La Biblia dice que la rebelión contra Dios rompió todo en la vida. Antes del pecado no había muerte, ni tristeza, ni dolor, ni dificultades en el mundo. Fue sólo cuando todo se rompió que el pecado trajo la muerte al mundo. Pero Dios no nos ha dejado aquí sin esperanza. Nos ha enviado un Salvador, en su Hijo, Jesucristo.