A cuenta de la tensión en el estrecho de Ormuz, el espacio con Javier Traité conecta la actualidad con una historia marcada por el comercio global y, también, por no pocas “tontadas” recurrentes: desde propuestas virales para sortear el bloqueo excavando canales imposibles hasta soluciones que, en realidad, ya se aplicaban hace más de dos mil años, cuando las mercancías se descargaban para cruzar la península por tierra y volver a embarcarse en la otra costa. Lejos de ser un punto secundario, Ormuz fue durante siglos un nodo clave entre el Mediterráneo, India y China, con enclaves como Mleiha o la propia ciudad medieval de Ormuz articulando rutas de incienso, especias, perlas o tejidos en un sistema comercial sorprendentemente sofisticado. Incluso en la Edad Media, lejos del tópico de aislamiento, el enclave llegó a concentrar a miles de comerciantes de todo el mundo, aunque las crónicas de viajeros como Marco Polo o Odorico de Pordenone también dejan constancia de unas condiciones extremas, con un calor abrasador convertido casi en leyenda. Un recordatorio, en definitiva, de que los debates actuales —y sus exageraciones— tienen ecos claros en un pasado donde geopolítica, comercio y relato siempre han ido de la mano.