En la rutina diaria es común corregir más de lo que reconocemos. Sin embargo, los niños también necesitan escuchar que son agradables, divertidos y valiosos en nuestra vida. Expresar que disfrutamos su compañía fortalece su seguridad emocional y les da un sentido de pertenencia. No se trata solo de educar, sino de hacerles sentir queridos en lo cotidiano.