Todos creemos cosas. Sobre la vida, sobre nosotros mismos, sobre Dios.
El problema es que no todo lo que creemos es verdad…
¿Qué pasaría si muchas de las cosas que damos por ciertas fueran, en realidad, cortinas de humo?
Creencias tan comunes como pensar que todo debería pasar de inmediato, que nuestros sentimientos siempre dicen la verdad, o que debemos ganarnos el amor de Dios… pueden parecer normales, incluso lógicas. Pero ¿y si esas ideas estuvieran limitando nuestra vida más de lo que imaginamos?
En la parte final de "Las mentiras que creemos" exploraremos algunas de las creencias más arraigadas que influyen en cómo vemos el mundo… y plantea una pregunta incómoda pero necesaria:
¿Y si la verdad no fuera solo algo que se piensa, sino alguien a quien se sigue?
Tal vez descubrirlo cambie más de lo que imaginas.