La política exterior europea muestra creciente desunión. Guerras en Ucrania y Oriente Medio evidencian profundas divergencias: Ursula von der Leyen impulsa la renovación, mientras Antonio Costa prioriza el orden internacional. Países como Alemania, Francia e Italia apoyan más intervenciones, a diferencia de España, Bélgica e Irlanda. El general Dakova alerta sobre la irrelevancia europea y la "desoccidentalización" global, urgiendo a fortalecer defensa y educación en seguridad para jóvenes.
La crisis energética, agudizada por Oriente Medio, intensifica el debate sobre la independencia. Europa, dependiente de petróleo y gas, afronta precios volátiles. La cumbre nuclear de París impulsa esta energía; Von der Leyen admite el error de haberla abandonado, valorando el potencial de mini-centrales por su flexibilidad y coste. En España, la alta carga impositiva sobre carburantes y electricidad, pese a sugerencias de Bruselas de bajar impuestos, provoca tensión en agricultura y transporte ...