En algún punto inconcebiblemente lejano del cosmos podría estar ocurriendo algo que no produce luz, ni sonido, ni señal alguna. No hay explosión. No hay advertencia. No hay tiempo para reaccionar. Simplemente, una diminuta región del espacio cambia de estado y, como una burbuja invisible, comienza a expandirse a la velocidad de la luz. Cuando esa frontera nos alcanzara —si alguna vez lo hiciera— las leyes físicas que conocemos dejarían de existir. Los átomos ya no serían estables. La química desaparecería. La materia, tal y como la entendemos, simplemente dejaría de ser posible.
No es el argumento de una película de ciencia ficción.
Es una posibilidad real contemplada por la física teórica moderna: la hipótesis del falso vacío.
¿Podría el universo apagarse de repente?