====================================================
SUSCRIBETE
https://www.youtube.com/channel/UCNpffyr-7_zP1x1lS89ByaQ?sub_confirmation=1
====================================================
DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2026
“HEROES Y VILLANOS”
Narrado por: Tatania Daniela
Desde: Juliaca, Perú
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
16 de Marzo
El héroe disciplinado
«Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele; pero si uno aprende la lección, el resultado es una vida de paz y rectitud» (Hebreos 12: 11).
Hablemos un poco de música hoy. Niccolò Paganini fue un compositor italiano, considerado uno de los arquetipos virtuosismo del violín y máximo representante del movimiento instrumental del romanticismo europeo. Paganini contribuyó con grandes aportaciones al desarrollo de la técnica moderna del violín.
Paganini nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782, hijo de Teresa Bocciardo y Antonio Paganini. Sus obras incluyen los 24 caprichos para violín (una de las obras más conocidas que han servido de inspiración a numerosos compositores), seis conciertos y varias sonatas. Su técnica de arco influyó en músicos como Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff y Franz Liszt. Recomiendo escuchar el Capricho No. 24 en La menor. Es estupendo.
Se cuenta sin comprobarse que, en una ocasión, durante un concierto, Paganini estaba interpretando una pieza tan virtuosística que una de las cuerdas de su violín se rompió. En lugar de detener la ejecución, Paganini continuó tocando la pieza utilizando solo las cuerdas restantes, improvisando y adaptando la música para compensar la cuerda rota. Más tarde, se rompió otra cuerda, y luego una tercera. Quienes lo escucharon quedaron asombrados por la habilidad y creatividad de Paganini para superar un obstáculo técnico tan grande sin perder la calidad de la interpretación.
El gran Paganini fue un niño virtuoso desde muy pequeño, pues a la edad de los 5 años ya tocaba la mandolina. Pero la tocaba no como un pasatiempo o porque le gustara hacerlo, sino porque era obligado por su padre, llegando a ensayar y practicar hasta 10 horas al día. Fue en esa edad que descubrieron que Paganini tenía los dedos y los brazos más largos de lo normal. Dos años después ya había comenzado a tocar el violín, instrumento que le dio vida a sus prodigiosas manos.
Niccolò nació con una enfermedad congénita y por poco muere de sarampión. Fue su padre quien se dio cuenta de que, con lo enfermizo que era, no sería capaz de desarrollar tareas físicas normales. Entonces, lo introdujo al mundo de la música. La disciplina y el talento hicieron su trabajo después.
Es cierto que, al principio, ninguna disciplina parece agradable. Nos parecerá que esa disciplina resulta motivo más de tristeza que de gozo. Tal vez a una edad joven no alcancemos a ver el beneficio de lo que nuestros padres nos quieren hacer aprender, pero hay que confiar. El tiempo les dará la razón y el fruto será grato para todos. Siempre vale la pena seguir la disciplina.