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La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

Julian Gamba
La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)
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    DIA 53 - Jesús Limpia el Templo

    27/02/2026 | 19 min
    Hoy estaremos leyendo Levítico 23-24, Marcos 11 y el Salmo 38: 1-10. En Levítico 23 y 24, Dios establece las festividades sagradas para Israel, recordándoles su relación con Él y Su fidelidad a lo largo de la historia. En Levítico 23, Dios ordena la celebración del día de reposo, la Pascua, la Fiesta de los Panes sin Levadura, las Primicias, Pentecostés, la Fiesta de las Trompetas, el Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos. Cada una de estas fiestas tenía un significado profundo, apuntando a la provisión, el perdón y la presencia de Dios con Su pueblo.
    En el versículo 44, dice: "Así comunicó Moisés a los israelitas las fiestas señaladas por el Señor" (Levítico 23:44, NTV). Estas celebraciones no eran simples tradiciones, sino momentos de encuentro con Dios, de gratitud y renovación espiritual.
    En Levítico 24, Dios enfatiza la importancia de la luz en el santuario y el pan de la presencia, que debía ser colocado continuamente delante de Él. Esto nos recuerda que Dios es nuestra luz y provisión constante.
    Reflexiona: ¿Estás dedicando tiempos específicos en tu vida para recordar la fidelidad de Dios y renovar tu relación con Él?
    En Marcos 11, vemos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, un momento lleno de significado profético. Cuando Jesús entra montado en un pollino, la multitud exclama: "¡Hosanna! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!"(Marcos 11:9, NTV). Aunque la gente lo recibe como rey, muchos no entendían que su reinado no era terrenal, sino espiritual.
    Luego, Jesús limpia el templo al ver cómo lo habían convertido en un centro de comercio, declarando: "Las Escrituras dicen: ‘Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones’, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones" (Marcos 11:17, NTV). Esto nos muestra que Dios busca un corazón sincero en la adoración, no rituales vacíos.
    Más adelante, Jesús enseña sobre la fe cuando seca la higuera y dice a sus discípulos: "Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: ‘Levántate y échate al mar’, y sucederá. Pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón" (Marcos 11:23, NTV).
    Reflexiona: ¿Estás viviendo con una fe activa, creyendo que Dios puede obrar en lo imposible? ¿Tu adoración es genuina, o necesitas limpiar el templo de tu corazón de cosas que no agradan a Dios?
    En Salmo 38:1-10, David expresa un profundo arrepentimiento y dolor por su pecado. En el versículo 3, dice: "Debido a tu enojo, todo mi cuerpo está enfermo; mi salud está en ruinas a causa de mis pecados" (Salmo 38:3, NTV). Este salmo nos muestra la realidad del peso del pecado y la desesperación de un alma que anhela el perdón de Dios.
    Pero incluso en medio de su angustia, David sabe que solo Dios puede restaurarlo. En el versículo 9, dice: "Señor, tú conoces todos mis deseos; lo que suspiro no te es un secreto" (Salmo 38:9, NTV).
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    DIA 52 - Jesús Sana a Bartimeo

    26/02/2026 | 17 min
    Hoy estaremos leyendo Levítico 21-22, Marcos 10:32-52 y el Salmo 37:31-40. En Levítico 22, Dios también exige que las ofrendas presentadas en el altar sean sin defecto, porque reflejaban la perfección y la pureza de Dios. En el versículo 21, dice: "Cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová, para cumplir un voto o como ofrenda voluntaria, será sin defecto para que sea aceptado". Esto nos recuerda que Dios no quiere lo que nos sobra, sino lo mejor de nosotros. En el Nuevo Testamento, Jesús se convirtió en el sacrificio perfecto, sin mancha ni defecto, ofreciéndose a sí mismo para nuestra redención. Reflexiona: ¿Estás ofreciendo a Dios lo mejor de tu vida, o le das lo que te sobra? ¿Tu servicio y tu adoración reflejan la santidad de Dios?
    En Marcos 10:32-52, Jesús anuncia nuevamente su muerte y resurrección, mostrando que el camino del Reino no es de poder humano, sino de servicio y sacrificio. Mientras los discípulos caminan hacia Jerusalén, Jesús les dice en el versículo 33: "Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los maestros de la ley. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los romanos".
    Sin embargo, en medio de esta revelación de sufrimiento, Santiago y Juan hacen una petición ambiciosa: "Concédenos que en tu reino nos sentemos en lugares de honor a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda" (Marcos 10:37, NTV). Jesús les responde con una pregunta profunda: "¿Pueden beber de la copa que yo bebo?".
    Jesús luego enseña que la grandeza en el Reino de Dios no es tener poder, sino servir a los demás. En el versículo 45, dice: "Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos".
    El capítulo concluye con la historia de Bartimeo, un ciego que clama a Jesús diciendo: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí" (Marcos 10:47, NTV). Aunque la multitud intenta callarlo, Jesús se detiene, lo llama y le devuelve la vista. Esta historia nos recuerda que Dios escucha el clamor de aquellos que buscan Su misericordia con fe. Reflexiona: ¿Estás siguiendo el ejemplo de Jesús al servir con humildad, o buscas reconocimiento? ¿Tienes la fe de Bartimeo, clamando a Dios sin importar las voces que intentan callarte?
    En Salmo 37:31-40, David nos recuerda que Dios sostiene y libra a los justos. En el versículo 31, dice: "Lleva la ley de su Dios en el corazón; por eso sus pies nunca resbalarán". La estabilidad en nuestra vida viene cuando caminamos en la verdad de Dios.
    En el versículo 39, David declara: "El Señor rescata a los justos; él es su fortaleza en tiempos de angustia". Aunque enfrentemos dificultades, Dios es nuestro refugio seguro.
    El capítulo concluye con una promesa de esperanza: "El Señor los ayuda, los libra de los perversos y los salva, porque en él buscan refugio" (Salmo 37:40, NTV). Esto nos recuerda que, aunque el mal parezca prevalecer, Dios siempre cuida y vindica a quienes confían en Él.
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    DIA 51 - Todo es Posible Para Dios

    25/02/2026 | 18 min
    Hoy estaremos leyendo Levítico 19-20, Marcos 10:1-31 y el Salmo 37:22-30. En Levítico 19 y 20, Dios llama a Su pueblo a vivir en santidad, no solo en la adoración, sino en su vida cotidiana. En Levítico 19:2, Dios dice: "Sean santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo" (Levítico 19:2, NTV). La santidad no es solo un concepto espiritual, sino una forma de vida que se refleja en la justicia, la honestidad, la compasión y la pureza.
    Este capítulo abarca mandamientos que nos enseñan a amar al prójimo, respetar a los padres, ser justos en los negocios y ayudar a los necesitados. En el versículo 18, Dios nos da un mandato fundamental: "Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor" (Levítico 19:18, NTV). Jesús más adelante reafirmaría este mandamiento como el segundo más importante después de amar a Dios con todo nuestro ser.
    En Levítico 20, Dios advierte contra la idolatría y el pecado sexual, mostrando que la obediencia trae vida, pero la desobediencia lleva a la muerte. En el versículo 7, dice: "Así que conságrense y manténganse santos, porque yo soy el Señor su Dios" (Levítico 20:7, NTV). La santidad es una elección diaria y un reflejo de nuestra relación con Dios.
    Reflexiona: ¿Estás viviendo una vida que refleje la santidad de Dios en cada área, no solo en la adoración, sino en la manera en que tratas a los demás?
    En Marcos 10:1-31, Jesús enseña sobre el matrimonio, el Reino de Dios y el costo del discipulado. Primero, los fariseos le preguntan sobre el divorcio, y Jesús responde llevándolos al diseño original de Dios: "Desde el principio de la creación, Dios los hizo hombre y mujer" (Marcos 10:6, NTV). Jesús enfatiza que el matrimonio es un pacto sagrado, no solo un contrato humano.
    Luego, Jesús bendice a los niños y declara: "El reino de Dios pertenece a los que son como estos niños" (Marcos 10:14, NTV). Un corazón humilde, confiado y dependiente es clave para entrar en el Reino de Dios.
    Después, un hombre rico se acerca a Jesús y le pregunta qué debe hacer para heredar la vida eterna. Jesús le dice: "Anda, vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme"(Marcos 10:21, NTV). El hombre se va triste porque tenía muchas riquezas. Jesús no está diciendo que la riqueza es mala en sí misma, sino que nada debe ocupar el lugar que solo Dios merece en nuestro corazón.
    En el versículo 27, Jesús declara: "Para los seres humanos es imposible, pero no para Dios. Todo es posible para Dios" (Marcos 10:27, NTV). La salvación no es por esfuerzo humano, sino por la gracia y el poder de Dios. Reflexiona: ¿Hay algo en tu vida que está ocupando el lugar de Dios? ¿Estás dispuesto a rendirlo todo para seguirle?
    En Salmo 37:22-30, David nos recuerda que Dios sostiene y bendice a los justos. En el versículo 23, dice: "El Señor dirige los pasos de los justos; se deleita en cada detalle de su vida" (Salmo 37:23, NTV). Dios no solo nos guía, sino que se preocupa por cada aspecto de nuestra vida.
    En el versículo 25, David declara con confianza: "Una vez fui joven, ahora soy anciano; sin embargo, nunca he visto abandonado al justo ni a sus hijos mendigando pan" (Salmo 37:25, NTV). Dios es fiel y cuida de aquellos que le buscan y caminan en Su justicia.
    El pasaje concluye con un llamado a vivir en rectitud: "Los justos poseerán la tierra y vivirán allí para siempre"(Salmo 37:29, NTV). La recompensa de confiar en Dios no solo es para esta vida, sino para la eternidad.
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    DIA 50 - Los Humildes Poseerán la Tierra

    24/02/2026 | 16 min
    Hoy estaremos leyendo Levítico 17-18, Marcos 9:14-50 y el Salmo 37:10-21. En Levítico 17 y 18, Dios establece normas claras para Su pueblo sobre la santidad en el sacrificio y en la vida moral. En Levítico 17, se recalca la importancia de no comer sangre, ya que en ella está la vida, y solo a través del sacrificio se puede obtener expiación. En el versículo 11, Dios dice: "Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo les he dado la sangre sobre el altar para hacer expiación por ustedes" (Levítico 17:11, NTV). Esto nos apunta directamente a Jesús, quien derramó Su sangre en la cruz como el sacrificio perfecto para nuestra redención.
    En Levítico 18, Dios advierte contra prácticas inmorales y detalla cómo Israel debía mantenerse apartado de las costumbres paganas de Egipto y Canaán. En el versículo 5, dice: "Si obedecen mis decretos y mis ordenanzas, encontrarán vida por medio de ellos. Yo soy el Señor" (Levítico 18:5, NTV). Dios nos llama a vivir en obediencia porque Sus mandatos no solo son reglas, sino el camino hacia una vida plena y bendecida. Reflexiona: ¿Estás viviendo en santidad, reconociendo que tu vida pertenece a Dios y que Cristo ya derramó Su sangre para tu redención?
    En Marcos 9:14-50, Jesús enseña sobre la fe, la humildad y el sacrificio necesario para seguirle. El capítulo comienza con un padre desesperado por su hijo poseído por un espíritu maligno. Los discípulos no pueden expulsarlo, y Jesús les dice: "Todo es posible si uno cree" (Marcos 9:23, NTV). El padre responde con una oración sincera: "Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad" (Marcos 9:24, NTV). Jesús expulsa el demonio, demostrando que la fe es clave para experimentar Su poder.
    Más adelante, Jesús enseña a Sus discípulos sobre la grandeza en el Reino de Dios, diciendo: "El que quiera ser el primero debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos" (Marcos 9:35, NTV). Esto nos recuerda que el verdadero liderazgo en Cristo no es una posición de dominio, sino de servicio y humildad.
    El capítulo concluye con una advertencia sobre el pecado y la necesidad de evitar cualquier cosa que nos haga caer. En el versículo 47, Jesús dice: "Si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Es mejor entrar con un solo ojo en el reino de Dios que tener dos ojos y ser arrojado al infierno" (Marcos 9:47, NTV). Jesús nos desafía a tomar decisiones radicales cuando se trata de nuestra santidad y relación con Dios. Reflexiona: ¿Tu fe es lo suficientemente fuerte como para confiar en Dios en todo momento? ¿Estás dispuesto a sacrificar lo que sea necesario para vivir una vida que honre a Cristo?
    En Salmo 37:10-21, David nos recuerda que Dios es justo y que, aunque los malvados prosperen por un tiempo, su fin llegará. En el versículo 10, dice: "Pronto los perversos desaparecerán; por más que los busques, no los encontrarás"(Salmo 37:10, NTV). Aunque parezca que la injusticia prevalece, Dios tiene el control y hará justicia en su tiempo perfecto. El versículo 11 nos da una promesa hermosa: "Los humildes poseerán la tierra y vivirán en paz y prosperidad"(Salmo 37:11, NTV). Dios honra a los que confían en Él y se mantienen fieles.
    Más adelante, David habla sobre la diferencia entre los justos y los malvados. En el versículo 16, dice: "Es mejor ser justo y tener poco que ser malvado y rico" (Salmo 37:16, NTV). Esto nos recuerda que la verdadera riqueza no está en lo material, sino en vivir bajo la bendición de Dios.
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    DIA 49 - La Transfiguración de Jesús

    23/02/2026 | 17 min
    Hoy estaremos leyendo Levítico 15-16, Marcos 9:1-13 y el Salmo 37:1-9. En Levítico 15 y 16, Dios establece normas sobre la pureza ceremonial, mostrando cómo incluso las funciones naturales del cuerpo podían hacer a una persona impura. Pero más allá de lo físico, esto enseñaba a Israel la necesidad de acercarse a Dios con limpieza y reverencia. En Levítico 16, se describe el Día de la Expiación, el día más sagrado para Israel. Era el único día en que el sumo sacerdote entraba al Lugar Santísimo para hacer expiación por los pecados del pueblo. En el versículo 30, Dios dice: "En este día se hará expiación por ustedes, y serán purificados de todos sus pecados delante del Señor" (Levítico 16:30, NTV). Este acto apuntaba a Jesús, quien se convirtió en nuestro sumo sacerdote y en el sacrificio perfecto, trayendo un perdón completo y eterno. En Cristo, ya no necesitamos sacrificios anuales porque Su sangre nos limpió para siempre.
    Reflexiona: ¿Estás viviendo en la libertad del perdón que Jesús te ha dado, o sigues cargando con culpas del pasado?
    En Marcos 9:1-13, Jesús lleva a Pedro, Santiago y Juan a un monte alto, y allí se transfigura ante ellos. Sus ropas se vuelven resplandecientes y aparecen Moisés y Elías hablando con Él. En ese momento, una voz desde el cielo declara: "Este es mi Hijo muy amado. Escúchenlo a él" (Marcos 9:7, NTV). Dios Padre confirma la identidad de Jesús y nos da un mandato claro: escucharle a Él. La transfiguración fue una revelación anticipada de la gloria de Cristo y un recordatorio de que nuestra fe no está basada en un líder terrenal, sino en el Hijo de Dios que venció la muerte y reinará por la eternidad.
    Después de este evento, los discípulos le preguntan a Jesús sobre la profecía de Elías que debía venir antes del Mesías. Jesús les responde que Elías ya vino refiriéndose a Juan el Bautista, quien preparó el camino con su predicación y sacrificio. Esto nos enseña que Dios cumple Sus promesas y que Su plan es perfecto, aunque a veces no lo entendamos completamente. Reflexiona: ¿Estás escuchando la voz de Jesús en tu vida, o permites que otras voces definan tu camino?
    Finalmente, llegamos a Salmo 37:1-9, donde David nos enseña a confiar en Dios en medio de la injusticia. En el versículo 1, dice: "No te inquietes a causa de los malvados ni tengas envidia de los que hacen lo malo" (Salmo 37:1, NTV). A veces parece que los que actúan sin integridad prosperan, pero Dios nos recuerda que su éxito es pasajero.
    En el versículo 3, nos da la clave para vivir en paz: "Confía en el Señor y haz el bien; entonces vivirás seguro en la tierra y prosperarás" (Salmo 37:3, NTV). Nuestra estabilidad no depende de las circunstancias, sino de nuestra confianza en Dios y en hacer lo correcto.
    En el versículo 5, añade: "Entrega al Señor todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará" (Salmo 37:5, NTV). No se trata de resolverlo todo por nuestra cuenta, sino de rendir nuestras preocupaciones y planes a Dios, sabiendo que Él obrará a su tiempo.

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Acerca de La Biblia en Un Año (con el pastor Julian G.)

Únete al reto de leer juntos la Biblia en un año. Todos los días leeremos entre 1 a 5 capitulo diarios en este plan que esta cuidadosamente diseñado para acercarte a Dios y por sobre todo para escuchar su voz. Creo que Dios habla de una manera especial a través de Su Palabra, guiando a cada uno de nosotros a descubrir nuestro propósito único en Jesús. Al final de la lectura todos los días comparto una reflexión sobre lo que vamos leyendo, espero que sea de bendición para ti. (Version Reina Valera 1909 adaptada a español contemporáneo manteniendo intacto el mensaje original.)
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Generated: 2/27/2026 - 6:32:30 PM