"Me sacrifiqué por ti" es la frase más cara del mundo.
Nadie te pidió que anularas tu vida, tus sueños o tu carrera. Fue tu decisión, pero hoy se la cobras a tus hijos como si fuera un préstamo bancario. Si esperas que ellos sacrifiquen su presente para pagar tu pasado, no los amas: los estás usando como fondo de retiro emocional.
Es hora de romper el contrato que ellos nunca firmaron.
See omnystudio.com/listener for privacy information.