En este episodio Ray Contreras nos visita con dos de los integrantes más importantes de su vida: Barragán y Orozco.
Ray nos cuenta cómo, desde siempre, ha creado vínculos muy especiales con los animales, especialmente con los perros, incluyendo una historia de su infancia en la que uno de ellos literalmente le salvó la vida.
Platicamos sobre el proceso de adopción, cómo fue la llegada del “bebé” de la casa y la reacción del hermano mayor, y cómo, poco a poco, han construido su propia manada. También nos comparte lo que ha aprendido al educarlos y convivir con sus distintas personalidades. Además, Dan y Ray se enfrentan al clásico juego de verdadero o falso para poner a prueba sus conocimientos perrunos… y, como ya es tradición, Barri no pierde la oportunidad de ventanear a su humano.