NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
SÁBADO DE TARDE, 13 DE JUNIO
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Los verdaderos cristianos tendrán una experiencia como la de Cristo en el desierto de la tentación, especialmente quienes participen en la tarea de rescatar almas de los ardides de Satanás. Enfrentarán los ataques del enemigo de toda justicia y, al igual que Cristo venció, ellos también han de vencer por su gracia. Los cristianos no debieran sentir que están abandonados de Dios por estar sujetos a tentaciones. Si permanecen inconmovibles ante las tentaciones, Satanás los dejará y los ángeles acudirán a ministrar en favor de ellos como lo hicieron con Jesús. No hay consuelo que se asemeje al que disfrutan los cristianos cuando luego de sufrir con paciencia la tentación, Satanás ha sido derrotado. Han testificado de Jesús, confiando plenamente en la Palabra de Dios, "Escrito está", y así han resistido cada avance de Satanás y, luego de ponerlo en retirada, han alcanzado la victoria.
No despreciemos a ninguna persona porque haya sido severamente tentada y las olas hayan llegado hasta su cabeza. Debemos recordar que Jesús fue duramente tentado en todo punto así como nosotros somos tentados, por eso á puede socorrer a quienes padecen tentación...
Todos ejercemos una influencia personal, y nuestras palabras y acciones dejan una impresión indeleble. Es nuestro deber vivir, no para el yo, sino para el bien de otros; no para ser manejados por nuestros sentimientos, sino para tener en cuenta que nuestra influencia es un poder para el bien o para el mal. O somos una luz que estimula o una tempestad que destruye...
La ley de Dios requiere que nos amemos unos a otros así como nos amamos a nosotros mismos. Entonces todo poder y acción de la mente se orientará hacia ese objetivo: hacer todo el bien que sea posible... ¡Cuán placentero es para el Dador de los dones que los retengamos y manifestemos su poder a otros! Estos dones son el nexo entre Dios y los seres humanos y revelan el espíritu de Cristo y los atributos del cielo. El poder de la santidad —la que se ve sin que provoque jactancia— habla en forma más elocuente que el mejor de los sermones. Habla de Dios y revela a hombres y mujeres su deber de un modo más poderoso que las palabras (El Cristo triunfante, 22 de julio, p. 212).
Como testigos de Cristo, debemos decir lo que sabemos, lo que nosotros mismos hemos visto, oído y palpado. Si hemos estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendremos algo oportuno que decir acerca de la manera en que nos ha conducido. Podemos explicar cómo hemos probado su promesa y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide y por falta del cual el mundo perece...
El verdadero cristiano dará a Dios el primer lugar, el último y el mejor en todo. Ningún motivo ambicioso enfriará su amor hacia Dios, sino que con perseverancia y firmeza honrará a su Padre celestial. Cuando exaltamos fielmente el nombre de Dios, nuestros impulsos están bajo la dirección divina y somos capacitados para desarrollar poder espiritual e intelectual.
Jesús, el divino Maestro, ensalzó siempre el nombre de su Padre celestial. Enseñó a sus discípulos a orar: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre". Mateo 6:9. No debían olvidarse de reconocer: "Tuya es... la gloria". Mateo 6:13 (God's Amazing Grace, p. 105; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, 7 de abril, p. 105).