MATACHINES DEL PODER: ENTRE CIFRAS OCULTAS Y SILENCIOS OFICIALES
🌐 www.peligrosa.mx 📻 http://tun.in/sfFLp https://www.iheart.com/live/mas-peligrosa-1370-y-1600-am-10754/ #1370AM #1600AM🎧 https://rss.com/es/podcasts/peligrosa1370am/ 🎉🥳🎊 🌟✨ 📻🎶https://stream.zeno.fm/ktezveaxxjzvv 📲🎸🪇🎹
En el país de los discursos perfectos y las cifras a modo, la realidad sigue gritando desde las sombras. Y mientras las familias buscan a sus desaparecidos con palas, esperanza y desesperación, el poder —ese que se disfraza de transparencia— parece bailar al ritmo de la negación.
Hoy, México enfrenta una herida abierta que no deja de sangrar: las desapariciones. Sin embargo, desde el centro del poder se insiste en suavizar el golpe. Se afirma que no han aumentado, que pronto habrá nuevos datos, que se está trabajando… pero la pregunta es inevitable: ¿trabajando para quién y para qué?
La narrativa oficial intenta construir una versión más digerible de la tragedia. Se habla de coordinación con colectivos, de mejorar registros, de fortalecer alertas. Se pospone la presentación de cifras con el argumento de “informar primero a las víctimas”. Un gesto que, en el papel, suena sensible… pero en la práctica, se percibe como una estrategia para ganar tiempo.
Porque mientras los informes se ajustan, en los estados la realidad no espera.
En Tlaxcala, los datos duros son contundentes y no admiten maquillaje: 1,136 personas han sido reportadas como desaparecidas o no localizadas entre agosto de 2021 y marzo de 2026. De ese total, 113 personas siguen sin ser encontradas, es decir, casi el 10% permanece desaparecido.
Pero el desglose es aún más alarmante:108 personas están catalogadas como desaparecidas y 5 como no localizadas.De quienes han sido ubicados, 53 fueron hallados sin vida, mientras que 970 regresaron con vida.
Y si hablamos de territorios, la crisis tiene nombre y ubicación:Tlaxcala capital encabeza la lista con 121 casos, seguido por Apizaco con 90, Huamantla con 75, Chiautempan con 74 y San Pablo del Monte con 72.
El componente de género también revela una realidad incómoda:605 mujeres (53.26%) han desaparecido, frente a 530 hombres (46.65%). Es decir, las mujeres son las principales víctimas en esta estadística.
Estas no son percepciones. Son cifras oficiales.
Pero aquí es donde el discurso se vuelve incómodo para el poder.
Se insiste en que las desapariciones actuales son producto de la delincuencia organizada, marcando una diferencia con el pasado. Se deslinda al Estado, se traslada la responsabilidad. Sin embargo, las familias no buscan culpables discursivos… buscan a sus seres queridos.
Y en