El Salmo 55 no solo revela el dolor del traicionado, también confronta el corazón del que hiere, engaña o manipula. Este devocional nos invita a examinarnos a la luz de la Palabra, reconocer nuestras fallas, arrepentirnos y permitir que Dios transforme nuestro corazón para no convertirnos en instrumentos de división, amargura o traición.