María cuando tu vida ya no te pertenece
Llegaste hasta aquí, pero esto no es el final. Ahora es el momento donde todo se vuelve real.
Después de 32 días caminando, recibiendo, siendo tocado por Dios, hoy la pregunta cambia:
¿vas a seguir a Jesús de verdad o vas a seguir negociando? Porque consagrarte no es sentir algo más es dejar de pertenecerte igual. Es permitir que Cristo sea formado en ti. Es dejar que María no solo te consuele, sino que te transforme.