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DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2026
“POR SU GRACIA”
Narrado por: Exyomara Avila
Desde: Bogotá, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
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|| www.drministries.org ||
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27 de Abril
La mujer y el hombre son Iguales en Cristo
(Segunda parte) «Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón» A ver (1 Corintios 11: 11).
Ayer meditaste en la declaración del versículo 3 y concluí que la forma como trata Jesús al hombre te debe dar la pauta para la segunda declaración del mismo versículo. En esta mañana analizaré el versículo 11. La Biblia declara tanto el varón como la mujer proceden de Dios. ¿Es contradictorio? ¿Cómo puede el hombre ser la cabeza y al mismo tiempo ser igual? En la idiosincrasia popular, quien es la cabeza está puesto para gobernar, decidir y mandar, lo que implica claramente que tomará una posición de autoridad, pero de acuerdo con la Biblia estos conceptos de valores cambian.
El señor Jesús en Mateo 20: 26, les dice a sus discípulos: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor». Para Jesús ser la cabeza no tiene que ver con una posición de autoridad exclusivamente, sino que tiene que ver con el servicio; quien se quiera adjudicar la posición de cabeza estará listo para cuidar, ayudar, proteger y servir a su pareja.
Hoy todo el mundo habla de la igualdad de género y me parece que eso está bien claro; sin embargo, en el hogar hay roles. Cuando la pareja en una posición de igualdad discute por los mismos derechos, generalmente tiene que ver con una posición de autoridad porque nadie se quiere dejar. Entonces surgen los conflictos y las diferencias de opinión que llegan a ser irreconciliables que a la postre lleva el matrimonio al divorcio.
Dios quiere que todos sean iguales, pero ha dejado al hombre como cabeza del hogar, como cabeza de la mujer para cuidarla, protegerla, ayudarla, respetarla, proveerle y amarla. Como respuesta de un amor compasivo, la mujer se goza en permitirle a su esposo ser la cabeza, porque lo único que desea es su bienestar y el de sus hijos. Por supuesto, ninguna mujer estará satisfecha con un hombre que desea ser la cabeza solo para enseñorearse de ella, con alguien que pisoteé sus derechos, que maltrate a sus hijos y que destruya el hogar. Ese tipo de cabezas solo se verán bien en la cárcel.
En un matrimonio cristiano ambos cederán en sus roles para el buen funcionamiento del hogar, siguiendo el ejemplo de Jesús registrado el Filipenses 2: 5-9. Jesús, aunque igual a Dios, no quiso aferrarse a su igualdad, sino que se despojó siendo siervo por amor y por la salvación del hombre.
Si eres un esposo, gózate en servir a tu esposa y a tus hijos. Si eres una esposa, gózate en darle a tu esposo el privilegio de ser la cabeza, pero que en ambos roles sea Jesús el centro de sus acciones, porque todo es por su gracia.