PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Juan 10, 1–10
Jesús dijo:
“Les aseguro:
el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas,
sino que salta por otro lado,
es un ladrón y un bandido.
Pero el que entra por la puerta
es el pastor de las ovejas.
A este le abre el guardián,
y las ovejas escuchan su voz;
él llama a cada una por su nombre
y las saca afuera.
Cuando ha sacado a todas las suyas,
camina delante de ellas,
y las ovejas lo siguen
porque conocen su voz.
A un extraño no lo seguirán,
sino que huirán de él,
porque no conocen la voz de los extraños.”
Jesús les puso esta comparación,
pero ellos no entendieron lo que quería decir.
Entonces volvió a decir:
“Les aseguro:
yo soy la puerta de las ovejas.
Todos los que vinieron antes de mí
son ladrones y bandidos,
pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta:
el que entra por mí se salvará;
podrá entrar y salir
y encontrará pasto.
El ladrón viene solo para robar, matar y destruir;
yo he venido para que tengan vida,
y la tengan en abundancia.”