En Lucas 15 encontramos la parábola del hijo pródigo, una historia que revela el corazón del Padre y también las decisiones del ser humano. En este mensaje, el Ps. David Orta nos recuerda que muchas veces pedimos cosas que creemos merecer, pero cuando llegan en el tiempo equivocado, pueden traer consecuencias que nos alejan de casa.
El hijo pródigo no dejó de ser hijo; el verdadero problema fue que dejó de creer que lo era. Aun así, el amor del Padre nunca cambió. Sin importar dónde estuvo, lo que vivió o incluso el “olor a cerdo” que traía consigo, el Padre seguía esperándolo con los brazos abiertos.
Este mensaje es una invitación a volver, a recordar quién eres realmente y a entender que el amor de Dios por ti es el mismo amor con el que ama a su propio Hijo, Jesús. Porque cuando estamos cansados de los cerdos… siempre hay un camino de regreso a casa.