El psicólogo Omar Rueda, experto en trauma por abuso narcisista, acaba de publicar "Los narcisistas que nos rodean: psicópatas encubiertos" (RBA) para explciar, por ejemplo, que una personalidad con rasgos narcisistas se puede trabajar en terapia, pero un narcisista, y mucho menos un psicópata, no se cura. Es un tipo de personalidad y eso no cambia. Es más, en terapia empeoran, porque aprenden a manipular mejor. Especialmente los psicópatas encubiertos, que son más inteligentes que los clásicos y son capaces, incluso, de adoptar una personalidad humilde y rodearse de un entorno mediocre para pasar desapercibidos y así lograr sus fines de forma más eficaz.
El tema del narcisisimo es especialmente relevante hoy en día porque vivimos en una sociedad en la que cierto narcisismo se ha convertido en una estrategia de supervivencia, el egoísmo, el egocentrismo y la egolatría no conllevan castigo social y triunfan perfiles con evidentes rasgos de narcisismo grandioso, como el de Donald Trump. Omar Rueda va más allá y sostiene que, si el siglo XIX fue el de la histeria y el XX el del trauma, el XXi tiene toda pinta de que va a ser el del narcisismo. ¿Cómo defenderse de ellos? Identificándolos, poniendo límites y reestableciendo nuestro propio relato, nuestra propia narrativa, para recordar quénes somos fuera del marco de manipulación creado por el narcisista.