Hoy la Virgen nos recuerda que hemos sido elegidos porque hemos respondido, y por eso nos invita a dar un paso más: orar con todo el corazón para que se realicen sus palabras. Nos enseña que el ayuno, los sacrificios y el amor ofrecido por Dios tienen una fuerza enorme, capaz de transformar corazones y cambiar vidas.