MATACHINES DEL PODER — "EL PACTO DE LOS OJOS CERRADOS"
(Guion para teleprompter · 3 minutos 30 segundos)
Buenas, raza. Agárrense de la silla, escóndanle este audio a las buenas conciencias, porque hoy vamos a meter el dedo en la llaga hasta que grite el Palacio.
Hoy los matachines bailan para dos figuras: la gobernadora Lorena Cuéllar y su fiscal, Ernestina Carro. La pareja del año. Una niega y la otra archiva. Una da el discurso y la otra guarda los expedientes en el cajón de hasta abajo, ese que solo se abre cuando viene visita de la federación.
Empecemos por el dato que quema: Tlaxcala, abril, SEGUNDO lugar nacional en secuestro de mujeres. Mayo, tercer lugar. Casi cuatro veces arriba de la media nacional. ¿Y la reacción oficial? Silencio de panteón. Porque aquí las mujeres desaparecen dos veces: primero se las lleva el crimen, y luego las desaparece la estadística oficial. La primera es obra de los delincuentes. La segunda tiene nombre, apellido y sueldo del erario.
Porque a ver, fiscal Carro, explíquenos esta magia: su propia Fiscalía atendió a 53 víctimas de trata con fines de explotación sexual entre 2021 y 2025. Su propia Fiscalía abrió 19 carpetas de investigación. Con sus propios datos se documentó la detención de 36 presuntos tratantes de 17 municipios. Y sin embargo, desde 2023, ¿cuántos casos de trata reportó usted al Secretariado Nacional de Seguridad? CERO. Cero patatero. ¿Dónde quedaron, fiscal? ¿Se los comió el perro? ¿Se traspapelaron entre boletín y boletín de autoelogios? Las organizaciones civiles lo dicen sin anestesia: eso no es combatir el delito, eso es esconderlo debajo de la alfombra. Y debajo de esa alfombra hay niñas.
Y usted, gobernadora: en 2022 nos dijo que la trata había bajado 83 por ciento. Luego que no había "un solo tema de trata". Luego que "ya no es un problema en Tlaxcala". Tres versiones, cero verdad. Tuvo que venir una periodista inglesa, Louise Callaghan, desde el Sunday Times, a contarle al mundo que en su estado hay pueblos donde las niñas se venden desde que nacen. Y tuvo que salir Sabina Berman en televisión nacional a mandarle recado con nombre y apellido: que la trata sí existe, gobernadora. Qué oso planetario: Tlaxcala en la prensa de Londres, no por sus tacos de canasta ni por su feria, sino por ser señalada como capital mundial de la trata. Ese es el legado que se está firmando.
Hace siglos, un pensador muy amargado explicó por qué obedecemos al Estado: porque sin él, la vida es una guerra de todos contra todos, brutal y corta, donde el lobo se come al cordero. Le entregamos el poder al soberano con UNA sola condición: que nos proteja. Cuando el soberano cobra el sueldo, presume su gobierno en espectaculares, decora escalinatas en marzo y julio... pero deja al lobo cenando tranquilo en Tenancingo, con la policía y las autoridades locales untadas —como denunció la propia periodista británica— entonces el contrato está roto. Y un poder que no protege ya no es gobierno: es escenografía.
Sin refugio para víctimas. Sin programa de prevención en las escuelas. Con más de dos mil millones etiquetados contra la trata y un cumplimiento del programa estatal del once por ciento. ONCE. Reprobadas las dos, con acordeón y todo.
Las organizaciones lo gritaron y yo lo subrayo con plumón rojo: la omisión es complicidad. Y aquí la omisión trae vestido de gala y despacho con vista al Congreso.
Ahí se los dejo, raza. Que les arda, porque a las víctimas les arde más.
Informó Chema Méndez, para Objetivo AM 1370 y Peligrosa Radio 1370 AM.