Isaías 7–9 nos muestra que, en medio de la crisis, el mayor conflicto del ser humano no es lo que enfrenta afuera, sino en quién decide confiar.
El rey Acaz vive una amenaza real: enemigos vienen contra Judá, y su corazón, junto con el del pueblo, se estremece como árboles sacudidos por el viento. La crisis revela su temor y su inestabilidad. Sin embargo, Dios responde con gracia.
Dios envía a Isaías acompañado de su hijo Sear-jasub, cuyo nombre significa “un remanente volverá”. Desde ese momento, Dios está anunciando que, aun en medio del juicio, habrá un pueblo que regresará a Él. El mensaje es claro: “No temas”. En la crisis, es más importante cómo Dios ve la situación que cómo nosotros la percibimos. Muchas veces Dios permite la crisis para enseñarnos a confiar en Él.
El problema de Acaz no es la amenaza, sino su decisión de apoyarse en alianzas humanas y no en la Palabra de Dios. Aquí está la clave del pasaje:
👉 Si crees, permanecerás.
En la crisis, lo primero es no temer; lo segundo, creer. Dios es quien salva.
Aunque Acaz se niega a pedir una señal, Dios la concede de todos modos por pura gracia: Emanuel, Dios con nosotros. Esta promesa va más allá del contexto histórico y apunta directamente a Jesucristo. La respuesta al temor no es una mejor estrategia, sino la presencia de Dios con Su pueblo.
En Isaías 8, Dios advierte contra buscar respuestas en alternativas falsas. El pueblo recurre a adivinos y al ocultismo, abandonando la Palabra, y el resultado es confusión y tinieblas. Isaías decide guardar la Palabra aun cuando la mayoría la rechaza. Dios sigue siendo refugio para quienes confían en Él, pero Su misma presencia se convierte en piedra de tropiezo para quienes rehúsan creer.
Aun así, la historia no termina en oscuridad.
📖 “El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz.”
Isaías 9 revela el corazón del mensaje:
“Un niño nos es nacido, hijo nos es dado.”
Jesús es el regalo de Dios para un mundo en tinieblas. Él es Admirable Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz. Su reino no tendrá fin y Su paz es verdadera y eterna. El que tiene todo el poder decidió cargar nuestro pecado y dar Su vida por nosotros.
En medio de la crisis, Dios quiere mostrarnos quién es Él.
Si estás en una crisis —o te diriges a una— no temas. Abre los ojos, confía en Él y permanecerás.
La crisis no viene para destruirte, sino para fortalecerte cuando decides creer.