Hoy estaremos leyendo Éxodo 3-4, Mateo 23:1-12 y el Salmo 23. Comenzamos con Éxodo 3-4, donde Moisés tiene un encuentro sobrenatural con Dios en la zarza ardiente. En Éxodo 3, Dios se revela a Moisés como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y lo llama a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. En el versículo 10, Dios le dice: "Ahora ve, porque te envío al faraón. Tú vas a sacar de Egipto a mi pueblo, Israel" (Éxodo 3:10, NTV). Moisés, sin embargo, responde con inseguridad, preguntando: "¿Quién soy yo para presentarme ante el faraón? ¿Quién soy yo para sacar de Egipto al pueblo de Israel?" (Éxodo 3:11, NTV). Este diálogo nos recuerda que Dios no nos llama por nuestras habilidades, sino por Su poder y propósito.
En Éxodo 4, Moisés sigue dudando de su capacidad, pero Dios le asegura que estará con él, equipándolo con señales milagrosas para mostrar Su poder. Incluso cuando Moisés se queja de que no es buen orador, Dios le responde: "¿Quién forma la boca de una persona? ¿Quién decide que una persona hable o no hable, oiga o no oiga, vea o no vea? ¿Acaso no soy yo, el Señor?" (Éxodo 4:11, NTV). Este pasaje nos enseña que, cuando Dios nos llama, también nos capacita. Reflexiona: ¿Estás confiando en que Dios puede usarte, incluso en medio de tus inseguridades o limitaciones?
Pasamos ahora a Mateo 23:1-12, donde Jesús habla a las multitudes y a Sus discípulos acerca de la hipocresía de los líderes religiosos de Su tiempo. Jesús advierte que no debemos imitar sus acciones, porque "no hacen lo que enseñan". En el versículo 12, Jesús dice: " Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido." (Mateo 23:12). Este pasaje nos recuerda que el verdadero liderazgo en el Reino de Dios no se trata de títulos o apariencias, sino de humildad y servicio.
Jesús también llama a Sus seguidores a evitar buscar reconocimiento humano y a vivir como siervos. En el versículo 11, dice: "El más importante entre ustedes debe ser el sirviente de los demás" (Mateo 23:11, NTV). Reflexiona: ¿Estás viviendo con humildad y un corazón de servicio, buscando agradar a Dios en lugar de buscar el reconocimiento de los demás?
Finalmente, llegamos al Salmo 23, uno de los salmos más amados y conocidos, que describe la relación de confianza entre el creyente y Dios como su pastor. En el versículo 1, David declara: "El Señor es mi pastor; tengo todo lo que necesito" (Salmo 23:1, NTV). Este pasaje nos recuerda que, cuando Dios es nuestro pastor, Él provee, guía y protege en cada etapa de la vida.
El Salmo continúa con palabras de consuelo y confianza: "Aunque pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan" (Salmo 23:4, NTV). Este versículo nos asegura que, incluso en los momentos más oscuros, Dios está con nosotros, guiándonos y protegiéndonos.