La Fórmula 1, además de ser un deporte, es un negocio muy lucrativo y rentable. Para algunos, la ambición de ganarlo todo en pista no es suficiente, quieren controlarlo y ganarlo todo. Es ahí, cuando la ambición, el poder, la estrategia y los intereses personales cobran relevancia y pueden llegar a enloquecer a quien los desea. Esta es la historia de Max Mosley, presidente de la FIA durante cuatro mandatos.