Nico Adega es un joven deportista de 20 años que a los 7 fue diagnosticado con osteosarcoma (cáncer de hueso en el fémur). Pasó por 54 ciclos de quimio y 15 operaciones, y una prótesis de titanio en cadera, fémur, rodilla y tibia, le obligó a alejarse de su gran pasión: el deporte. Pero cinco años después, descubrió el piragüismo y ahora se ha convertido en campeón del mundo de piragüismo en 10.000 metros.