Esta frase nos conecta con el valor fundamental de La Higiene de la Autoestima.
Nuestra mente tiene una curiosidad morbosa: le encanta escarbar en la basura para encontrar quién nos ha criticado. Creemos que saberlo nos protege, pero en realidad, solo nos envenena. Por otro lado, nuestro ego es adicto al aplauso y suele tragarse los halagos sin masticar. Esta cita nos invita al equilibrio estoico: cerrar los oídos a la toxicidad y abrir los ojos (con cautela) al reconocimiento.
Aquí te explico cómo aplicar este filtro de protección:
1. La Ignorancia Inteligente (Bloquear la Basura) "No quiera saber...".
Buscar quién habla mal de ti es masoquismo voluntario. ¿De qué te sirve ese dato? Solo sirve para generar rencor, inseguridad y paranoia.
Si alguien llega y te dice "Oye, Fulanito dijo esto de ti", córtalo. No necesitas esa información. Esa "basura mental" ocupa espacio en tu cerebro que deberías estar usando para crear, amar o resolver problemas. Lo que Pedro dice de Juan, dice más de Pedro que de Juan.
2. El Halago como Dato, no como Droga "Escuche lo que hablaron bien... con reserva analítica".
Acepta el cumplido, pero no te lo fumes. Si te crees ciegamente los halagos, te vuelves manipulable. Cualquiera podrá controlarte diciéndote lo bonito que eres.
La "reserva analítica" significa preguntar: "¿Por qué dicen esto? ¿Es verdad o quieren algo? ¿Es un hecho objetivo o es adulación?". Usa el feedback positivo para saber qué estás haciendo bien, pero no para inflar tu ego hasta que explote.
3. El Centro de Gravedad Si tu paz depende de que no hablen mal de ti, serás esclavo de todos. Si tu felicidad depende de que hablen bien de ti, serás un adicto a la aprobación.
La verdadera libertad llega cuando tu opinión sobre ti mismo es más fuerte que la opinión de los demás (sea buena o mala).
Tú sabes quién eres cuando te vas a dormir. Eso es lo único que cuenta.