NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
MIÉRCOLES, 04 DE MARZO
¿SOMBRA O REALIDAD?
Cristo invita a los miembros de su iglesia a apreciar la esperanza verdadera y genuina del evangelio. Señala hacia lo alto y les asegura definidamente que las riquezas perdurables están arriba y no abajo. Su esperanza está en el cielo y no en el mundo. "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia", nos dice; "y todas estas cosas", todo lo que es esencial para nuestro bien, "os serán añadidas". Mateo 6:33.
En el caso de muchos, las cosas de este mundo oscurecen la gloriosa visión del eterno peso de gloria que espera a los santos del Altísimo. No pueden separar lo verdadero, lo auténtico y la realidad perdurable, de lo falso, lo contrahecho y la sombra pasajera. Cristo los insta a quitar de delante de sus ojos lo que oscurece su visión de las realidades eternas. Él insiste en la supresión de lo que les hace confundir los fantasmas con las cosas reales, y las cosas reales con los fantasmas. Dios insta a los suyos que apliquen la fuerza del cuerpo, la mente y el alma a la tarea que él espera que realicen. Los invita a comprobar por sí mismos que las ganancias y ventajas de esta vida no son dignas de compararse con las riquezas reservadas para los que buscan la vida eterna en forma diligente y racional (Consejos sobre la mayordomía, p. 230).
"Fue abierto el templo de Dios en el cielo, y fue vista en su templo el arca de su pacto". Apocalipsis 11:19 (VM). El arca del pacto de Dios está en el Lugar Santísimo, en el segundo departamento del Santuario. En el servicio del tabernáculo terrenal, que servía "de mera representación y sombra de las cosas celestiales", este departamento solo se abría en el gran día de las expiaciones para la purificación del Santuario. Por consiguiente, la proclamación de que el templo de Dios fue abierto en el cielo y fue vista el arca de su pacto, indica que el Lugar Santísimo del Santuario celestial fue abierto en 1844, cuando Cristo entró en él para consumar la obra final de la expiación. Los que por fe siguieron a su gran Sumo Sacerdote cuando dio principio a su ministerio en el Lugar Santísimo, contemplaron el arca de su pacto. Habiendo estudiado el asunto del Santuario, llegaron a entender el cambio que se había realizado en el ministerio del Salvador, y vieron que este estaba entonces oficiando como intercesor ante el arca de Dios, y ofrecía su sangre en favor de los pecadores.
El arca que estaba en el tabernáculo terrenal contenía las dos tablas de piedra, en que estaban inscritos los preceptos de la ley de Dios. El arca era un mero receptáculo de las tablas de la ley, y era esta ley divina la que le daba su valor y su carácter sagrado a aquella. Cuando fue abierto el templo de Dios en el cielo, se vio el arca de su pacto. En el Lugar Santísimo, en el Santuario celestial, es donde se encuentra inviolablemente encerrada la ley divina, la ley promulgada por el mismo Dios entre los truenos del Sinaí y escrita con su propio dedo en las tablas de piedra (El conflicto de los siglos, pp. 429, 430).