El director de Torrente, presidente, que ha estado en La Script de María Guerra, defiende su libertad y compara a Bolsonaro con Sánchez.
El pasado 13 de marzo llegó a las salas españolas Torrente, presidente, de Santiago Segura, doce años después de su anterior entrega. Por primera vez el director fue invitado al programa de Movistar+ La Script, que presenta María Guerra.
La periodista, cuya principal trayectoria profesional está vinculada a la cadena SER, cuenta que cuando fue a ver la película estaba "rodeada de votantes de Vox" y Segura le pregunta que cómo les reconoce, si por llevar un barbour. Segura le habla de las mentiras de Pedro Sánchez, de Ábalos, como el Torrente de la política española o de la propiedad privada y la okupación de viviendas.
Insiste una y otra vez durante la entrevista cómo es posible que "gañanes e idiotas que están siendo votados sean fans de tu película", en cómo es posible que Torrente se haya convertido en el sentido común para mucha gente. El director contesta que los votantes de Vox son "gente desencantada" que "está harta de que le llamen facha".
El actor que da vida a Torrente explica que ha vuelto a dar vida al personaje porque la gente le decía que hoy en día no se pueden decir las mismas cosas que hace diez años, es decir, que el humor ha sido censurado. Recuerda una crítica que le hizo Pablo Iglesias, cuando pidió que no se hablara del fascismo ni en broma. Santiago le acusa de paternalismo, es decir, que se crea superior y más preparado que el resto de espectadores para diferenciar realidad y ficción.
La periodista arranca el programa recomendando una serie sobre los hombres incel, acrónimo de la expresión inglesa involuntary celibate. Lo que le preocupa, dice, son "¿cuáles son los sentimientos que perturban a los hombres para que ahora consideren que el feminismo es el mayor terror de sus vidas?". Añade que "emocionalmente" son "bombas de relojería".