Sabes, creo que esta semana también puede tocar y sanar heridas muy profundas en nuestras vidas, pero no si seguimos fingiendo que no nos dolió. Tenemos que entrar. Y sí duele. Duele cuando te fallan, cuando te hieren, cuando algo dentro de ti ya no vuelve a sentirse igual. Pero creo que justo ahí es donde Dios nos quiere encontrar. No para apurarte. No para exigirte. Sino para entrar contigo en eso que todavía pesa. Si tú también estás ahí, quédate. Vamos a caminar esto juntos. Paso a paso y sin prisa. Salmos para volver a vivir.