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Primero Dios, con Gerardo Farías

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Primero Dios, con Gerardo Farías
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  • Primero Dios, con Gerardo Farías

    2 CORINTIOS 3 - DE GLORIA EN GLORIA

    25/10/2026 | 7 min
    2 Corintios 3:18 — “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor”.
    La vida cristiana no consiste simplemente en conocer la voluntad de Dios, sino en permitir que su Espíritu transforme nuestro carácter. Pablo nos recuerda que la letra por sí sola no puede producir vida; es el Espíritu quien vivifica. Podemos conocer las Escrituras, defender la verdad y cumplir prácticas religiosas, pero si nuestro corazón no ha sido transformado, nuestra religión está incompleta. Moisés reflejaba la gloria de Dios después de estar en su presencia, pero aquella gloria era pasajera. En cambio, quienes contemplamos a Cristo podemos experimentar una transformación continua y permanente. Cuanto más tiempo pasamos con Jesús, más comenzamos a reflejar su carácter, su amor, su humildad y su santidad. No somos transformados para acercarnos a Cristo; somos transformados porque nos acercamos a Él. Por eso, no basta con leer acerca de Jesús: debemos caminar diariamente con Él. Que hoy nuestra oración sea: Señor, transfórmanos a tu imagen, para que otros puedan verte reflejado en nuestra vida. Que el Señor te bendiga.
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    2 CORINTIOS 2 - CUANDO POR AMOR CAUSAMOS TRISTEZA

    21/10/2026 | 6 min
    "Escribí con gran tristeza y angustia de corazón y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo". 2 Corintios 2:4
    ¿Causar tristeza por amor? Suena contradictorio. Pero no lo es. Pablo aquí explica que él no quiso visitar la iglesia, porque sabía de que estaban tristes. Posiblemente su primera carta, la cuál había sido bastante dura, los había dejado dolidos. Pero había un motivo profundo y significativo para haber causado ese dolor. Pablo los quería guiar al arrepentimiento. Por eso Pablo les cuenta ahora, que su primera carta, él la había escrito con mucho dolor, y lágrimas; pero lo había hecho así por el profundo amor con que los amaba. Cuando se ama a alguien profundamente, a veces tenemos que decirles la verdad, aún cuando esta duela. Pablo les había causado tristeza, para guiarlos al arrepentimiento. Y funcionó. Muchos que estaban en pecado, se habían arrepentido. Ahora Pablo nos recuerda que corregir también implica saber perdonar. Ante el arrepentimiento, llama a la iglesia a consolar y reafirmar su amor, para que el hermano no sea consumido por la tristeza. La disciplina eclesiástica exige ese amor: el que se atreve a corregir, aunque resulte doloroso, porque busca la salvación del hermano. Callar para evitar incomodidades puede dejarlo atrapado en aquello que lo destruye. Sin embargo, el dolor por sí solo no produce arrepentimiento; la corrección debe comunicar la verdad y la gracia de Dios. Y cuando cumple su propósito, la iglesia debe saber perdonar, consolar y confirmar su amor, para que el hermano no sea consumido por la tristeza. Una iglesia fiel necesita valor para confrontar el pecado y humildad para recibir al arrepentido. Preguntémonos: ¿amamos lo suficiente para corregir y también para restaurar? Que el Señor te bendiga.
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    2 CORINTIOS 1 - EL DIOS DE TODA CONSOLACIÓN

    19/10/2026 | 6 min
    “Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación”. 2 CORINTIOS 1:3-4
    El apóstol Pablo reconoce que enfrentó dificultades tan grandes que llegó a perder la esperanza de conservar la vida. Sin embargo, aquella experiencia le enseñó a confiar, no en sus propias fuerzas, sino en el Dios que resucita a los muertos. ¡Qué hermosa lección para nosotros! Dios nunca prometió una vida sin dificultades, pero sí su presencia y consuelo en medio de ellas. Y hay algo más: el consuelo que recibimos de Dios no debe terminar en nosotros. Nuestras pruebas pueden hacernos más sensibles al dolor ajeno, y las experiencias que un día nos hicieron llorar pueden ayudarnos a levantar a quienes hoy están sufriendo. Por eso, cuando enfrentes dificultades, recuerda que Dios no te ha abandonado. Él puede transformar tus momentos más dolorosos en oportunidades para fortalecer tu fe y bendecir a otros. No sabemos qué pruebas tendremos que enfrentar mañana, pero sí sabemos en quién podemos confiar. Que el Señor te bendiga.
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    1 CORINTIOS 16 - HACED TODO CON AMOR

    19/10/2026 | 7 min
    "Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor". 1 Corintios 16:13-14
    Al finalizar su primera carta a los corintios, Pablo deja una exhortación que resume gran parte de sus enseñanzas: permanecer firmes en la fe, ser valientes, fortalecerse espiritualmente y, por encima de todo, actuar siempre con amor. La iglesia de Corinto enfrentaba divisiones, conflictos, inmoralidad y problemas doctrinales. No era una iglesia perfecta, pero Pablo tampoco había perdido la esperanza en ella. Sabía que Dios podía seguir transformando la vida de aquellos creyentes. Primero, Pablo les dice: “Velad, estad firmes en la fe”. La vida cristiana exige vigilancia. No podemos descuidar nuestra relación con Dios ni permitir que las preocupaciones, las tentaciones o las dificultades debiliten nuestra confianza en él. Permanecer firmes no significa que nunca tendremos dudas o luchas, sino que, aun en medio de ellas, decidimos seguir confiando en Cristo. Luego añade: “Esforzaos”. Seguir a Jesús requiere perseverancia. Habrá momentos de cansancio, pruebas y desánimo, pero no debemos rendirnos. Nuestra fortaleza no proviene de nuestras propias capacidades, sino del Señor que nos sostiene cada día. Sin embargo, Pablo termina con una declaración fundamental: “Todas vuestras cosas sean hechas con amor”. Podemos tener conocimiento bíblico, defender la verdad y trabajar incansablemente en la iglesia, pero si nuestras palabras y acciones carecen de amor, hemos perdido de vista lo más importante. La firmeza en la verdad nunca debe convertirse en dureza hacia las personas. Podemos defender nuestras convicciones sin dejar de ser pacientes, humildes y misericordiosos. Hoy Dios nos invita a vivir una fe firme, valiente y llena de amor. Que las dificultades no nos hagan retroceder, que las pruebas no apaguen nuestra confianza y que, en todo lo que hagamos, los demás puedan reconocer el carácter de Jesús en nosotros.
    Oremos: Señor, ayúdanos a permanecer firmes en la fe, a enfrentar con valentía las dificultades y a no desanimarnos en nuestro caminar contigo. Pero, sobre todo, enséñanos a hacer todas las cosas con amor, reflejando cada día el carácter de Cristo. Amén.
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    1 CORINTIOS 15 - CRISTO JESÚS VENCIÓ LA MUERTE

    18/10/2026 | 8 min
    La resurrección de Jesucristo es el fundamento de nuestra fe y la razón por la que nuestra esperanza permanece viva. El apóstol Pablo enseña en 1 Corintios 15 que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Creer en la resurrección no es solamente aceptar que Jesús volvió a vivir, sino reconocer que Él es el Hijo de Dios, que su sacrificio fue suficiente para nuestra salvación y que la muerte no pudo retenerlo. Pablo afirma que, si Cristo no resucitó, nuestra fe es vana y todavía estamos en nuestros pecados; pero inmediatamente declara la gloriosa verdad: «Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho» (1 Corintios 15:20). La resurrección es nuestra esperanza porque nos asegura que el pecado y la muerte no tienen la victoria final, que quienes pertenecen a Cristo también resucitarán y que la vida eterna es una promesa fundamentada en la victoria de nuestro Señor. No creemos en la resurrección simplemente porque nos consuela pensar que existe algo después de la muerte, sino porque creemos en el testimonio de las Escrituras acerca de lo que Dios hizo en Jesucristo. Pablo recuerda que Cristo se apareció a Cefas, a los doce y a muchos otros testigos, mostrando que la resurrección era el centro del mensaje que los apóstoles anunciaban. Si Jesús hubiera permanecido en la tumba, no tendríamos la esperanza que proclamamos; pero Él vive, y porque Él vive, nuestra fe tiene fundamento, nuestro perdón tiene sustento y nuestra esperanza trasciende esta vida terrenal. La resurrección también transforma nuestra manera de vivir, porque ya no caminamos mirando únicamente las circunstancias presentes, sino confiando en la promesa de que Dios cumplirá su propósito. Cuando enfrentamos la pérdida de un ser querido que murió en Cristo, podemos sentir dolor, pero no nos entristecemos como quienes no tienen esperanza, porque esperamos la resurrección y la vida eterna. Cuando atravesamos pruebas, recordamos que el sufrimiento no es el final de nuestra historia; y cuando pensamos en nuestra propia muerte, podemos descansar en la promesa de Cristo, quien venció la tumba. Por eso, la resurrección no es una doctrina secundaria ni un acontecimiento que recordamos únicamente en una celebración especial: es una verdad esencial que sostiene nuestra fe cada día. Creemos en la resurrección de Cristo porque, si Él no resucitó, nuestra fe sería vana; pero como Cristo resucitó, tenemos perdón, reconciliación con Dios y la esperanza segura de resucitar con Él. Esta es la victoria que Pablo proclama al decir que la muerte será sorbida en victoria (1 Corintios 15:54). Nuestra esperanza no está en que esta vida sea fácil ni en que nunca enfrentemos la muerte, sino en que Jesucristo ya venció y ha prometido vida eterna a los que son suyos. Cristo resucitó, vive para siempre y, por tanto, nuestra esperanza no está muerta: está puesta en el Salvador que venció la muerte y que un día resucitará a los suyos para estar con Él eternamente. Amén. Que el Señor te bendiga.
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Acerca de Primero Dios, con Gerardo Farías
Acompáñame a leer y estudiar la Biblia. Cada día, leeremos un capítulo de la Biblia y reflexionaremos en lo que Dios quiere decirnos. Comienza tu día escuchando la Palabra de Dios.
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