"Dios no pide porque tenga necesidad, pues Él es el Dueño de todo; todo es de Él y para Él. Aunque parezca contradictorio, Dios pregunta lo que ya sabe —como cuando le dijo a Adán: “¿dónde estás?”—, porque Él pregunta para formarte y mejorarte. Dios no necesita nada, pero aun así te pide, porque quiere trabajar en tu vida."