Esta frase nos conecta con La Ventaja de la Monomanía.
La palabra "obsesión" tiene mala fama en la psicología clínica, pero en el mundo del liderazgo de élite, es un ingrediente no negociable. La "pasión" es bonita, pero la pasión fluctúa con el estado de ánimo. La obsesión es constante, implacable y es lo único que sobrevive a décadas de rechazos, crisis y fatiga.
1. El filtro de la mediocridad El mundo está diseñado para detenerte. La burocracia, la inercia del mercado y el escepticismo actúan como frenos constantes.
Una persona "interesada" se detiene cuando el esfuerzo supera a la diversión.
Una persona "obsesionada" ve el obstáculo como parte del camino. Su mente no puede no resolver el problema. Es esa incapacidad de desconectar lo que rompe los muros que detienen a los demás.
2. La atención al detalle microscópico El liderazgo a largo plazo no se trata solo de grandes visiones, sino de la ejecución perfecta de miles de pequeñas cosas.
Solo una mente obsesiva tiene la energía para revisar el mismo prototipo 50 veces o ensayar el mismo discurso hasta la perfección.
Esa "locura" por los detalles es lo que separa a las empresas que duran 2 años de las que duran 100.
3. El líder como termostato La obsesión es contagiosa.
Si el líder trata el proyecto como un trabajo de 9 a 5, el equipo lo tratará como un hobby.
Si el líder vive y respira la misión, establece un campo magnético de intensidad. La gente talentosa quiere trabajar con líderes obsesionados porque saben que ahí es donde ocurren las cosas importantes.
Regla de oro: Lo que la sociedad llama "equilibrio", a menudo es mediocridad disfrazada. Lo que el promedio llama "obsesión", el ganador lo llama "compromiso total". Si no piensas en ello mientras te duchas, probablemente no llegarás a la cima.