El gran problema que enfrentamos en la actualidad es que muchos quieren vivir una vida firme, victoriosa y estable, con una mente descuidada. Quieren estabilidad espiritual, per sin tener profundidad en la Palabra. Pero eso no es posible.
Eso es como construir un castillo de arena junto a las olas del mar: en cuanto suba la marea, todo se desmoronará.