Ojalá no haya que acordarse del partido de ayer contra el Betis cuando llegue mayo. Porque es de las derrotas más indignantes de la temporada. Y eso que el listón estaba alto. Ante un rival fundido, que venía de jugar jueves y apenas estaba generando peligro, Corberán fue reservón y poco ambicioso. Además, metió a dos jugadores que llevan semanas más fuera que dentro. La nula tensión competitiva de Santamaría en la acción del 2-1 debería suponer que no vuelva a lucir el escudo del Valencia. Idéntico castigo merece Foulquier, pero no tendremos esa suerte. Entre los pases fáciles que falla, el remate desde el punto de penalti que mandó al córner y verle parado en la acción del 2-1, nos siguió quitando días de vida. Analicen sus saques de banda. Es que ni con la mano… Ni él podía llegar a más ni el VCF a menos.