MATACHINES DEL PODER
Por Chema Méndez
Hay momentos que definen la verdadera visión de un gobierno.
Y este es uno de ellos.
Durante años hemos escuchado que Tlaxcala está para grandes cosas. Que somos sede de eventos internacionales. Que somos ejemplo nacional. Que somos referencia mundial. Que somos la capital del deporte. Que estamos en los ojos del planeta.
Pero hoy, cuando llega el evento deportivo más importante del mundo, el mensaje para los tlaxcaltecas parece ser otro.
Arréglenselas como puedan.
Porque después de gastar miles de millones de pesos en infraestructura deportiva, eventos internacionales, promoción turística, viajes, ceremonias, espectáculos, playas artificiales y torneos que muchos ciudadanos ni siquiera pidieron, ahora resulta que no hay dinero para que el pueblo vea el Mundial.
Nos dicen que los derechos de transmisión costarían cuarenta millones de pesos.
Cuarenta millones.
Y pretenden que la gente se impresione con la cifra.
Pero la verdadera pregunta es otra.
¿Dónde estaba esa preocupación por el dinero cuando se invirtieron más de mil setecientos millones de pesos en deporte?
¿Dónde estaba cuando se destinaron cientos de millones para eventos internacionales?
¿Dónde estaba cuando se construyeron obras que todavía generan polémica por sus costos?
¿Dónde estaba cuando se pagaron campañas de promoción, ceremonias y eventos para presumir una imagen de modernidad?
Ahí nunca faltó presupuesto.
Ahí nunca hubo austeridad.
Ahí nunca escuchamos que el dinero debía destinarse a otras prioridades.
Y no fuera para organizar un acto político o un festejo gubernamental, porque entonces sí aparece el dinero. Entre transporte de simpatizantes, combustible, alimentos, renta de equipos de sonido, logística y movilización, diversos eventos masivos de carácter político suelen representar gastos millonarios. Para celebrar informes, aniversarios o actos de respaldo político, los recursos aparecen con una velocidad que difícilmente se observa cuando el beneficio es para todos los ciudadanos.
El Mundial de Futbol no es un torneo cualquiera.
Es la fiesta deportiva más importante del planeta.
E
Merecen sentir que el gobierno también piensa en ellos y no solamente en las fotografías oficiales
No estamos hablando de oficinas nuevas.
Estamos hablando de devolverle algo a los ciudadanos que durante años han financiado con sus impuestos cada proyecto, cada obra y cada ocurrencia gubernamental.
El mensaje debería ser claro.
Si Tlaxcala tuvo recursos para convertirse en escaparate internacional, también debe tener recursos para que su gente disfrute el mayor espectáculo deportivo del planeta.
Porque los gobiernos pasan.
Los discursos pasan.
Las inauguraciones pasan.
Pero los recuerdos de un Mundial se quedan para toda la vida.
Y si después de tantos millones gastados en nombre del deporte, los tlaxcaltecas no pueden reunirse en una plaza pública para ver a su selección, entonces alguien perdió de vista para quién se supone que debe gobernar.
Informó Chema Méndez para Objetivo AM y Peligrosa Radio 1370 AM.