PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 1–12
Al ver a la multitud, Jesús subió al monte;
se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él.
Entonces comenzó a enseñarles diciendo:
“Felices los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Felices los que lloran,
porque serán consolados.
Felices los humildes,
porque heredarán la tierra.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Felices los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia.
Felices los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Felices ustedes cuando los insulten, los persigan
y digan falsamente toda clase de mal contra ustedes por mi causa.
Alégrense y llénense de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo.”