LA decimosexta manifestación morontial de Jesús ocurrió el viernes 5 de mayo, en el patio de la casa de Nicodemo, alrededor de las nueve de la noche. En esta ocasión, los creyentes de Jerusalén habían hecho su primer intento de reunirse desde la resurrección. Se hallaban reunidos allí los once apóstoles, el cuerpo de mujeres y sus asociadas, y unos cincuenta discípulos más del Maestro, incluyendo a varios griegos. Este grupo de creyentes llevaba más de media hora de visita informal cuando, de repente, el Maestro morontial se apareció en plena visión y de inmediato comenzó a instruirles.