Los familiares de una jubilada de Hospitalet denuncian en 1995 a la policía que a la mujer, Piedad Hinojo, le han robado dinero de las cuentas bancarias mientras estaba ingresada en el hospital tras un agudo y extraño cuadro tóxico. Antes de caer inconsciente, las últimas personas a las que vio fue a una vecina, Margarita Sánchez, y a su hija Sonia.
La policía comprueba que en una denuncia previa de muy parecidas características, que afecta a otro conocido de Margarita, la víctima la cita también como la persona que le preparó una bebida justo antes de encontrarse mal y caer gravemente enfermo. En cuanto los investigadores revisan la vida de esta mujer, se dan cuenta de que desde hace tiempo personas de su entorno han muerto, como su propio marido, o han enfermado como si alguien las estuviera envenenando. Los agentes se sorprenden de que Margarita ya tenga fama en el barrio de envenenadora y de que algunos la llamen la viuda negra.
Mucho más en la sección Sucesos de La Vanguardia. Negro, naturalmente.