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    'Delitos y Faltas' (1989), un Woody Allen nada menor que divierte sin moralina

    06/11/2026 | 1 h 9 min
    El cineasta neoyorquino firma una magistral reflexión sobre la culpa y la impunidad, combinando drama existencial con su clásica sátira social.

    En esta entrega del podcast Par Impar en esRadio, Juanma González y Dani Palacios analizan en profundidad una de las obras cumbre de la filmografía de Woody Allen: Delitos y faltas (1989). El debate arranca con una reflexión sobre el sentimiento de culpa y los remordimientos que asaltan al ser humano cuando traspasa las líneas de la moralidad, una cuestión que vertebra toda la cinta del cineasta neoyorquino y que plantea dilemas éticos universales.

    Además, descubrimos Divergente, una plataforma dedicada a historias y contenidos de menos de 59 minutos en todos los géneros posibles y gratuita. Nuevos creadores y artistas veteranos presentan, ya sea mediante su app o la web, multitud de relatos destinados a emocionarnos en menos de una hora ya sea dese el móvil, el ordenador, la tablet o la Smart TV.

    Algo similar ocurre en Delitos y faltas, en la que conviven dos líneas argumentales aparentemente distintas y no relacionadas, pero que avanzan en paralelo sin interferir de forma brusca en el tono: por un lado, un severo drama moral con tintes de suspense y, por otro, una comedia ligera y desencantada. Ambas historias encuentran su nexo de unión simbólico en la figura de un rabino, quien representa la mirada de la fe y la conciencia ética frente a las debilidades humanas.

    La trama dramática está protagonizada por Martin Landau en el papel de Judah Rosenthal, un oftalmólogo de alta posición social cuya vida se tambalea ante las amenazas de su amante, encarnada por Anjelica Huston, dispuesta a revelar su romance y ciertos desfalcos financieros. Ante el miedo atroz a perder su estatus, Judah cruza la línea cometiendo un acto irreparable al encargar el asesinato de su amante a través de su hermano, vinculado a los bajos fondos.

    Uno de los puntos clave del análisis es cómo la película aborda el concepto de la mirada de Dios y la justicia divina. El rabino, que sufre una enfermedad ocular degenerativa y se va quedando ciego paulatinamente, simboliza la aparente ausencia de un juicio superior o cósmico sobre los actos de los hombres. El filme desafía las convenciones tradicionales de la narrativa clásica al plantear que la impunidad terrenal puede imponerse sin que intervenga ningún castigo divino ni remordimiento eterno.

    En este sentido, González y Palacios subrayan la demoledora tesis que Allen propone sobre el transcurso del tiempo: el paso del tiempo disuelve la culpa, permitiendo al criminal integrarse de nuevo en su apacible vida burguesa una vez asimilado el trauma inicial. Esta postura conecta con obras posteriores del director como Match Point o El sueño de Casandra, donde se vuelve a incidir en el peso del azar, la conciencia y la ausencia de moralina.

    En contraposición a la tragedia de Rosenthal, se analiza la trama cómica liderada por el personaje de Cliff Stern, interpretado por el propio Allen, un documentalista frustrado y con principios inquebrantables que fracasa tanto en lo laboral como en lo sentimental. Su amor platónico por Halley, interpretada por Mia Farrow, termina en desilusión al ver cómo ella prefiere al arrogante y exitoso productor encarnado por Alan Alda, demostrando con ironía y escepticismo que la integridad moral rara vez obtiene recompensa en el mundo real.

    Finalmente, los críticos alaban la brillantez formal de la puesta en escena, la sobria fotografía del maestro Sven Nykvist y la agudeza de los diálogos, que combinan la trascendencia existencial con el humor cáustico. El programa concluye con comentarios sobre el rodaje de Allen en Madrid y diversas anécdotas en torno al cine de justicieros urbanos y clásicos del celuloide, rubricando un homenaje a uno de los guiones más lúcidos y desoladores de la historia cinematográfica.
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    'La Novia de Re-Animator' (1990) con Carles Torrens. Un Apocalipsis Z de amor zombi

    30/10/2026 | 1 h 23 min
    Analizamos la cinta dirigida por Brian Yuzna: una fiesta gore de científicos dementes y resurrecciones imposibles en nuestro espacio de cine.

    El podcast cinematográfico de esRadio y Libertad Digital recibe al director de cine Carles Torrens con motivo del estreno de Apocalipsis Z: Nuevo Mundo, producción de Amazon que continúa la senda iniciada por la adaptación de las novelas de Manel Loureiro. Durante la conversación sobre La Novia de Re-Animator, el cineasta reflexiona sobre su trayectoria desde sus inicios como asistente de guion en Beyond Re-Animator hasta consolidarse en el cine fantástico y de acción contemporáneo, compartiendo además su estrecha vinculación profesional y personal con Brian Yuzna.

    En Apocalipsis Z: Nuevo Mundo, Torrens opta por abandonar los códigos convencionales del terror zombi para abrazar el ritmo y la escala del cine bélico moderno. La cinta sitúa al espectador en una operación militar de supervivencia extrema inspirada en referentes como Black Hawk Derribado y la intensidad de realizadores como Kathryn Bigelow o Paul Greengrass. Con un arranque trepidante de cuarenta y cinco minutos sin apenas concesiones dramáticas superfluas, la película sumerge a un destacamento militar en una misión límite en territorio peninsular devastado para asegurar suministros vitales para los supervivientes refugiados en las islas Canarias.

    El director detalla la exhaustiva labor de documentación táctica realizada con el asesoramiento de mandos de las Fuerzas Armadas en activo para dotar a la historia de un estricto sentido de la verosimilitud. Esta búsqueda de realismo determinó decisiones como prescindir de cascos o chalecos pesados frente a infectados desarmados para favorecer la movilidad, así como someter a los actores a dos semanas de rigurosa instrucción. A nivel logístico, el rodaje combinó localizaciones entre el aeródromo de Lérida, cuarteles en Cataluña y planos aéreos de la base militar de Cuatro Vientos, recreando grandes despliegues de masas mediante técnicas clásicas de encuadre inspiradas en D. W. Griffith.

    Entre los elementos más destacados de la producción figura la presencia de actores como Mario Mayo, representante de un heroísmo físico y obrero propio del cine de acción de la vieja escuela. Torrens recalca que el objetivo era construir personajes creíbles y alejados de la caricatura, reflejando el espíritu de supervivencia de una sociedad civil movilizada en un contexto posapocalíptico verosímil. La obra recibió el entusiasmo del propio Brian Yuzna tras su exhibición en el festival Screamfest de Los Ángeles, destacando la consistencia de su puesta en escena y la escala visual del universo presentado.

    La segunda parte del programa se centra en el análisis minucioso de La novia de Re-Animator, clásico de culto dirigido por Brian Yuzna que continuó el universo creado junto a Stuart Gordon a partir de los textos de H. P. Lovecraft. Los participantes destacan su tono decididamente mórbido y grotesco, dominado por una comedia negra negrísima y un componente trágico que remite tanto al mito de La novia de Frankenstein como a las obsesiones necrófilas de Vértigo. En este título, los personajes de Herbert West y Dan Cain consolidan una dinámica de codependencia casi conyugal, marcada por la locura científica y el rechazo a la muerte biológica.

    El filme brilla especialmente por el prodigioso trabajo artesanal en sus efectos prácticos y prótesis, desarrollados por maestros del género como Screaming Mad George y la factoría KNB. La concepción de la criatura femenina a partir de extremidades y órganos dispersos aporta una perturbadora reflexión estética sobre la despersonalización del cuerpo. Asimismo, se reivindica la iluminación estilizada y expresionista de la película, atribuida a técnicos veteranos curtidos en las producciones de Steven Spielberg, lo que confiere al conjunto una factura visual de calidad cinematográfica superior a la media de las secuelas del cine de terror de los años noventa.

    Finalmente, la charla repasa la evolución del mito del muerto viviente en el celuloide, desde las raíces antropológicas vinculadas al vudú haitiano reflejadas en La serpiente y el arco iris hasta la figura del infectado contemporáneo acelerado y letal popularizado por 28 días después. Torrens y los presentadores concluyen reivindicando la filmografía de Brian Yuzna, responsable de obras tan influyentes como Society, El dentista o Mortal Zombie, y defienden la vigencia de un género fantástico desacomplejado, capaz de combinar el entretenimiento puro con metáforas sociopolíticas arraigadas en la realidad inmediata.
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    'El Justiciero de la Noche' (Death Wish 3) con Tirso Calero: el oficio perdido de Michael Winner

    23/10/2026 | 1 h 28 min
    Análisis de una entrega cumbre de Charles Bronson producida por Cannon Films, todo un festín de acción desmedida y nostalgia de los ochenta.

    En esta entrega del podcast cinematográfico conducido por Juanma González y Dani Palacios, el director y guionista Tirso Calero acude como invitado para presentar su libro dedicado a dos figuras clave del cine comercial de los años setenta y ochenta: Michael Winner y J. Lee Thompson. Ambos realizadores británicos compartieron trayectorias paralelas al desembarcar en Hollywood, abrazar géneros directos y rodar hasta en quince ocasiones con el actor Charles Bronson, emblema definitivo de la factoría Cannon Films.

    El eje central de la conversación gira en torno a El justiciero de la noche (Death Wish 3, 1985), la tercera entrega de la saga iniciada con El justiciero de la ciudad. Los tertulianos destacan cómo la productora independiente liderada por Menahem Golan y Yoram Globus adquirió la franquicia para exprimir su vertiente más desenfadada y visceral, despojándola de las reflexiones morales de la primera película original de Dino De Laurentiis para abrazar el entretenimiento de acción pura y una violencia sin complejos.

    Uno de los aspectos más singulares del rodaje fue su ambientación: aunque la historia transcurre en un degradado barrio de Nueva York asolado por bandas callejeras, la mayor parte de las escenas se filmaron en calles y estudios de Londres. Calero recuerda una entrevista con el actor Kirk Taylor, quien encarnó al recordado pandillero Giggler –apodado 'Risitas'– y tuvo que sacarse el pasaporte por primera vez para viajar a Inglaterra, sorprendido por los métodos directos y la personalidad sibarita de Winner en el plató.

    Durante el análisis se subrayan elementos icónicos de la cinta, como la peculiar banda sonora compuesta por Jimmy Page, guitarrista de Led Zeppelin, o el llamativo despliegue armamentístico de Paul Kersey. Entre las armas empleadas destacan la potente pistola Wildey Magnum, ametralladoras pesadas Browning de la Segunda Guerra Mundial e incluso un lanzacohetes militar guardado detrás de un sofá, configurando una estética casi de cómic que influyó en obras posteriores y videojuegos urbanos de peleas callejeras.

    Asimismo, los participantes reivindican el papel de los veteranos de la industria que sostenían estas producciones, citando a intérpretes secundarios como Martin Balsam y Ed Lauter. También se pone en valor el oficio de artesanos cinematográficos como Winner y Thompson, directores eficaces capaces de rodar en plazo, ajustarse al presupuesto y priorizar el ritmo narrativo frente a cualquier pretensión de autor, manteniendo siempre en mente la comunión con el espectador.

    En el tramo final, se compara la figura de Bronson con fenómenos contemporáneos como el de Liam Neeson en el subgénero de venganzas tardías, además de repasar títulos imprescindibles de ambos directores como Fríamente, sin motivos personales, Los cañones de Navarone o Al filo de la medianoche. Por último, Tirso Calero adelanta detalles de su nuevo largometraje como director, Tarántula, un filme de invasión doméstica y suspense protagonizado por Féle Martínez y que cuenta con la singular presencia de un arácnido real durante la filmación.
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    De palique con José Luis Garci y Noemí Guillermo: vendió acciones de Danone para su película autobiográfica

    16/10/2026 | 1 h 17 min
    El realizador madrileño desgrana joyas del séptimo arte, historias entre bastidores y reflexiones culturales en una cita imprescindible.

    En una entrega especial con aroma a Cowboys de Medianoche, el programa Par en par reúne a José Luis Garci y a la doctora Noemí Guillermo para repasar sus recientes publicaciones editoriales y mantener una extensa charla sobre el séptimo arte. Los presentadores celebran la coincidencia en las librerías de dos volúmenes dedicados a la cinematografía y a la figura del oscarizado realizador: Chaval, dedícate al cine: De palique con Garci, escrito por Guillermo, y el libro colectivo coordinado por el cineasta sobre realizadores de culto, titulado Directed by B-Directors.

    Durante la conversación, Guillermo detalla el laborioso proceso de elaboración de su libro, fruto de años de charlas grabadas en Madrid y Las Palmas que precedieron al auge de la inteligencia artificial. La obra recoge una visión íntima de Garci –sus memorias infantiles, su pasión por la radio, sus maestros de juventud y anécdotas insólitas– estructurada de forma amena y cronológica. Entre las vivencias compartidas destaca un episodio en el que el conocimiento cinematográfico de Garci sobre El Padrino. Parte III sirvió para salvar la salud de la propia autora, al reconocer a tiempo un cuadro de hipoglucemia severa gracias a la famosa escena protagonizada por Al Pacino.

    A continuación, el cineasta reflexiona sobre la profunda mutación sociológica que ha sufrido la exhibición cinematográfica con la pérdida del ritual de las salas de barrio y la llegada de los teléfonos móviles. Para Garci, la omnipresencia de las pantallas portátiles aísla a las nuevas generaciones del entorno y desvirtúa la experiencia de visionado colectivo. En su repaso evoca cines históricos madrileños y defiende la puesta en escena clásica, basada en la mirada, la colocación de la cámara y el ritmo dramático de directores como John Ford frente al montaje contemporáneo.

    El director madrileño rememora también sus inicios como guionista todoterreno en los años sesenta y setenta, etapa en la que colaboró con realizadores tan dispares como Antonio Mercero, Roberto Bodegas o Eloy de la Iglesia. Ese bagaje le sirvió para dar el salto a la dirección en 1977 con Asignatura pendiente. Garci desvela cómo concibió la estructura de aquella película como un reflejo consciente de la trama de Casablanca, adaptada al marco sociopolítico de la Transición y el final del franquismo, una referencia dramática que pasó totalmente inadvertida para la crítica de la época.

    Respecto a sus proyectos inmediatos, Garci revela detalles de una nueva obra cinematográfica de carácter autobiográfico, concebida como el repaso en dos partes de una vida consagrada al celuloide, con intermedio tradicional para los espectadores. El rodaje de la primera mitad incluyó una filmación en solitario en el Museo del Prado para plasmar su fascinación por Velázquez, Goya y El Bosco. Con humor, el cineasta explica que, a imitación de Francis Ford Coppola hipotecando sus posesiones, tuvo que vender un paquete de acciones familiares para poder completar la financiación de la cinta.

    Por último, el programa desglosa las páginas de Directed by B-Directors, una reivindicación de 111 artesanos del cine de serie B como Alan Dwan, Robert Wise, Budd Boetticher, Jacques Tourneur o Roger Corman. Garci defiende que estos creadores demostraron un dominio narrativo absoluto al rodar historias eficaces con presupuestos mínimos y plazos muy ajustados. La charla concluye comentando la reciente encuesta de la editorial Notorius sobre las cien mejores películas de la historia –encabezada por El Padrino y El verdugo en el apartado español– y las expectativas de Garci ante los trabajos del polaco Pawel Pawlikowski.
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    'Esta casa es una ruina' (1986) con Alberto Utrera y Carlos Soria: problemas de la desnuda propiedad

    09/10/2026 | 1 h 30 min
    Hablamos de la mítica comedia producida por Spielberg y protagonizada por Tom Hanks con los creadores de la comedia Nuda Propiedad.

    En esta entrega del programa Par en par en esRadio, Juanma González y Dani Palacios reciben en el estudio al director Alberto Utrera y al guionista Carlos Soria para conversar sobre su largometraje Nuda propiedad y trazar un divertido paralelismo con el clásico ochentero Esta casa es una ruina, protagonizado por Tom Hanks y Shelley Long.

    El punto de partida del coloquio analiza cómo el acceso a la vivienda vertebra el argumento de ambas producciones cinematográficas, reflejando el cambio generacional en las expectativas vitales. Mientras que en la comedia de 1986 la adquisición de una gran mansión representaba una meta aspiracional dentro del optimismo económico de la época, en la actualidad la compra mediante nuda propiedad se plantea como una fórmula de pura supervivencia para una pareja de cuarentañeros asfixiada por los alquileres.

    Durante la charla se abordan las contradicciones morales que genera la precariedad inmobiliaria, donde los protagonistas se ven obligados a esperar el fallecimiento del inquilino original para poder disponer de su hogar. Este dilema existencial conecta directamente con el cine social costumbrista español, recordando obras maestras como El pisito de Marco Ferreri, pero actualizadas con la mirada mordaz del siglo XXI.

    La conversación también da pie a compartir divertidas y catastróficas anécdotas personales sobre las reformas domésticas y el trato con gremios como fontaneros o electricistas. Los participantes rememoran desastres con tuberías reventadas e inundaciones que bien podrían haber formado parte del desquiciado metraje de Esta casa es una ruina, demostrando que la realidad cotidiana supera en muchas ocasiones a la ficción.

    En el apartado interpretativo, los invitados destacan el prodigioso sentido cómico de Tom Hanks en los inicios de su carrera, caracterizado por su gestualidad física y su manejo del patetismo. En contraposición, analizan el trabajo de contención y desencanto de Maxi Iglesias en Nuda propiedad, así como la brillantez de los actores secundarios, entre quienes sobresalen David Lorente y Aten Soria aportando momentos de gran comicidad.

    El director y el guionista profundizan en la mezcla de géneros cinematográficos, defendiendo que las mejores comedias siempre surgen del sufrimiento y la tragedia real de los personajes. Según explican, concebir la trama desde el humor negro permite abordar la angustia y el vacío existencial contemporáneo sin caer en discursos dogmáticos o moralizantes.

    Respecto a su método de trabajo conjunto, Utrera y Soria detallan el proceso creativo a cuatro manos, el cual desarrollan como una especie de cadáver exquisito en el que se van intercambiando escenas secuenciales para sorprenderse mutuamente y enriquecer el guion con giros inesperados antes de llegar al rodaje definitivo.

    Finalmente, los integrantes de la mesa reivindican la defensa de las salas tradicionales frente al consumo doméstico, subrayando la importancia de apoyar a las películas independientes de factura nacional para que puedan conectar con el público en pantalla grande antes de su paso a las plataformas digitales.
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Acerca de Par-Impar
Par Impar son Juanma González y Dani Palacios, que comentan todas las películas, series y otros aspectos de cultura popular que se te puedan ocurrir. Todo con invitados, música, y mucho sentido del humor.
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