Desde su origen como el Portus Magnus romano —un enclave clave para el comercio de sal, salazones y minerales— hasta su consolidación en el siglo XIX y su modernización actual, el Puerto de Almería ha sido históricamente una infraestructura estratégica para la ciudad. Hoy, casi 180 años después del inicio de sus obras modernas, sigue siendo uno de los puertos más dinámicos de España, no solo por su actividad comercial y de pasajeros, sino también por la diversidad de profesiones que lo hacen funcionar cada día, muchas de ellas desconocidas para el gran público.En este recorrido por sus oficios han participado Irene Gálvez, jefa de Servicio de la Policía Portuaria; Antonio Zea Gandolfo, coordinador de Señalización Marítima y farero con seis generaciones de tradición familiar; y José María Berstard, práctico del puerto. Sus testimonios reflejan la transformación del recinto con el proyecto puerto-ciudad —que lo abre a los ciudadanos—, la evolución tecnológica de los faros sin perder su valor histórico y el papel clave de los prácticos, los "aparcacoches del mar", en unas maniobras donde la seguridad depende de la experiencia y la precisión.