(Estudio de Eclesiastés, Lección 3)
La vida promete satisfacción, pero siempre parece escaparse entre los dedos. Trabajamos, acumulamos y buscamos nuevas experiencias, esperando sentirnos plenos… y aun así, el corazón sigue inquieto. En este mensaje descubrimos cómo las ilusiones que perseguimos en la vida cotidiana pueden engañarnos, llevándonos a esperar de este mundo lo que solo Dios puede darnos. Acompáñanos y aprendamos juntos por qué nada debajo del sol puede llenar realmente el alma.
Pasaje Bíblico: Eclesiastés 1:8-11