Hoy estaremos leyendo Levítico 7-8, Marcos 6:1-29 y el Salmo 35:1-10. Comenzamos con Levítico 7-8, donde Dios establece normas para las ofrendas y la consagración de los sacerdotes. En Levítico 7, Dios instruye sobre los sacrificios de paz y la importancia de comerlos de manera santa. En el versículo 37, se resume todo el sistema de sacrificios: "Estas son las instrucciones para los holocaustos, las ofrendas de grano, las ofrendas por el pecado y por la culpa, así como las ofrendas de consagración y las ofrendas de paz" (Levítico 7:37, NTV). Esto nos recuerda que Dios demanda adoración ordenada y con reverencia.
En Levítico 8, Moisés consagra a Aarón y a sus hijos como sacerdotes. En el versículo 12, leemos: "Luego derramó un poco del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, para consagrarlo" (Levítico 8:12, NTV). La unción representaba la separación para el servicio a Dios. Hoy, como creyentes, somos llamados sacerdotes espirituales, ungidos para vivir una vida consagrada al Señor. Reflexiona: ¿Estás viviendo con la conciencia de que eres apartado para Dios, reflejando Su santidad en cada área de tu vida?
Pasamos ahora a Marcos 6:1-29, donde vemos cómo Jesús enfrenta el rechazo de Su propia gente y la muerte de Juan el Bautista. Jesús regresa a Su pueblo, pero en lugar de recibirlo con fe, se sorprenden de Su sabiduría y poder, diciendo: "¿De dónde sacó tanta sabiduría y el poder para hacer milagros?" (Marcos 6:2, NTV). En el versículo 4, Jesús responde: "Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo, entre sus parientes y en su propia familia" (Marcos 6:4, NTV). Esto nos recuerda que seguir a Dios puede traer oposición, incluso de aquellos más cercanos a nosotros.
Más adelante, vemos cómo Herodes manda matar a Juan el Bautista por causa de su predicación contra el pecado. En el versículo 26, leemos que Herodes quedó profundamente perturbado, pero por su juramento y por la presión de los invitados, no quiso negarse (Marcos 6:26, NTV). La historia de Juan nos muestra que la fidelidad a la verdad puede traer persecución, pero también que Dios honra a quienes permanecen fieles hasta el final. Reflexiona: ¿Estás dispuesto a seguir a Jesús aunque enfrentes rechazo y oposición?
Finalmente, llegamos a Salmo 35:1-10, donde David clama a Dios para que lo defienda de sus enemigos. En el versículo 1, dice: "Oh Señor, pelea por mí con los que están en contra mía; lucha contra los que me atacan" (Salmo 35:1, NTV). David no busca venganza por sí mismo, sino que confía en que Dios es su justicia.
El salmo continúa con una promesa: "Entonces me alegraré en el Señor, me gozaré porque él me rescata"(Salmo 35:9, NTV). Aun en medio de la persecución, David mantiene su confianza en Dios. Reflexiona: ¿Estás entregando tus batallas a Dios, confiando en que Él peleará por ti?
Hoy aprendemos tres grandes lecciones. En Levítico, Dios nos llama a vivir consagrados para Él, reflejando Su santidad. En Marcos, Jesús nos muestra que ser fieles a Dios puede traer rechazo, pero debemos permanecer firmes en la verdad. Y en el Salmo, encontramos la seguridad de que Dios es nuestro defensor, y que podemos confiar en Él en medio de cualquier oposición. Estas verdades nos desafían a vivir con integridad, valentía y confianza en el Señor.