MATACHINES DEL PODER "con licencia exprés (y bodega incluida)"
Buenas tardes, criaturas del averno tlaxcalteca. Agárrense de sus sillas, de sus rosarios y de sus recibos de PEMEX, porque hoy los Matachines del Poder traen un capítulo doble, de esos que ni las telenovelas de las cuatro de la tarde se atreverían a escribir... porque nadie les creería.
Primer acto. El pasado 27 de mayo, en el Pueblo Mágico de Huejotzingo, la Marina, la Policía Estatal de Puebla y la seguridad de PEMEX sorprendieron a un maestro de primaria... ¡perforando un ducto! No estaba calificando tareas, no estaba ensayando el bailable del 15 de septiembre. Estaba con perforadora, mangueras de alta presión, una pipa, dos camionetas y cartuchos útiles. La única materia que dominaba el profe era Extracción Ilegal de Hidrocarburos, turno vespertino.
Y veinticuatro horas después del arresto —¡veinticuatro horitas!— la USET de Homero Meneses liberó el oficio 1623/2026: licencia por "asuntos particulares" del 1 de junio al 30 de noviembre. ¡Qué velocidad, qué eficiencia! Para que arreglen un baño escolar tardas tres sexenios, pero para tramitarle el paracaídas administrativo a un detenido en flagrancia... ¡un día! Ni el Oxxo despacha tan rápido.
Segundo acto, y aquí sáquense el sombrero, porque esto ya lo habíamos visto en casa. Huamantla, septiembre de 2023. La Policía Municipal, patrullando la federal México-Veracruz, recibe un reporte del 911: el GPS de un tractocamión recién robado marcaba una bodega. Llegan los uniformados y ¿qué se encuentran? Un mini estacionamiento del delito: contenedores, remolques, semirremolques, varios con reporte de robo en Plataforma México. El Ministerio Público Federal abre carpeta, el Juez de Distrito libra orden de cateo, y la Policía Federal Ministerial asegura el inmueble, siete vehículos y dos contenedores. Papel, sello y expediente federal. Eso no es chisme de lavadero: eso es la FGR.
¿Y saben qué es lo que la gente de Huamantla se pregunta hasta la fecha, con justa razón? ¿Quién rentaba esa bodega? Porque las versiones que circulan —y que nadie del gobierno ha querido desmentir con un solo documento— señalan que el arrendatario sería un trabajador del propio aparato educativo estatal. Del changarro de Homero Meneses, pues. Y peor tantito: se dice que aquel empleado, con un asunto penal federal encima, también habría seguido tan campante en la nómina, con permiso y todo, como si guardar tráileres ajenos fuera actividad extracurricular.
Si eso es cierto, señor secretario, ya son dos. Dos casos donde su dependencia, en lugar de ser escuela, parece agencia de protección al socio. Y cuando el que manda deja de proteger a los ciudadanos para proteger a los suyos, el pacto que nos sacó de la selva se rompe. Porque para eso le entregamos el poder al gran monstruo del Estado: para que nos cuide del lobo, no para que le firme licencias al lobo, le rente la cueva y le diga "nos vemos en diciembre, campeón".
Las preguntas son de primaria: ¿Quién ordenó la licencia exprés? ¿Quién era el inquilino de la bodega? ¿Sigue cobrando? ¿Cuántos expedientes más duermen bajo el escritorio? Que la SEPE enseñe los contratos, que la Función Pública audite, que la Fiscalía jale el hilo hasta donde tope. Porque sin castigo parejo regresamos a la ley del más vivo: la guerra de todos contra todos, donde el que tiene padrino se salva y el pueblo paga la colegiatura.
Aquí seguiremos, con el ojo pelón y el micrófono caliente, porque el poder que se esconde es el que más miedo tiene.
Informó Chema Méndez, para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.