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El Garaje Hermético de Máximo Sant

Máximo Sant
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  • El Garaje Hermético de Máximo Sant

    Coches que SALVARON a sus marcas: La ultima bala

    01/03/2026 | 20 min
    Este tema me apasiona porque mezcla tres ingredientes explosivos: la ingeniería, la gestión empresarial y el puro instinto de supervivencia.

    A menudo vemos a gigantes como BMW, Porsche o Volkswagen y pensamos que son instituciones inamovibles, como si siempre hubieran estado ahí y siempre fueran a estarlo. Pero la realidad de la industria del automóvil es mucho más cruel.

    Hoy vamos a hacer un recorrido cronológico por unos cuantos modelos, en concreto 12+1 -usar esta “trampa” es un guiño que hago siempre como homenaje a nuestro querido Ángel Nieto.

    1. Ford 1949 "The Shoe" (1949). El renacer tras la guerra.
    Empezamos justo después de la Segunda Guerra Mundial. Ford estaba en una situación crítica. Henry Ford, el fundador, se había vuelto una figura errática y la gestión de la empresa era un caos absoluto. Perdían 10 millones de dólares de la época al mes.

    2. BMW Isetta (1955). El huevo salvador.
    A mediados de los 50, BMW estaba literalmente en la ruina. Su estrategia era un desastre: fabricaban el 501 y el 502, berlinas de lujo con motores V8 que eran maravillosas técnicamente pero que nadie en la Alemania de la posguerra podía comprar.

    3. BMW 700 (1959): El "no" a Mercedes.
    Si el Isetta les dio aire, el BMW 700 les dio la vida. Para finales de los 50, la presión de Daimler-Benz para absorber a BMW era asfixiante.

    4. Volkswagen Golf Mk1 (1974). El fin de la era del aire.
    Volkswagen estuvo a punto de morir por culpa de su mayor éxito: el Beetle o Escarabajo. Se obsesionaron tanto con el motor trasero refrigerado por aire que ignoraron que el mundo estaba cambiando.

    5. Chrysler "K-Cars" (1981). El milagro de Lee Iacocca.
    Esta es una historia de cine. Chrysler estaba en quiebra técnica. Lee Iacocca, que acababa de ser despedido de Ford, llegó a la presidencia y tuvo que pedir al Congreso de los Estados Unidos un préstamo garantizado para no cerrar. Su argumento era: "Denme el dinero y les daré un coche que América necesita". Ese coche fue la plataforma K.

    6. Peugeot 205 (1983). "Contigo al fin del mundo".
    Peugeot a finales de los 70 era una marca gris. Habían comprado la división europea de Chrysler y las marcas Simca y Talbot). Y la gestión fue catastrófica. Estaban perdiendo dinero y su imagen era la de coches para gente muy mayor que no quería llamar la atención. El proyecto M24 era su última bala en la recámara.

    7. SEAT Ibiza Mk1 (1984). El orgullo español.
    En España conocemos bien esta historia. SEAT se había separado de Fiat de malas maneras. Se quedaron sin tecnología, sin diseños y con una fábrica enorme que alimentar. El Gobierno español les dio un ultimátum: o hacéis un coche propio que se pueda exportar, o cerramos. Y así nació el Ibiza.

    8. Aston Martin DB7 (1994). El puzle más bello.
    Aston Martin a principios de los 90 era un "zombie". Hacían el Virage, un coche pesado, carísimo y artesanal del que vendían poquísimas unidades. Ford compró la marca, pero no quería gastar mucho dinero. Le encargaron a Ian Callum diseñar un coche "barato", para los estándares de Aston, usando lo que hubiera en la estantería de piezas de Ford y Jaguar.

    9. Porsche Boxster 986 (1996). El salvador de Stuttgart.
    Hoy Porsche es la marca más rentable del mundo, pero en 1992 estaban al borde del colapso. Sus procesos de fabricación eran lentos y costosos. Los rumores de que Toyota iba a comprarlos eran constantes. Entonces, decidieron hacer algo radical: traer a consultores de Toyota para que les enseñaran a fabricar de forma eficiente.

    10. Bentley Continental GT (2003). Del club de campo al siglo XXI.
    Bentley era, durante décadas, la "marca B" de Rolls-Royce. Coches pesados, lentos y que solo compraban aristócratas británicos. Cuando el Grupo Volkswagen ganó la batalla por la marca, mientras BMW se quedaba con Rolls, tenían que hacer algo para que Bentley no fuera una ruina.

    11. Nissan Qashqai (2007). El invento del Crossover.
    A principios de los 2000, Nissan Europa no levantaba cabeza. El Almera y el Primera eran coches correctos, pero totalmente invisibles frente al Golf o el Mondeo. La marca perdía dinero en el continente y se planteaban la retirada. Entonces, en lugar de hacer un "Almera nuevo", decidieron arriesgar con algo que nadie entendía muy bien.

    12. Volvo XC90 (2015). El renacimiento sueco.
    Tras ser propiedad de Ford, Volvo fue vendida a la china Geely. Muchos pensaron que sería el fin de la esencia sueca, pero fue al revés. Geely les dio el dinero y les dijo: "Haced el mejor coche que sepáis hacer". El XC90 de segunda generación fue ese coche.

    12+1. Tesla Model 3 (2017). El infierno de la producción.
    No podíamos cerrar esta lista sin el coche que cambió las reglas del juego actuales. En 2017, Tesla estaba a pocas semanas de quedarse sin efectivo. El Model 3, su primer coche "de masas", era una pesadilla de fabricar.
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    Tontunas de las marcas para vender más (Spoiler: No funcionaron)

    26/02/2026 | 20 min
    Se dice que la línea que separa la genialidad de la locura es extremadamente fina. Pero cuando en esa ecuación introducimos a un departamento de marketing con exceso de confianza y a un grupo de ingenieros con ganas de experimentar, esa línea no solo se difumina, sino que a veces desaparece por completo. Hoy vamos a celebrar esas ideas que, aunque hoy nos parezcan disparatadas, alguien, en una oficina de alto nivel, consideró que eran el futuro.

    1. Audi A2: El capó que se convirtió en tabla de surf
    Empezamos con la sobria Alemania. El Audi A2 fue un coche adelantado a su tiempo, construido íntegramente en aluminio para ahorrar peso. Sin embargo, los ingenieros llevaron la obsesión por la eficiencia al extremo de pensar que el usuario final era incapaz de tocar el motor.

    2. Austin Allegro: El volante "Cuadrado"
    En la Gran Bretaña de los 70, British Leyland estaba en una crisis creativa y de calidad. Para intentar destacar, decidieron que el volante circular estaba pasado de moda. El Austin Allegro de 1973 presentó el volante "Quartic": un rectángulo con las esquinas redondeadas.

    3. BMW Z1: Las puertas que se hunden
    A finales de los 80, BMW quiso demostrar de qué era capaz su división técnica con el Z1 (Z de Zukunft, futuro). Lo más llamativo no era su chasis, sino sus puertas. En lugar de abrirse hacia fuera o hacia arriba, se deslizaban verticalmente hacia abajo.

    4. Citroën C4: El volante de centro fijo
    Citroën siempre ha sido la marca de la excentricidad técnica. Con el primer C4, quisieron revolucionar la seguridad pasiva. Si el centro del volante no gira, el airbag puede tener una forma optimizada para el tórax humano, no una simple bolsa redonda.

    5. Citroën DS Familiar: La doble identidad legal
    El icónico "Tiburón" en su versión familiar (Break) presentaba un portón dividido: la luneta subía y la parte inferior bajaba para permitir cargar objetos largos. Pero al bajar la portezuela, la matrícula quedaba mirando al suelo, algo ilegal.

    6. Fiat 500L: La "Coffee Experience" a 120 km/h
    ¿Qué hay más italiano que un buen café? Fiat decidió llevar el concepto al extremo ofreciendo una cafetera Lavazza integrada en el coche. Por unos 250 euros, tenías una máquina de espresso que se anclaba entre los asientos delanteros.

    7. Ford y los cinturones "ratón"
    A finales de los 80, EE.UU. obligó a las marcas a instalar sistemas de seguridad pasiva automática. Para ahorrar el coste de los airbags, Ford y otras marcas instalaron cinturones que se movían por un carril en el marco de la puerta.

    8. Honda CR-V: El picnic de serie
    A veces, las tontunas son, en realidad, genialidades. El primer Honda CR-V estaba pensado para el ocio familiar. Si levantabas la alfombra del maletero para buscar la rueda de repuesto, descubrías que la propia tapa del suelo era una mesa de camping plegable con patas metálicas.

    9. Hyundai Veloster: El coche asimétrico
    ¿Por qué un coche tiene que ser igual por los dos lados? El Veloster tenía una puerta de coupé en el lado del conductor y dos puertas en el lado del acompañante.

    10. Nissan Cube: El "tupé" del salpicadero
    El Nissan Cube era un coche extraño de por vida, pero su interior escondía un accesorio oficial delirante: un trozo de alfombra circular de pelo largo que se pegaba en el centro del salpicadero.

    11. Pontiac Aztek: La oficina de Walter White
    Famoso por ser uno de los coches más feos del mundo, el Aztek era, sin embargo, un prodigio de la funcionalidad "camper". Su consola central era una nevera portátil con asa y podía equipar una tienda de campaña oficial que se acoplaba a la parte trasera..

    12. Subaru BRAT y el "Impuesto del Pollo"
    Para evitar un arancel del 25% a las camionetas importadas en EE.UU. (el Chicken Tax), Subaru soldó dos asientos de plástico mirando hacia atrás en la caja de carga de su pick-up BRAT. Al tener asientos, legalmente era un "turismo" y solo pagaba el 2.5% de impuestos.

    13. Toyota FJ Cruiser: Tres limpias son mejor que dos
    Debido a su parabrisas extremadamente ancho y vertical, dos limpiaparabrisas convencionales no llegaban a cubrir toda la superficie. Toyota, en lugar de diseñar un sistema complejo, simplemente puso tres brazos pequeños funcionando en paralelo.

    14. Volkswagen New Beetle: El florero hippie
    En 1998, VW quiso apelar a la nostalgia de los 60 y colocó un florero de plástico transparente junto al volante. Fue una declaración de intenciones: el coche no era una máquina, era un estilo de vida.

    15. Volvo S80: El sensor de latidos
    Volvo llevó la seguridad a la paranoia con un sistema que detectaba latidos cardíacos dentro del coche. Si al acercarte a tu vehículo el mando parpadeaba en rojo, significaba que alguien se había escondido en el interior para asaltarte.
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    Los “trapos sucios” de Land Rover

    24/02/2026 | 20 min
    "Si quieres ir al desierto, compra un Land Rover. Si quieres volver, compra un Toyota". Esta frase, que durante décadas ha circulado entre mecánicos, militares y exploradores en los rincones más inhóspitos de África y Australia, no es solo un chiste de barra de bar. Es la síntesis de una realidad que la marca británica ha intentado camuflar bajo capas de cuero premium, madera de nogal y una imagen de prestigio ligada a la Familia Real británica.

    Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra serie “lo que las marcas no quieren que sepas”. Hoy vamos a desgranar los "trapos sucios" de Land Rover, una marca que parece haber perfeccionado el arte del "Síndrome de Estocolmo": te maltrata, te vacía la cuenta corriente, te deja tirado en la cuneta... pero la limpias, la miras y te vuelves a enamorar.

    1. El Defender y la "Ergonomía del Potro de Tortura"
    Empecemos por el icono, el Defender clásico. Diseñado originalmente en 1948 para que un granjero pudiera llevar una oveja en el asiento del copiloto, su ergonomía ha permanecido casi inalterada durante casi 70 años.
    El problema no es solo que el volante esté descentrado respecto al asiento; es que el espacio para el conductor es inexistente. El asiento está tan pegado a la puerta que, si no conduces con la ventanilla bajada y el codo fuera, tu brazo izquierdo quedará atrapado contra tu propio costillar.

    2. La Maldición de Lucas: "El Príncipe de las Tinieblas"
    Para entender los clásicos de la marca, hay que conocer a su proveedor eléctrico: Joseph Lucas. Durante décadas, el sistema eléctrico de estos coches fue el hazmerreír de la industria. Existe un chiste recurrente que pregunta: "¿Por qué los ingleses beben la cerveza caliente? Porque Lucas fabrica sus neveras".

    3. El Range Rover P38 y el "Cerebro Mojado"
    En 1994, Land Rover intentó dar un salto tecnológico con la segunda generación del Range Rover, el P38. Fue un desastre de proporciones bíblicas. Fue su primer coche gestionado totalmente por electrónica, pero con tecnología inmadura.

    4. El Freelander 1: El motor "Sándwich" y la IRD
    A finales de los 90, el Freelander fue un éxito de ventas, pero bajo el capó escondía el motor 1.8 gasolina Serie K. Este motor estaba construido por capas apretadas con pernos larguísimos que atravesaban todo el bloque. El problema es que los pernos se estiraban con el calor y las guías de la culata eran de plástico.

    5. Los "Tres Amigos" del Discovery 2
    Si tienes un Discovery 2, conoces a los "Tres Amigos". No son tus compañeros de rutas, sino tres luces amarillas (TC, HDC y ABS) que se encienden simultáneamente en el cuadro de mandos. Cuando esto ocurre, todas las ayudas electrónicas desaparecen.

    6. La Caja de Cristal del Range Rover L322
    En la era BMW, el Range Rover L322 era el epítome del lujo. Sin embargo, equipaba una caja de cambios de General Motors diseñada para coches mucho más ligeros. Land Rover cometió el error de afirmar que el aceite de la caja era “de por vida” (sealed for life). Como nada es eterno, hacia los 130.000 km la caja solía colapsar, desintegrando los discos de embrague o haciendo explotar el convertidor de par. Una factura de 4.000 euros esperaba siempre a la vuelta de la esquina.

    7. La Ruleta Rusa del Cigüeñal (TDV6 y SDV6)
    Bajo el mandato de Ford, los Discovery 3 y 4 montaron los motores V6 diésel desarrollados con Peugeot/Citroën. Estos motores esconden un defecto oscuro y letal: debido a un fallo en los casquillos de bancada y la lubricación, el cigüeñal sufre fatiga de metal y se parte físicamente en dos. No hay aviso previo, no hay luz de aceite.

    8. El Infierno del "Body Off"
    Para colmo, Land Rover diseñó sus coches modernos (Discovery 3/4 y Range Sport) de forma que el vano motor está tan apretado que casi cualquier reparación "sencilla" requiere separar la carrocería del chasis. ¿Quieres cambiar los turbos o la bomba de aceite? Paso 1: Levantar la cabina entera.

    9. Los motores Ingenium y la Cadena "Tímida"
    En la actualidad, bajo Tata Motors, los problemas no han desaparecido. Los motores Ingenium diésel de 2.0 litros tienen la cadena de distribución en la parte trasera, pegada a la caja de cambios. Si la cadena se estira (un fallo común), hay que sacar el motor entero para cambiarla. Además, sufren de dilución de aceite: el gasoil extra inyectado para limpiar el filtro de partículas termina en el cárter, degradando el aceite y provocando la rotura prematura de turbos y casquillos.

    Conclusión
    ¿Odio a Land Rover? En absoluto. Me encantan. Un Land Rover tiene algo que un Toyota o un Mitsubishi jamás tendrán: carisma. Cuando funcionan, son los mejores coches del mundo. Pero no son para todo el mundo. Son coches para quienes entienden que la excelencia y el lujo británico requieren un sacrificio constante.
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    Las "CUTRE-LIMUSINAS" de los años ‘80

    22/02/2026 | 18 min
    Hubo un momento en la historia del automóvil en el que perdimos el norte. Hoy en Garaje Hermético analizamos una era donde el lujo no se medía por la finura de su ingeniería o la calidad de sus materiales, sino por los metros de chapa, los jacuzzis de fibra de vidrio y las antenas de plástico cromado. Bienvenidos a la historia de las "cutre-limusinas" de los 80: cuando el exceso americano cruzó todas las fronteras.

    ¿De dónde viene el concepto de Limusina?
    Curiosamente, el nombre proviene de la región francesa de Limousin. Allí, los pastores usaban una capa con una capucha muy característica. En los inicios del motor, se llamó "Limousine" a los coches donde el chófer iba fuera, protegido por una extensión del techo (la "capucha"), mientras los pasajeros viajaban en un compartimento cerrado y opulento.

    Modelos como el Mercedes 600 "Grosser" o los Rolls-Royce Phantom definieron el segmento. Eran coches diseñados desde el tablero de dibujo para ser largos, con chasis reforzados de fábrica y suspensiones calculadas para su peso. Pero en los años 80, todo cambió.

    La "epidemia" del estiramiento
    Con la llegada de la era del "pelotazo" y la MTV, el mercado sufrió una mutación. Aparecieron los "Coachbuilders" o carroceros independientes que, en lugar de fabricar un coche desde cero, compraban sedanes de serie como el Lincoln Town Car y les metían la radial por la mitad.

    ¿Por qué estos modelos? Porque usaban chasis de largueros y travesaños, similares a los de un camión, lo que permitía cortarlos y alargarlos con relativa facilidad sin que el coche se partiera al instante. Sin embargo, esto no significaba que fueran seguros o eficientes.

    El catálogo del horror interior
    El término "cutre" cobra sentido al abrir la puerta de estas creaciones. Los interiores eran un festival de materiales cuestionables:
    -Espejos en el techo: Supuestamente para dar amplitud, pero que terminaban vibrando y generando ruidos insoportables.
    -Muebles de melamina: Imitaciones de madera que se astillaban al primer golpe.
    -La antena de "Boomerang": Un accesorio de plástico en el maletero que en la mayoría de los casos no estaba conectado a nada; era puro postureo visual.
    -El Jacuzzi: El colmo del absurdo. Llevar cientos de litros de agua en la parte trasera era un desastre dinámico. Ante cualquier frenazo, el agua se desplazaba por inercia, inundando la moqueta barata del vehículo.

    Una pesadilla para el chófer
    Conducir estas "salchichas" era una labor hercúlea. El radio de giro era comparable al de un transatlántico y la visibilidad trasera era nula. El mayor problema era el "efecto corte de esquina": si el conductor no abría la trayectoria al máximo, las ruedas traseras terminaban subiéndose a la acera.

    Además, al eliminar la rigidez estructural original, la carrocería flambeaba. En autopista, el tren delantero y el trasero parecían tener opiniones distintas sobre la dirección a seguir, obligando al conductor a corregir la trayectoria constantemente mientras los frenos de serie sufrían para detener semejante mole de hierro.

    El salto a Europa y el declive
    En Europa intentamos imitar la tendencia con resultados variopintos. Desde preparaciones sobre el Mercedes Clase S (W126) por parte de Duchatelet, hasta experimentos con Range Rover que perdían toda su capacidad todoterreno y comodidad.

    A finales de los 90, el gusto cambió. La limusina extra-larga empezó a verse como algo de "nuevo rico" sin clase o exclusiva de despedidas de soltero de bajo presupuesto. Muchos de estos gigantes terminaron abandonados en campas y naves industriales, oxidándose como monumentos a una época de excesos sin sentido.

    En definitiva, las cutre-limusinas fueron un experimento social sobre ruedas. Demostraron que se puede tener mucho presupuesto y, aun así, carecer de sentido común. Un capítulo divertido de la automoción, pero una advertencia clara: la buena ingeniería nunca puede ser sustituida por el tamaño.
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    COMPRESOR G, ¿Genialidad o Desastre?

    19/02/2026 | 17 min
    Hoy en Garaje Hermético desgranamos una de esas proezas técnicas que solo una marca con la audacia de Volkswagen podía llevar a la producción en serie. Hablamos de una sigla que hoy resuena con reverencia entre los entusiastas, pero que en su momento fue sinónimo de quebraderos de cabeza, facturas desorbitadas y más de una lágrima: el Compresor G. ¿Fue una genialidad de la ingeniería alemana o, por el contrario, un desastre en términos de fiabilidad?

    El contexto: La era del Turbo y la búsqueda de la inmediatez. Para comprender la génesis del Compresor G, debemos remontarnos a principios de los años 80. La industria automotriz vivía un auténtico romance con el turbocompresor, impulsada por los éxitos de la Fórmula 1 y el impacto de iconos como el Porsche 911 Turbo.

    Sin embargo, esta tecnología adolecía de un "pecado capital": el notorio "turbo lag". Ese desesperante lapso entre que el conductor pisaba el acelerador y las turbinas tomaban velocidad para entregar la potencia.

    Los ingenieros de Volkswagen, bajo la dirección del Dr. Ernst Fiala, tenían una visión diferente. Anhelaban las prestaciones de un turbo, pero con la respuesta instantánea de un motor atmosférico de gran cilindrada. Querían que sus compactos deportivos, como el Polo o el Golf, ofrecieran par motor desde el ralentí, eliminando ese comportamiento "binario" de "ahora nada, ahora todo".

    El Rescate de un Diseño Centenario: Léon Creux y la Espiral Olvidada.
    La búsqueda llevó a Volkswagen a los archivos de patentes, donde redescubrieron un diseño de 1905 del ingeniero francés Léon Creux: un compresor de desplazamiento rotativo con forma de espiral. Sobre el papel, era la solución ideal: intrínsecamente más silencioso y térmicamente más eficiente que los compresores Roots utilizados por Mercedes o Lancia, prometía una entrega de potencia absolutamente lineal.

    La gran barrera para Monsieur Creux en 1905 fue la ausencia de la metalurgia necesaria para fabricar un componente con la precisión requerida. Ochenta años después, Volkswagen decidió que contaban con la tecnología para materializarlo. Un acto de audacia técnica, quizás incluso de soberbia, que sin duda dejaría una huella imborrable.

    Anatomía de una Joya: Cómo Funciona el Compresor G.
    El nombre "G" proviene de la forma en espiral de sus piezas internas. Olvidemos las turbinas que giran a 200.000 rpm impulsadas por los gases de escape. El Compresor G es un compresor volumétrico, movido por una correa conectada directamente al cigüeñal del motor.
    Consta de dos espirales de aluminio fundido que encajan con una precisión de micras. Una es fija (la carcasa) y la otra es móvil (el desplazador).

    Al moverse orbitalmente, las espirales crean cámaras de aire que se desplazan hacia el centro. A medida que estas cámaras avanzan, su volumen se reduce, comprimiendo el aire antes de enviarlo al colector de admisión. La eficiencia térmica era notable: al no estar en contacto directo con los gases de escape, el aire de admisión se calentaba menos, permitiendo relaciones de compresión más altas y un excelente rendimiento termodinámico.

    La Paradoja de los Caballos Invisibles: Una Experiencia de Conducción Única.
    Conducir un Golf G60 de 160 CV en su época era una experiencia desconcertante. El cronómetro lo confirmaba: era más rápido que un Golf GTI 16v de 139 CV. Pero la sensación al volante era otra. ¿Por qué parecía que "faltaban caballos"?

    La clave residía en su curva de par. Estamos acostumbrados a una señal física de potencia en un deportivo: el tirón a altas vueltas de un motor multiválvulas o la "patada" del turbo. El G60, en cambio, ofrecía una aceleración constante, plana, sin picos ni dramatismo.

    Además, el compresor es un "parásito". Para generar presión, "roba" energía al motor a través de la correa. A altas revoluciones, esta pérdida podía alcanzar los 20 CV, restándole esa "alegría" en la zona alta del cuentavueltas que sí ofrecían los motores atmosféricos puros.

    -Volkswagen apostó fuerte por el compresor G, extendiendo su aplicación a varios modelos:
    -Polo G40 (1987-1994): Con espirales de 40 mm y un motor 1.3, fue el experimento inicial.
    -Golf G60 y Corrado G60 (1988-1993): Aquí las espirales aumentaron a 60 mm, asociadas al motor 1.8 de ocho válvulas.
    -Golf Rallye: Un intento de Volkswagen de dominar los rallyes, con tracción total Syncro y estética agresiva.
    -Passat G60 Syncro: Un verdadero "unicornio", una berlina discreta con tracción total y 160 CV.

    El Talón de Aquiles: ¿Por Qué Estallaban las Espirales?
    Si el sistema era tan refinado, ¿por qué Volkswagen lo abandonó tan abruptamente a mediados de los 90? La respuesta radicaba en el mantenimiento. Volkswagen comercializó estos coches como si fueran Golf normales, lo cual era un error. El Compresor G era una pieza de "alta cirugía" que exigía un cuidado exquisito.

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Acerca de El Garaje Hermético de Máximo Sant

Siempre al volante. Siempre intentando disfrutar de cada coche que he probado. Llevo muchos años trabajando en la prensa del motor y sigo disfrutando como el primer día, sin perder la ilusión. Escucha mi podcast y lo verás... o lo oirás.
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Generated: 3/4/2026 - 3:30:11 AM