NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
MIÉRCOLES, 24 DE JUNIO
SEGUIR AL CORDERO
El Señor tiene un pueblo en la tierra que sigue al Cordero por doquiera que vaya. Tiene sus millares que no han doblado la rodilla ante Baal. Los tales estarán de pie junto a él en el monte de Sion. Pero deben permanecer en esta tierra resguardados con toda la armadura, listos para ocuparse en el trabajo de salvar a aquellos que están a punto de perecer...
No necesitamos esperar hasta que seamos trasladados para seguir a Cristo. El pueblo de Dios puede hacer eso aquí abajo. Seguirán al Cordero en las cortes celestiales solo si lo siguen aquí... No debemos seguir a Cristo a intervalos o caprichosamente, solamente cuando ello sea para nuestra conveniencia. Debemos optar por seguirlo. En la vida diaria, debemos seguir su ejemplo, como el rebaño sigue confiadamente a su pastor. Debemos seguirlo con sufrimiento por su causa, diciendo a cada paso: "Aunque él me matare, en él esperaré". Job 13:15. La regla de su vida debe ser nuestra experiencia. Y cuando tratemos de ser como él y mantengamos nuestros deseos en conformidad con su voluntad, lo daremos a conocer.
No debemos estar en el mundo de los sueños de la inacción. Somos soldados de Cristo, enrolados para la obra de demostrar nuestra lealtad hacia Aquel que nos ha redimido. Lo que debamos ser en el hogar celestial, cuando seamos salvos, eternamente salvos, será el reflejo de lo que somos ahora en carácter y santo servicio. ¿No demostraremos aquí, en nuestro lugar de prueba nuestra lealtad en la observancia de los mandamientos de Dios? (En los lugares celestiales, 18 de octubre, p. 300).
Mientras los hijos de Dios afligen sus almas delante de él, suplicando pureza de corazón, se da la orden: "quitadle esas vestimentas viles", y se pronuncian las alentadoras palabras: "Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala". Zacarías 3:4. Se pone sobre los tentados, probados, pero fieles hijos de Dios, el manto sin mancha de la justicia de Cristo. El remanente despreciado queda vestido de gloriosos atavíos, que nunca han de ser ya contaminados por las corrupciones del mundo. Sus nombres permanecen en el libro de la vida del Cordero, registrados entre los fieles de todos los siglos. Han resistido los lazos del engañador; no han sido apartados de su lealtad por el rugido del dragón. Ahora están eternamente seguros de los designios del tentador. Sus pecados han sido transferidos al originador de ellos.
Y ese residuo no solo es perdonado y aceptado, sino honrado. Una "mitra limpia" es puesta sobre su cabeza. Han de ser reyes y sacerdotes para Dios. Mientras Satanás estaba insistiendo en sus acusaciones y tratando de destruir esta hueste, los ángeles santos, invisibles, iban de un lado a otro poniendo sobre ellos el sello del Dios viviente. Ellos han de estar sobre el monte de Sión con el Cordero, teniendo el nombre del Padre escrito en sus frentes. Cantan el nuevo himno delante del trono, ese himno que nadie puede aprender sino los ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de la tierra. "Estos, los que siguen al Cordero por dondequiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero. Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios". Apocalipsis 14:4, 5 (Exaltada Jesús, 29 de diciembre, p. 371).