DIOS”
Narrado por: Mone Muñoz
Desde: Buenos Aires, Argentina
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
10 DE JULIO DE 2026
UNA PAUSA PARA AGRADECER
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmo 103:2
Antes de elegir carrera, materias o amistades, necesito detenerme y preguntar qué ha hecho Dios por mí hoy. Esa pausa cambia mi manera de pensar, porque me recuerda que no camino solo ni vivo por impulso. Entre tareas, mensajes y decisiones pequeñas, mi corazón puede correr sin mirar atrás, y entonces olvido cuánto me sostiene el Señor en lo cotidiano.
Mi mente se acostumbra rápido a lo que falta: la nota que no salió, el comentario que me hirió, el plan que no resultó. En ese ruido interior, la gratitud se debilita y empiezo a sentir que todo depende de mis fuerzas. Pero cuando me detengo un momento, descubro que Dios también estuvo allí: en el pan de la mesa, en la paciencia de un padre, en un amigo que escuchó, en la calma que no supe explicar. Su bondad no desaparece; soy yo quien, por correr, deja de verla.
Por eso el salmista me habla con tanta claridad: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios”. No se trata solo de recordar cosas bonitas, sino de entrenar el alma para reconocer la mano de Dios. Bendecirle es responder con adoración; no olvidar sus beneficios es guardar memoria de su fidelidad. Cuando hago esto, mi fe se afirma, porque entiendo que el Señor no solo me acompaña en los momentos grandes, sino también en cada clase, en cada conversación y en cada puerta que se abre o se cierra.
Hoy puedo elegir una pausa para agradecer antes de seguir con lo mío. Puedo nombrar tres beneficios de Dios, dar gracias en voz baja antes de comer, escribir una oración breve al terminar el día y servir sin esperar aplausos. Esa práctica sencilla cambia mi forma de vivir, porque el corazón agradecido obedece con más alegría y descansa con más confianza. Si no quiero olvidar, debo volver una y otra vez al Dios que me ha sostenido hasta aquí y seguir caminando con Él, paso a paso.