Esta frase nos conecta con el valor fundamental de La Relación Primaria.
A menudo nos obsesionamos con las relaciones tóxicas externas (parejas, jefes, amigos), pero ignoramos la relación más tóxica de todas: la que tenemos con nosotros mismos. Pasamos 24 horas al día, 7 días a la semana, dentro de nuestra propia cabeza. Si ese espacio está lleno de críticas, insultos y desprecio, la vida se convierte en un infierno portátil del que no puedes escapar, vayas donde vayas.
Aquí te explico por qué tú eres tu proyecto más importante:
1. El Divorcio Imposible: Puedes divorciarte de tu pareja, puedes alejarte de tus padres, puedes mudarte de país. Pero nunca, jamás, podrás alejarte de ti mismo. Eres el único compañero que tendrás desde tu primer respiro hasta el último.
Si no te respetas, vivirás atrapado con un abusador.
Si no te admiras, vivirás atrapado con un fracasado (según tu propia visión). Convertir tu mente en un lugar amable es una cuestión de supervivencia.
2. La Ley del Reflejo: No puedes dar lo que no tienes.
Si no te respetas, permitirás que otros te falten al respeto porque sentirás que "te lo mereces".
Si no te quieres, buscarás amor fuera con desesperación, convirtiéndote en un mendigo emocional en lugar de un socio igualitario. Cuando te llenas a ti mismo primero, te relacionas con los demás desde la abundancia ("quiero compartir mi felicidad contigo"), no desde la carencia ("necesito que me hagas feliz").
3. La Admiración Propia: Admirarse no es narcisismo; es reconocer tu propia resiliencia. Mira por todo lo que has pasado. Mira todas las veces que te caíste y te levantaste. Si esa historia fuera la de un amigo, lo admirarías profundamente. ¿Por qué te niegas ese aplauso a ti mismo?
La regla de oro: "Trátate a ti mismo como tratarías a la persona que más amas en el mundo."
Si no le dirías a tu mejor amigo "eres un inútil" cuando se equivoca, no te lo digas a ti mismo.