Hoy estaremos leyendo Éxodo 31-32, Marcos 1:1-20 y el Salmo 31:12-24. Comenzamos con Éxodo 31 y 32, donde Dios da instrucciones finales a Moisés en el monte Sinaí y, al mismo tiempo, el pueblo de Israel cae en idolatría. En Éxodo 31, Dios escoge a Bezalel y Aholiab para construir el tabernáculo y les llena con Su Espíritu para que hagan su trabajo con sabiduría y habilidad. También enfatiza la importancia del día de reposo, diciendo: "Observen el día de descanso, porque es un día santo para ustedes" (Éxodo 31:14, NTV). Este mandamiento nos recuerda que debemos apartar tiempo para Dios, reconociéndolo como nuestra fuente de vida y provisión.
Sin embargo, mientras Moisés recibe las instrucciones, el pueblo se impacienta y cae en el pecado de la idolatría. En Éxodo 32, los israelitas hacen un becerro de oro y lo adoran, diciendo: "¡Oh Israel, estos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto!" (Éxodo 32:4, NTV). Moisés intercede ante Dios para que no destruya al pueblo, mostrando el poder de la intercesión y la gracia divina. Reflexiona: ¿Estás esperando con paciencia en Dios, o buscas soluciones humanas cuando sientes que Él tarda en responder? ¿Cómo puedes evitar caer en la idolatría de confiar más en lo visible que en la fidelidad de Dios?
Pasamos ahora a Marcos 1:1-20, donde vemos el inicio del ministerio de Jesús. El evangelio de Marcos comienza con la profecía de Isaías, preparando el camino para el Mesías a través de Juan el Bautista. En el versículo 11, después del bautismo de Jesús, Dios el Padre declara: "Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo" (Marcos 1:11, NTV). Este momento marca el inicio del ministerio público de Jesús, confirmando Su identidad divina y Su misión redentora.
Jesús luego llama a Sus primeros discípulos, diciéndoles: "Vengan, síganme, y yo les enseñaré cómo pescar personas"(Marcos 1:17, NTV). Ellos dejan todo inmediatamente y siguen a Jesús, mostrándonos que responder a Su llamado requiere obediencia y disposición total. Más adelante, en la sinagoga de Capernaúm, Jesús demuestra Su autoridad al enseñar y liberar a un hombre poseído por un espíritu impuro. Reflexiona: ¿Estás respondiendo con prontitud al llamado de Jesús en tu vida? ¿Estás reconociendo Su autoridad en todas las áreas de tu vida?
Finalmente, llegamos a Salmo 31:12-24, donde David clama a Dios en medio de su angustia, pero termina declarando su confianza en la fidelidad del Señor. En el versículo 12, dice: "Me han olvidado como si estuviera muerto, como si fuera un objeto inútil" (Salmo 31:12, NTV). David se siente abandonado y despreciado, pero aun en su dolor, sigue confiando en Dios. En el versículo 14, afirma con seguridad: "Pero yo confío en ti, oh Señor; digo: 'Tú eres mi Dios'"(Salmo 31:14, NTV).
El salmo concluye con un llamado a todos los que esperan en el Señor: "Así que sean fuertes y valientes, ustedes los que ponen su esperanza en el Señor" (Salmo 31:24, NTV). Este pasaje nos recuerda que, aunque enfrentemos pruebas y momentos de angustia, Dios sigue siendo nuestra fortaleza y refugio.