En la clavada telefónica de hoy llamamos a una empleada que está convencida de que alguien en la oficina le está robando el lunch.
Poco a poco le calentamos la cabeza: primero negamos todo, luego “descubrimos” testigos sospechosos, cámaras inexistentes y hasta compañeros con hambre crónica.
La paciencia se le fue acabando… y cuando explotó, ¡explotó en serio!
Una clavada llena de coraje, risas y amenazas de marcar el nombre en el tupper.