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Carlos Guadián
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    Google te mide, Palantir te gestiona

    15/05/2026 | 19 min
    Antes de empezar, hoy es mi cumple 🥳🥳🥳

    Esta semana hemos visto a un ministro de Singapur publicar código mientras España busca talento, a Barcelona tratar la IA como política pública y no como escaparate, a Lakshminarayan recordarnos que la meritocracia también puede ser una frontera, y a la diplomacia tech sentar a CEOs y presidentes en la misma mesa como si el mundo fuera una junta de accionistas; también he leído sobre gobiernos que meten alucinaciones de IA en documentos oficiales, grandes tecnológicas redactando su propia Constitución de la IA, Fitbit entrando en la salud por la muñeca, Sam Altman descubriendo que la renta básica está bien como propuesta pero no como solución, trabajadores quemados por supervisar agentes y Palantir acercándose al corazón de los datos del NHS porque el papeleo molesta. En conjunto, la semana va de esto: la IA ya no automatiza tareas, redistribuye autoridad, y la pregunta empieza a ser menos qué puede hacer la tecnología y más quién controla el criterio, el dato y la factura.
    Puedes leerlo todo a continuación y, si te interesa, compartirlo o comentar (aunque un like también me vale 😅)

    De cosecha propia
    La transparencia era esto
    Singapur no ha dado una rueda de prensa sobre IA responsable. Ha hecho algo bastante más incómodo para todos los demás. Un ministro ha usado una herramienta propia, la ha convertido en parte de su trabajo y ha publicado el código. La transparencia aquí no es un principio decorativo, es una práctica que se puede mirar, copiar y discutir.
    España aparece en la otra escena, buscando talento para entender una transformación que ya gobierna procesos, datos y decisiones. Y claro, está bien fichar. Pero la ironía es evidente. Singapur enseña cómo opera su IA mientras nosotros seguimos preparando el casting. La cuestión no es técnica, es de poder institucional. Quien no sabe construir acaba comprando criterio. Y en IA pública eso significa depender de otros para decidir cómo recordamos, clasificamos y actuamos.
    Barcelona piensa la IA mientras otros la presumen
    Resulta casi impensable que en 2026 todavía haya que explicar que la inteligencia artificial en lo público es una cuestión de gobernanza, no de catálogo tecnológico. Pero ahí estamos. Y mientras media España publica notas de prensa con ChatGPT en el titular, Barcelona lleva desde 2020 cocinando estrategia, protocolo, consejo asesor y ahora 9,4 millones con calendario real. Un presupuesto pensado para gastarse de verdad y no para decorar un PDF institucional.
    Lo más trasladable de la entrevista con Emili Rubió son sus declaraciones sobre que vieron que el personal municipal usaba Copilot o GPT en casa y aun así no entendía qué es la IA cuando se utiliza para diseñar un servicio. De ahí los planes de formación y gobernanza. Esto vale para cualquier organización que confunde tener la app con tener la cultura. Y luego está la soberanía honesta, ni tecnofeudalismo resignado ni autarquía ingenua. Eso sí, mientras Barcelona piensa, otros seguirán comprando licencias y llamándolo transformación.
    Cuando la meritocracia se convierte en frontera
    Lakshminarayan no inventa una distopía, lleva al límite lo que ya intuimos. Apex City divide a sus habitantes entre Virtuals y Analogs, y la frontera no la marca un apellido ni un decreto, la marca una puntuación. Y es que ahí está el truco, la meritocracia parece justa porque parece medida, pero tengamos en cuenta que quien diseña el panel de control diseña también el campo de juego.
    El caso es que la novela muestra con claridad a donde va la cultura empresarial, donde cada indicador esconde una teoría sobre lo que importa. Si solo medimos productividad, el duelo, la enfermedad o el aprendizaje lento se vuelven sospechosos. La gran advertencia no es que las máquinas nos gobiernen, sino que aceptemos sistemas injustos porque nos hablan en el idioma de la eficiencia.
    Cuando el avión presidencial se parece a una junta de accionistas
    Resulta que la diplomacia del siglo XXI viaja en el mismo charter que los CEO de Nvidia, Apple, Tesla, Boeing y BlackRock, y a nadie le parece raro. Sentar a Huang junto a Trump y Xi no es protocolo, es admitir que el Estado ya no tiene capacidad técnica para negociar lo que negocia. La fotografía oficial necesita asesores que entiendan qué demonios es un imán de neodimio.
    Y aquí viene la parte que conviene mirar de frente para quienes hablan de soberanía digital con la boca llena. Washington aprieta con chips, Pekín responde con tierras raras, y Europa mira el partido desde la grada con entradas de pie. Vigo, Pamplona y Martorell descubrirán pronto que su autonomía estratégica depende de un refinado que ocurre a nueve mil kilómetros. La diplomacia tech no es un formato nuevo, es la vieja diplomacia confesando por fin quién manda.
    Noticias
    La IA también inventa expedientes
    La escena tiene algo de comedia administrativa si no fuera porque hablamos de gobiernos. Sudáfrica retiró una política nacional de IA por incluir fuentes falsas, la Casa Blanca habló de errores de formato, Deloitte corrigió informes en Australia y Canadá, y ENISA tuvo que admitir referencias inventadas. La máquina no firmó nada, pero alguien decidió que aquello podía pasar a documento oficial.
    El problema no es que la IA se equivoque. Eso ya lo sabíamos. La cuestión es que las instituciones están delegando la capa de verdad sin controles básicos. En política pública, una cita falsa no es una errata elegante. Es una grieta en la confianza. Automatizar sin verificar convierte la eficiencia en coartada y deja una pregunta incómoda sobre la mesa. Si nadie revisa, ¿quién gobierna realmente el documento?
    👉🏻 Five times AI hallucinations embarrassed governments
    La constitución de los que ya mandan
    Que Apple, Google, Microsoft y compañía quieran redactar una especie de Constitución de la IA suena tranquilizador hasta que uno recuerda un detalle menor. Las constituciones suelen hacerlas los pueblos, no los proveedores de infraestructura que después las venderán como estándar de facto. La autorregulación queda muy bien en los comunicados porque evita algo tan incómodo como la deliberación pública.
    El problema no es que haya compromisos de seguridad. El problema es quién se sienta en la mesa y quién mira desde fuera. Quedan fuera las empresas pequeñas, que tendrán que adaptarse a reglas diseñadas por sus competidores. Quedan fuera muchas administraciones, llamadas luego a aplicar lo que no negociaron. Y, por supuesto, quedan fuera las personas usuarias, que otra vez serán protegidas sin haber sido escuchadas.
    👉🏻 Big Tech’s Truce , Apple, Google, and Microsoft Jointly Draft an “AI Constitution”
    IA en tu muñeca, prima de salud a medida
    Fitbit deja de ser el reloj que cuenta pasos y pasa a ser la antesala de Google Health. En el artículo, Google promete un entrenador con Gemini capaz de leer sueño, ejercicio, nutrición, ciclo, bienestar mental y hasta registros médicos. Muy práctico, claro. También muy oportuno para recordar que cuando la salud se convierte en panel de control, el dato deja de ser neutro.
    La pregunta no es si queremos una app que nos diga por qué dormimos mal. La pregunta es cuánto tardaremos en ver a una mutua sugerir, con esa elegancia contractual tan suya, que conectar un Fitbit ayuda a ajustar la cuota. Primero será comodidad. Luego incentivo. Después precio personalizado según obediencia biométrica. Google entra en el cuerpo por la muñeca y el mercado ya irá encontrando la puerta de facturación.
    👉🏻 Fitbit becomes Google Health
    Comunismo con cap table
    Sam Altman ha hecho una pirueta ideológica bastante propia de Silicon Valley. Después de financiar un gran experimento sobre renta básica, ahora dice que la idea es útil, pero insuficiente para la fase que viene con la IA. Traducido al cristiano tecnológico dar dinero ayuda, pero no cambia quién posee la máquina.
    Lo interesante no es si Altman se ha vuelto comunista. Spoiler razonable, no parece. Lo interesante es que empieza a hablar de propiedad colectiva justo cuando la IA concentra valor, datos y poder en muy pocas manos. La renta básica calma el síntoma. La propiedad toca el reparto. Y ahí aparece la pregunta que el capitalismo de plataforma preferiría esquivar colectivo para todos o colectivo para quienes puedan entrar en el club. Porque una cosa es compartir prosperidad y otra repartir participaciones cuando el ascensor ya ha subido.
    👉🏻 Sam Altman Put $14M Into Studying Universal Basic Income. Now Says It’s Useful, But Not ‘What We’re Really Going To Need For This Next Phase’
    El cuello de botella ahora eres tú
    Boston Consulting Group ha puesto número a algo que sospechábamos mientras orquestábamos cuatro agentes a la vez. Catorce por ciento de los trabajadores con IA reportan brain fry, un 39% más de errores y un 39% más de ganas de irse. Y el predictor más fuerte no es cuántas herramientas usas, sino cuánto tienes que supervisarlas. O sea, cuanto más delegas, más cerebro gastas vigilando.
    Aquí está el truco político de la historia. La industria vende escala infinita, monta diez instancias con dos clics, mientras tu memoria de trabajo sigue siendo la del Pleistoceno. El coste cognitivo lo absorbe el trabajador, pero la métrica de productividad la sigue cobrando la empresa. Y eso sí, no somos pulpos. Por mucho que el siguiente modelo prometa multiplicar capacidad, la biología no se actualiza con un release. El cuello de botella, sencillamente, eres tú.
    Cuando el papeleo molesta más que la soberanía sanitaria
    Resulta que pedir permiso caso a caso para acceder a datos sanitarios identificables era, según el propio briefing interno del NHS, demasiado incómodo. La solución es elegante. Convertir a empleados de Palantir y consultoras varias en administradores con acceso ilimitado al repositorio nacional de pacientes británicos. Lo de pseudonimizar después ya tal.
    Y aquí está el detalle político que nadie quiere subrayar. Hablamos de una empresa con contrato de 330 millones de libras, vínculos públicos con ICE y un historial que no necesita presentación. El propio documento reconoce el riesgo de perder la confianza pública, pero recomienda como gran salvaguarda poner un tope al número de administradores externos. Tranquilizador. La soberanía sanitaria se rinde por ahorrar formularios y la pregunta de fondo es quién decide qué se hace con los datos de millones de personas cuando el supuesto responsable del tratamiento actúa como invitado en su propia casa.
    👉🏻 Palantir to be granted ‘unlimited access’ to NHS patient data


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    Barcelona decide que la IA es política, no tecnología

    12/05/2026 | 40 min
    Cuando le preguntas a Emili Rubió, gerente del Instituto Municipal de Innovación y Tecnología de Barcelona, qué cara le ponen cuando dice que trabaja implementando inteligencia artificial en el Ayuntamiento, la respuesta es reveladora. “Incredulidad con cierta curiosidad”, dice. Y es que esa incredulidad no es ignorancia, es historia acumulada, son décadas de administraciones públicas que anuncian transformaciones digitales a bombo y platillo y lo único que entregan son formularios PDF más bonitos.
    Pero el caso es que Barcelona está haciendo algo diferente, y lleva tiempo haciéndolo sin demasiado ruido. Desde 2020 con las primeras declaraciones institucionales, pasando por una medida de gobierno en 2021, un protocolo metodológico en 2022 y un consejo asesor de IA y Ética creado en 2023, hasta llegar ahora a una estrategia formal con horizonte 2026-2028, 21 objetivos, 37 acciones y un presupuesto de 9,4 millones de euros. No estamos hablando de pilotos sueltos ni de la típica nota de prensa con ChatGPT en el titular. Estamos hablando de una apuesta que tiene calendario, tiene método y tiene presupuesto.
    La pregunta que me hice antes de la entrevista, y que le planteé a Emili era: ¿está Barcelona pensando la IA desde lo público o simplemente reaccionando al mercado? Porque la diferencia importa mucho. Reaccionar al mercado significa perseguir cada nuevo modelo que aparece, dejarse llevar por los comerciales de Microsoft o Google, y llamarlo estrategia. Pensar desde lo público significa algo completamente distinto, significa preguntarte primero qué problema tienes, qué valores debes defender, y solo después mirar qué tecnología te sirve. Y la respuesta de Rubió fue clara: “La clave aquí es el método y la escala”. No la herramienta. No el modelo. El método.
    Eso, que puede sonar abstracto, tiene consecuencias concretas que merecen atención. Una de las más interesantes es lo que ha pasado cuando el equipo de Barcelona ha ido a las distintas áreas del ayuntamiento a explorar cómo la IA podría ayudarles. “Lo que te sorprende es que no se entiende realmente el concepto”, admite Rubió con una honestidad que agradezco. Personas que usan ChatGPT cada día en casa, que tienen Copilot instalado en el ordenador, que creen que entienden de qué va esto, y que, sin embargo, cuando se sientan a pensar soluciones siguen pensando en algoritmia clásica, en pantallas, en el modelo de aplicación de siempre. Tuvieron que dar un paso atrás y hacer formación cultural antes de poder diseñar nada. Esto no es un problema de Barcelona.
    Es el problema de todas las organizaciones que creen que el uso individual de una herramienta equivale a comprensión institucional de una tecnología.

    Luego está la cuestión de la soberanía, que es donde la conversación se pone más interesante. Barcelona quiere tener “modelos Barcelona”, modelos de lenguaje entrenados con datos propios, con el tráfico real de la ciudad, con los expedientes administrativos digitalizados que acumulan décadas de historia burocrática catalogada con criterios archivísticos internacionales. Y para eso trabajan con el Barcelona Supercomputing Center, con universidades, dentro de iniciativas europeas que intentan construir alternativa a los grandes modelos americanos y chinos. Pero al mismo tiempo, para otros casos de uso concretos, trabajan con infraestructura de Microsoft y con GPT. Y Rubió no tiene ningún problema en decirlo. “Por responsabilidad tenemos que intentar aprovechar la velocidad de innovación de esas empresas al máximo posible, y después equilibrarlo con iniciativas propias y más soberanas.” Sencillamente, es la única respuesta honesta que existe ahora mismo para cualquier administración que quiera ser útil sin ser ingenua.
    Durante años hemos discutido la digitalización pública como un problema de recursos o de voluntad política. Siempre faltaba dinero, siempre faltaban técnicos, siempre había resistencias culturales. Pero lo que Barcelona está demostrando es que el verdadero problema (y la solución) es de gobernanza, no de presupuesto. 9,4 millones de euros en tres años para una ciudad de 1,6 millones de habitantes es, objetivamente, poco dinero. Pero Rubió es muy explícito en que ese presupuesto está diseñado para ejecutarse de verdad, no para ser declarativo. “No queríamos presupuestos que al final no se implementen, y lo vemos en muchísimas administraciones públicas.” Eso sí que es una declaración política, aunque no suene como tal.
    Al final, cuando ves la ciudad desde la calle y calculas la cantidad de oportunidades que hay para que la inteligencia artificial mejore la vida de las personas, la sensación que describe Rubió es de desbordamiento y motivación a partes iguales. Me quedo con eso. No como una anécdota con que cerrar, sino como advertencia para todos los demás: el sector público que no empiece a pensar en IA como una cuestión de gobernanza, y no solo de tecnología, llegará tarde a una conversación que ya está decidiendo quién gestiona las ciudades del futuro y con qué valores. Barcelona lleva años preparando esa conversación. Hay mucho trecho que recuperar.
    Pero si algo tiene esta conversación es que desborda cualquier artículo que intentes escribir sobre ella. Hay temas que no he podido meter aquí sin triplicar la extensión y perder el hilo. Rubió explica cómo están usando IA para gestionar el sistema IRIS, el canal ciudadano del ayuntamiento que ya acumula más de 260.000 comunicaciones, y qué significa eso en términos de resolución real de expedientes con datos propios. Habla del piloto con Microsoft Copilot para productividad interna, y de por qué eso no contradice la apuesta por modelos open source como Gemma4 o Qwen3, sino que convive con ella. Cuenta cómo la regulación semafórica actual puede enseñar a la IA a gestionar en tiempo real el tráfico físico de la ciudad. Y detalla cómo funciona el consejo asesor de ética, que es la pieza de gobernanza que hace que todo lo demás no sea solo un catálogo de buenas intenciones. Lo tenéis todo en el vídeo de la entrevista.
    BIBLIOGRAFÍA
    * Documento oficial de la estrategia: Ajuntament de Barcelona. (2026, marzo). Estratègia per a l’adopció ètica, democràtica i sostenible de la intel·ligència artificial (2026-2028). Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT).
    * Comunicación oficial y presentación pública: Ajuntament de Barcelona. (2026, 11 de marzo). Impulso del uso de la inteligencia artificial al servicio de la ciudadanía. Info Barcelona.
    * Antecedentes:
    * Medida de gobierno 2021: Ajuntament de Barcelona. (2021, abril). Mesura de govern de l’estratègia municipal d’algoritmes i dades per a l’impuls ètic de la intel·ligència artificial.
    * Protocolo metodológico 2022: Ajuntament de Barcelona. (2022). Protocolo para implantar la inteligencia artificial en todos los servicios municipales. Barcelona Ciudad Digital.
    * Estrategia municipal de algoritmos y datos (marco de referencia): Ajuntament de Barcelona. (2023). Estrategia municipal de algoritmos y datos para el impulso ético de la inteligencia artificial. Barcelona Ciudad Digital.
    * Consejo Asesor de IA, Ética y Derechos Digitales:
    * Ajuntament de Barcelona. (2023, 8 de abril). L’Ajuntament de Barcelona crea un Consell Assessor en Intel·ligència Artificial i nomena els experts independents que en formaran part. Servei de Premsa.
    * Ajuntament de Barcelona. (2023). Consejo Asesor en Inteligencia Artificial, Ética y Derechos Digitales. Barcelona Ciudad Digital.
    * Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT):
    * Ajuntament de Barcelona. (2025, noviembre). El Instituto Municipal de Informática (IMI) pasará a llamarse Barcelona Innovación y Tecnología (BIT). Barcelona Ciudad Digital.
    * Ajuntament de Barcelona. (s. f.). El Instituto. Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT).
    * Barcelona Supercomputing Center (BSC) y soberanía tecnológica europea
    * Ajuntament de Barcelona. (2024, 12 de diciembre). El BSC acogerá una de las siete fábricas europeas de IA para impulsar su desarrollo en el ecosistema empresarial. Barcelona Ciudad Digital.
    * Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación. (s. f.). ALIA, la primera infraestructura pública, abierta y multilingüe de IA en Europa.
    * Emili Rubió, gerente del BIT:
    * Ajuntament de Barcelona. (2025, noviembre). Nace Barcelona Innovación y Tecnología: el IMI se transforma para liderar la digitalización. Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT).
    * Rubió Lorenzo, E. (s. f.). Perfil profesional. LinkedIn.
    * Cobertura periodística de referencia: Consorci Administració Oberta de Catalunya (AOC). (2026, marzo). Barcelona adopta una estrategia de IA “ética, democrática y sostenible”. Blog AOC.


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    La visión de la Generalitat sobre la IA, con Jaume Miralles

    02/02/2026 | 31 min
    La inteligencia artificial suele presentarse como una promesa casi mágica o como una amenaza difícil de controlar. Sin embargo, cuando se baja al terreno de la administración pública, la conversación cambia. Se vuelve más concreta, más cotidiana y también más humana. Eso es lo que ocurre al escuchar a Jaume Miralles, nuevo director general de Inteligencia Artificial, Eficiencia y Datos de la Generalitat de Catalunya. Lejos de los titulares exagerados, su mirada apunta a algo más prosaico, pero también más transformador, usar la tecnología para hacer que la administración funcione mejor, por dentro y por fuera.
    Miralles llega al sector público desde el mundo privado, casi por sorpresa. Él mismo reconoce que no tenía un plan trazado y que se apuntó al proceso de selección más por curiosidad vital que por ambición política. “Me pareció una experiencia vital interesante”, explica, y ese matiz no es menor. Porque desde ahí se entiende bien el enfoque que plantea, menos ideológico y más práctico. La inteligencia artificial no como bandera, sino como herramienta.
    La nueva dirección general se articula alrededor de tres grandes palancas que actúan como habilitadores transversales. Por un lado, los datos. Ordenarlos, gobernarlos y ponerlos al servicio de la toma de decisiones. No es un tema glamuroso, pero sin datos bien gestionados no hay inteligencia artificial que valga. Miralles lo resume con claridad cuando señala que la misión es “tener los datos ordenados y ponerlos a disposición de todo el gobierno con herramientas que permitan extraer conocimiento”. Dicho de otra forma, antes de correr hay que aprender a caminar.
    La segunda palanca es la automatización orientada a la eficiencia. Aquí conviven tecnologías maduras como la RPA con nuevas aproximaciones basadas en agentes inteligentes. No todo es inteligencia artificial generativa, y eso también es un mensaje importante. Se trata de ganar tiempo y reducir fricción, tanto en los trámites como en la gestión interna. La tercera palanca es la innovación, entendida como GovTech, es decir, tecnología aplicada a necesidades reales del gobierno, muchas veces en colaboración con el ecosistema local.
    Todo esto tiene un objetivo claro, transformar los servicios públicos y el entorno de trabajo de los empleados públicos. No se trata solo de digitalizar formularios, sino de repensar cómo se trabaja y cómo se atiende a la ciudadanía. En ese contexto aparece uno de los retos más complejos, la adopción real de la inteligencia artificial por parte de las personas. El objetivo es ambicioso, que en 2028 el cien por cien de los trabajadores públicos utilicen IA de una forma u otra.
    La estrategia para lograrlo se articula en tres niveles. El primero es el personal. Asistentes como Copilot o herramientas similares se ponen a disposición de los trabajadores, pero acompañadas de formación y criterio. Miralles insiste en una idea clave, “estas herramientas no son infalibles, se equivocan”, y, por tanto, la responsabilidad última sigue siendo humana. Aquí la alfabetización crítica es tan importante como la tecnología.
    El segundo nivel es el de las unidades de trabajo. Pequeños asistentes o automatismos pensados para resolver tareas concretas de bajo riesgo, diseñados y gestionados por los propios equipos. Esto introduce autonomía y acelera la innovación interna. El tercer nivel es el corporativo, donde entran los grandes proyectos TIC, los asistentes abiertos a la ciudadanía y las soluciones que requieren mayores garantías de seguridad y gobernanza.
    La gobernanza ética no aparece como un freno, sino como un sistema de semáforos. No se regula la tecnología, se regula el uso. Cada caso de uso pasa por una evaluación inicial de riesgo y, si es necesario, por un análisis más profundo del impacto en derechos fundamentales. El equilibrio es delicado. Miralles lo expresa de forma muy gráfica cuando señala que el modelo debe garantizar el uso responsable “pero a la vez no nos paralice”. Porque una administración bloqueada por el miedo al error también deja de servir a la ciudadanía.
    Hacia fuera, la transparencia es un principio explícito. Cuando la inteligencia artificial se utiliza en servicios digitales, se indica claramente. Ya ocurre en la web de la Generalitat, donde los resúmenes generados automáticamente advierten de que pueden contener errores. Además, la Generalitat de Catalunya ha publicado un registro de casos de uso de IA en producción, con más de treinta entradas, donde se explican riesgos, mitigaciones y criterios de diseño. No es un gesto menor en un contexto donde la confianza institucional está siempre en juego.
    Mirando al futuro, la imagen que dibuja Miralles es bastante clara. Trámites sencillos que deberían ser tan fáciles como hacer una transferencia bancaria y, al mismo tiempo, más recursos humanos allí donde el contacto personal es insustituible. Automatizar lo rutinario para ganar tiempo de calidad en lo complejo. La tecnología como una corriente que empuja, no como una ola que arrasa. Quizá por eso su reflexión final resulta especialmente lúcida, “la IA es una tecnología que puede hacer mucho, pero no hay que perder el control ni perder la cabeza, siempre con propósito”.
    En el fondo, la entrevista deja una sensación poco habitual cuando se habla de inteligencia artificial. No promete milagros ni invoca futuros abstractos. Habla de datos, de procesos, de personas y de decisiones cotidianas. Como si la inteligencia artificial, en lugar de mirar al cielo, estuviera aprendiendo por fin a caminar por el suelo de la administración pública. Y tal vez ahí, sin ruido y sin épica, esté ocurriendo la verdadera transformación.


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    Una extensión para gestionar tus prompts de manera fácil y sencilla

    05/01/2026 | 7 min
    Cada año, el día 5 de enero, muchos dejamos preparados pequeños regalos. Algunos son materiales, otros son excusas para compartir algo que nos ha sido útil durante el año. Este es de los segundos.
    Hoy quiero compartir una extensión para Google Chrome que he desarrollado yo mismo y que le he puesto el nombre (nada presuntuoso ^_^) Biblioteca de Prompts Universal. Es un proyecto sencillo, abierto y pensado para resolver un problema muy concreto, cómo gestionar prompts de forma ordenada, reutilizable y compatible con distintas herramientas de IA.
    La extensión es gratuita, de código abierto, y se puede descargar desde GitHub con el siguiente botón:
    Un problema cotidiano. Demasiados prompts, demasiado desorden
    Si trabajas a diario con ChatGPT, Claude, Perplexity o herramientas similares, este escenario te resultará familiar. Prompts guardados en notas, documentos, correos, capturas o directamente en la memoria. Prompts buenos que se pierden. Prompts que vuelves a escribir una y otra vez con pequeñas variaciones.
    El problema no es la falta de ideas, es la falta de sistema. Ya hablé en su momento de como diseñar una biblioteca de prompts, y en Autoritas Consulting hemos puesto en marcha una con control de versiones, centralizada y con extensión incluida que nos permite gestionar tanto los prompts de equipo, como los personales.
    Pero para la gran mayoría de usuarios, necesitamos algo que permita guardar, clasificar, buscar y reutilizar prompts, sin depender de una sola plataforma ni de un único modelo de lenguaje. Algo que funcione como una pequeña caja de herramientas personal.
    De esa necesidad nace esta extensión.

    Un experimento personal. Mi primera experiencia de vibe coding con Gemini 3 Pro
    Este proyecto tiene además una dimensión personal. Ha sido mi primera experiencia real de vibe coding, desarrollando una herramienta funcional a partir de una conversación continua con Gemini 3 Pro.
    No partí de un diseño cerrado ni de un roadmap técnico. Partí de una idea clara, de unas necesidades muy concretas y de una pregunta sencilla, ¿qué necesito para trabajar mejor con prompts en mi día a día?
    A partir de ahí, el desarrollo fue iterativo, conversacional y muy fluido. Definía una necesidad, la describía en lenguaje natural, ajustaba detalles y validaba el resultado. No ha sido magia, aunque hace unos años sí que lo hubiera pensado, pero sí fue una demostración clara de cómo los modelos actuales permiten prototipar herramientas útiles sin ser un desarrollador profesional.
    El resultado no es una plataforma compleja. Es algo mejor, una herramienta pequeña que hace bien una sola cosa.
    Qué es la Biblioteca de Prompts Universal
    La Biblioteca de Prompts Universal es una extensión de Chrome que permite:
    * Guardar prompts en una biblioteca local organizada por carpetas.
    * Reordenar prompts y carpetas según tu forma de trabajo.
    * Buscar prompts por texto de forma inmediata.
    * Exportar e importar toda la biblioteca en formato JSON.
    * Insertar prompts directamente en ChatGPT, Claude, Perplexity y otras herramientas.
    * Trabajar con variables dinámicas dentro de los prompts.
    No hay cuentas, no hay servidores, no hay sincronización forzada. Todo está en tu navegador y puedes hacer copia de seguridad cuando quieras.
    Prompts con variables. Un detalle pequeño que cambia mucho
    Uno de los elementos que me resultan más útiles de la extensión es el soporte para variables, definidas con doble llave, por ejemplo {{texto}}, {{tono}}, {{temática}}.
    Esto permite crear prompts reutilizables de verdad. No un texto fijo, sino una plantilla inteligente.
    Un ejemplo simple. Un prompt de resumen que siempre funciona igual, pero al que solo cambias el texto, el tono o el contexto. Cuando insertas el prompt, la extensión te pide esos valores y construye el mensaje final automáticamente.
    Este pequeño detalle ahorra tiempo y reduce fricción. Y sobre todo, fomenta pensar los prompts como sistemas y no como frases sueltas.
    Cómo instalarla y utilizarla
    En el video de cabecera tenéis todo el proceso explicado, desde como descargarla de GitHub e instalarla en Google Chrome. También tenéis una demostración práctica de las funcionalidades que tiene y de como utilizarlas.
    ACTUALIZACIÓN: Actualmente, la extensión es válida tanto para Chrome como para Firefox. Para ello solo hay que acceder a la página de descargas y elegir la versión apropiada.
    Por qué una extensión y no otra plataforma
    Hay muchas herramientas para gestionar prompts. Algunas son muy completas. Precisamente por eso, muchas veces no se usan.
    Aquí la apuesta es otra. Ligereza, control y portabilidad.
    Al ser una extensión de Chrome, la biblioteca está siempre a mano. No tienes que cambiar de herramienta ni de flujo. Al poder exportar e importar en JSON, no hay dependencia. Si mañana cambias de navegador o de ordenador, te llevas tus prompts contigo.
    Y al ser un proyecto abierto, cualquiera puede adaptarlo, mejorarlo o simplemente usarlo tal como está.
    Un regalo de Reyes, en el sentido práctico
    Este no es un regalo envuelto en papel. Es un regalo funcional.
    Si trabajas en comunicación, consultoría, sector público, formación o análisis, sabes que los buenos prompts se construyen con tiempo y experiencia. Tenerlos bien organizados es una ventaja competitiva pequeña, pero constante.
    Por eso comparto esta extensión como un regalo de Reyes. Porque me ha resultado útil, porque me ha enseñado mucho sobre cómo desarrollar con IA, y porque creo que puede ayudar a otros a trabajar mejor con las herramientas que ya usan.
    Dónde encontrarla y cómo empezar
    La extensión está disponible en GitHub, con instrucciones claras de instalación y uso.
    No necesitas conocimientos técnicos avanzados. Solo un poco de curiosidad y ganas de ordenar tu caja de herramientas.
    Cierre y próxima iteración
    Como todo proyecto pequeño, este no está cerrado. Es una base. Un primer experimento que ya funciona y que se puede mejorar.
    Si la pruebas y te resulta útil, si detectas mejoras posibles no dudes en comentarlo o si simplemente te inspira a crear tus propias herramientas, el objetivo ya está cumplido. Con eso me doy por satisfecho.
    A veces, el mejor regalo no es una gran promesa sobre el futuro de la IA, sino una solución concreta para el trabajo del día a día.
    Por último, el mejor regalo de vuelta que me puedes hacer si encuentras la extensión útil es poner un like, republicar, compartir e invitar a tus contactos que se suscriban a CluPad.

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    #13 4C - Hablando de extrema derecha con Franco Delle Donne

    12/11/2025 | 1 h 4 min
    Hoy toca un nuevo episodio de 4C, sí, ese que tengo el placer de hacer con Cristina Juesas, espero que os interese, ya que es un episodio especial.

    En este episodio de 4C, conversamos con Franco Delle Donne, doctor en Comunicación por la Freie Universität Berlin y autor del podcast Epidemia Ultra, así como de la serie En la mente de, producida junto a El Orden Mundial. Su trabajo aborda cómo la extrema derecha global ha logrado consolidar una narrativa eficaz, expandirse y normalizar discursos que antes eran marginales.
    La conversación analiza la figura de Viktor Orbán y el papel de Arthur Finkelstein en la construcción del enemigo político a través de George Soros, una estrategia que se convirtió en referencia internacional para movimientos ultraderechistas. También hablamos de Steve Bannon, Peter Thiel y los vínculos entre financiación, ingeniería cultural y construcción de identidad política.
    A partir de ahí, exploramos:
    * Cómo la extrema derecha adapta y reutiliza conceptos como “pueblo”, “libertad” o “seguridad”.
    * El impacto de la desigualdad y la frustración intergeneracional en el auge actual.
    * El rol central de las narrativas y del relato personal en la adhesión política.
    * Estrategias comunicativas en España, incluyendo fenómenos recientes como Se acabó la fiesta y la proliferación de influencers políticos como Vito Quiles.
    Finalmente, discutimos cómo restablecer conversaciones en entornos polarizados y qué papel pueden jugar la empatía estratégica, el lenguaje común y la reconstrucción de marcos compartidos.
    Referencias mencionadas
    * España | Cómo se construye un monstruo
    * Hungría | Cómo un partido de centro se convierte en la derecha radical 1
    * Hungría | Cómo un partido de centro se convierte en la derecha radical 2
    * La ultraderecha en el mundo laboral
    * En la mente de... Donald Trump
    * En la mente de... Nayib Bukele
    * Charla en TEDxVitoriaGasteiz
    * Libro: Epidemia Ultra
    * Charla en TEDxVitoriaGasteiz Daphne Halikoupoulou
    * La increíble historia del complot contra Georges Soros
    * El judío malvado
    * Fascismo, una inmersión rápida, de Roger Griffin
    * Podcast “No es el fin del mundo” de El Orden Mundial
    ¿Dónde más puedo escuchar / ver 4C?
    Como siempre, además de poder escuchar 4C en Clupad y en Con C de Com, también lo tienes disponible en los siguientes canales, por si te resulta más cómodo:
    * Ivoox: https://go.ivoox.com/rf/161946348
    * Spotify:
    Y por si prefieres vernos, os dejo la grabación en YouTube:


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Acerca de CluPad
Podcast de CluPad que incluye los episodios de 4C un podcast sobre de cultura digital y comunicación para saciar tu curiosidad de conocimiento que grabo con Cristina Juesas, más aquellos en los que me atrevo a hablaros en solitario, aunque principalmente son participaciones en programas de radio. carlosguadian.substack.com
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