La teoría de la simulación plantea que la realidad que percibimos podría no ser fundamental, sino una especie de programa avanzado, similar a un videojuego hiperrealista, creado por una civilización tecnológicamente superior. Según esta idea, nuestra conciencia, el universo y hasta las leyes físicas serían líneas de código ejecutándose en algún tipo de sistema computacional. Filósofos han sugerido que, si una civilización alcanza la capacidad de simular universos completos, estadísticamente sería más probable que vivamos dentro de una simulación que en la “realidad base”. La hipótesis mezcla ciencia, física cuántica y filosofía, y abre una pregunta inquietante: si todo es una simulación, ¿qué —o quién— está detrás del programa?