“No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. 19 Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, 20 dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Efesios 5:18-20
I. REPASO E INTRODUCCIÓN
La vez pasada reflexionamos acerca de la manera en la que debemos hablarles a aquellos que están muertos espiritualmente y del llamado de la Escritura a tener cuidado de nuestra manera de vivir; debemos aprovechar cada oportunidad al máximo para hacer lo bueno no simplemente dejarnos llevar por la corriente o la presión de los días malos que pueden entorpecernos sino mas bien ser entendidos de cuál es la voluntad de Dios.
Algo que necesitamos puntualizar es que cuando Pablo dice “entiendan cuál es la voluntad del Señor” hay dos sentidos en los que la voluntad de Dios se usa en la Biblia; Una es el decreto de Dios, todo es Su voluntad porque Él es soberano y supremo.
Efe. 1:11 “En Cristo también fuimos hechos herederos, pues fuimos predestinados según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad.”
El otro uso de la palabra “la voluntad de Dios” es lo que Dios quiere que hagamos y nos lo dice en Su Palabra de tal manera que si no lo hacemos no estamos cumpliendo Su voluntad.
1 Tes. 4:3 “La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual.”
Entender cual es la voluntad de Dios se refiere a ésta voluntad revelada, el sermón del monte, los diez mandamientos, las cartas de Pablo, etc. sin embargo estas instrucciones no cubren en detalle el 90% de las decisiones que tomamos. La mayor parte de nuestra vida es una aplicación de los principios de la Biblia, es decir, la voluntad de Dios que se descubre y aplica por la misma sabiduría de Dios. Tú enfrentas una situación y le preguntas ¿cómo se aplica Tu Palabra a esto que estoy viviendo? y ahí es donde necesitas ser entendido para aplicar la verdad en cada circunstancia.