El partido amistoso entre México y Portugal, celebrado el 28 de marzo de 2026 en la Ciudad de México, estuvo marcado por severos problemas logísticos y de organización que generaron un fuerte descontento entre los asistentes. Se reportaron esperas de hasta tres horas para acceder al estadio debido a fallas en las máquinas de escaneo de boletos y filtros de seguridad insuficientes. Muchos aficionados no lograron entrar a tiempo para el inicio del encuentro.
Además, madres buscadoras, activistas por la paz, protectores de animales y organizaciones políticas visibilizaron crisis como los desaparecidos, la violencia y el abandono animal.