En este mensaje, el Ps. David Orta nos confronta con una pregunta clave: ¿cómo estamos interpretando los procesos difíciles?
Muchas veces vemos la poda como dureza de Dios, cuando en realidad es una muestra de su amor. Él quita lo que no nos conviene para que podamos crecer. Sin embargo, existe una gran diferencia entre ser podado y ser cortado: la poda tiene propósito y esperanza, pero lo que se corta termina secándose.
El mensaje es una invitación a examinar el corazón: ¿cómo está tu vida con Dios? ¿Sientes que la pasión ha disminuido, que los sueños se han apagado o que las fuerzas ya no son las mismas? Tal vez no es el final, es un llamado a volver a la vida, a reconectar con Aquel que restaura, renueva y hace crecer desde lo profundo.