La guerra de los mundos, Wells no presentó monstruos fantásticos… presentó un espejo. Un espejo cruel donde la humanidad, orgullosa de su ciencia y su imperio, se veía reducida a presa. Donde el progreso se convertía en arma. Donde la civilización colapsaba en cuestión de horas.
Décadas después, esa misma historia volvería a sembrar el miedo, esta vez a través de la radio, cuando un joven prodigio llamado Orson Welles decidió contarla como si el fin del mundo estuviera ocurriendo en tiempo real.