Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Misioneros Digitales Católicos

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- 1) Tiempo: La mayoría de las veces intenté hacer cosas que no conseguí. Intenté muchas cosas y no todo me salió bien. Creo que no las conseguí, porque no siempre quise pagar el precio y no destiné mi energía, mi ilusión, mi pasión, mi tiempo o incluso mi amor. Hay planes que son tan extraordinarios que, para materializarlos, exigen de uno hacer cosas extraordinarias. Por eso, comprendí que hay que sacrificarse mucho y en muchas áreas, si realmente quiero que algo funcione. Hay que salir de esa zona de confort, de ese regocijo, y eso implica probar. Aprovecha el tiempo de tu vida y que la vida no sea aprovechada por la rutina. La rutina no es buena consejera.
2) Misterios: La fe y el miedo hacen exactamente lo mismo, porque los dos presentan un futuro que todavía no está. Los dos te piden que creas en algo que todavía no pasó. El miedo te hace imaginar que todo puede salir mal, que vas a fracasar, que te van a rechazar, etc. La fe hace todo lo contrario, también te presenta un futuro, pero acentuando que saldrá bien. Lo llamativo es que la fe y el miedo no tienen pruebas de lo que puede llegar a pasar. Pero, cuando te hablo del “misterio”de nuestra fe, es porque nuestra fe se aferra a una realidad, a un misterio, a algo que sucedió, y desde allí te lleva a pensar en tu historia. Por eso decimos incluso en misa “Este es el misterio de nuestra fe”. Aquí hay algo, desde acá te podés llegar a agarrar, y no solo de nuestra imaginación. Allí comprendo que no vivimos en una realidad, sino que vivimos según la historia que decidimos contarnos sobre el futuro. Esa historia está escrita por el miedo o por la fe, vos vas a decidir quién tiene el lápiz para que escriba la historia de tu vida (el miedo o la fe), pero te aseguro que yo elijo creer.
3) Endurecido: En diciembre del año 2016 mi vida era un desastre, solo comía para sentir placer, llegué a engordar más de 20 kilos. Tomé distancia de la institución católica. Había gente a mi alrededor que me manipulaba y solo buscaba usarme, casi como si fuera un “Uber”. Muchos de los que se decían mis amigos se fueron. No tenía trabajo y dependía de la ayuda de mis padres. Una vez, cuando estaba ya agotado, me fui a una plaza de Villa Luján, de donde soy, cerré los ojos y le pedí a Dios una señal. No te contaré aquí lo que recibí como señal, pero, te soy sincero, me impactó, me cambió el modo de pensar. Por más que sea cura soy un tipo muy racional, y es algo con lo que lucho mucho. La fe me costaba internamente, pero desde ese momento, con lo que recibí como signo, decidí creer y cambiar mi modo de ver. Por eso hoy no dudo de Dios. Capaz que te parezca raro lo que digo por se cura, pero sí, hoy no lo dudo. No por lo que haya estudiado, sino por la experiencia vivida. Trato de transmitir a Dios desde esta experiencia vivida, porque comprendí que antes era un creyente por la tradición de la cual venía, pero hoy soy un creyente por la experiencia que me dio la Vida (vivida con mayúscula). Algo bueno está por venir. - 1) Oscuras: Somos reemplazables en lo que hicimos y en lo que hacemos, no en lo que somos. Mira, lo que haces perfectamente lo puede hacer otro. No caigas en la oscuridad del activismo que te lleva a no saber delegar y a vivir todo el día sin tiempo. Pero lo que hay en vos, lo que transmitís es irreemplazable. Por eso, ponete las pilas, trabaja tu interior, cuida tu espiritualidad y tu búsqueda interna a la Verdad. Eso da luz a tu vida. Deja de vivir como una máquina que todo el tiempo piensa y piensa, hace y hace.
2) La piedra: La gente que sobrepiensa tiene tres cualidades: no tiene una mente débil, sino más bien una mente entrenada para vigilar, llevando a que todo el tiempo esté escaneando peligros, porque cree que si se anticipa evita problemas y dolor, pero no, se termina encerrando. La segunda característica es que tiene sensibilidad extrema, en donde algo mínimo que note dirá “ya no me quiere”. Este problema es intentar interpretar el mundo desde el miedo y la herida, más de lo que es propiamente objetivo. Por último, antes de dar el paso al actuar, aparece el miedo. No actúa nunca. Y, cuanto más te escondes, más poder le das al miedo. El sobrepensador puede convertirse en piedra, porque usa la mente como un refugio. Porque pensar tanto ya no es el problema, sino que el problema es olvidarte de vivir por pensar en cómo sobrevivir.
3) Mujer: Vuelvo a usar la palabra “soltar”, que no significa que algo que te pasó no te afecte más, sino que, sabiendo que algo te va a seguir doliendo, te va a seguir costando, porque está tomado todo tu ser, con algo que creías que podía ser, ya no va a ser más. Pero la clave es cambiar la perspectiva y permitir que la vida sea diferente a lo que tus ideas creían que iba a ser. Soltar es permitir que la vida fluya, que la vida tenga su camino llevándote a cosas que ni tenías pensado que sucedieran. Forzar retuerce y retuerce mucho, y te llega a doler mucho más. Te lo aseguro, porque lo viví, que te lleva a lugares que no tienen sentido ni dan frutos. Abrite a que la vida puede ser de otra manera, por eso soltar es un ejercicio de cuerpo, mente y espíritu. Te aseguro que hay vida del otro lado. Por eso, soltá la idea de ver un muerto o algo muerto y soltate para ver al resucitado, como lo hizo María Magdalena. Algo bueno está por venir. - 1) Afuera: Vas aprendiendo en el tramo de la vida que no va por personas buenas o malas. La gente actúa desde el nivel de conciencia en el que está, porque cuando alguien insulta, ataca o humilla o intenta rebajar no está mostrando poder, sino que muestra dolor. Porque nadie que esté en paz consigo mismo necesita destruir a otro para sentirse grande. El ataque casi nunca habla de ti, sino más bien de la guerra interna de quien ataca, porque para herir necesita algo dentro: rabia no mirada, culpa no asumida, frustración acumulada y una vida que por dentro no se siente en coherencia. Cuando una persona no sabe sostener eso lo empieza a proyectar. La mente necesita un enemigo para no mirar la herida. Por eso, fíjate bien en la gente que te rodea y ve la herida del otro y no que es un monstruo.
2) Están ahí: Como el alimento, los sentimientos también tiene que digerirse y hay sentimientos que no se digieren, sino que más bien se procesan y tranforman. El problema es cuando se transforman en resentimiento. Por eso, para evitar y curar ello, es necesario la conexión interior. Busca en tu interior esa presencia de Dios y de vos en Dios.
3) Hermanos: Muchos quieren vivir en paz, pero no muchos quieren dejar el drama, porque solamente tenemos los ojos puestos en lo que no fue o lo que no pudo ser o lo que podría ser. Poner energías en algo que no va es lo que te quita la paz. Aprende a vivir en la verdad y eso te dará libertad y esa libertad te llevará a tener paz. Algo bueno está por venir. - 1) Generación: La espiritualidad pasa por muchos momentos, más cuando llevas adelante una enfermedad. Incluso me animo a decirte que hay momentos de pérdida de fe, el llegar a decir “Estoy solo y estás dejando que me muera, Señor”, pero eso después fortalece la fe. Cuando me pongo a analizar mi vida veo que nunca estuve solo. He tenido amor, me quieren, me siento contenido por familia y amigos y ahí comprendo que siempre hay alguien en mi vida. También aprendí que, luego que pasa algo malo en la vida, aparece algo bueno. Por ejemplo, yo perdí un padre y al momento ya me apareció otro papá para ayudarme, personas que generan una paternidad en mí. Aprendí a ver que Dios no quita, sino que da. Puedo llegar a decirte que hay mucha gente buena en el camino que me ayudó y que estoy seguro que te va a ayudar a salir adelante.
2) Días: También hay veces que pensamos que lo importante es tener un buen coche, quién tiene más poder o quién tiene más dinero y nos olvidamos que dependemos de una arteria muy pequeña que es la coronaria, tan pequeña y que, si se obstruye, te morís. A esta sociedad en crisis, que se particulariza en cada persona, la podemos ayudar llevándole principios, valores y creencias que antes mantenía un equilibrio y ahora son insuficientes. Puedo decirte que hoy la sociedad está rota y por eso debemos trabajar día a día para ser mejor persona, para mejorar esta sociedad que no encuentra salida más que en un clonazepam.
3) Salomón: Hay veces que estamos con ganas de lanzar proyectos y cosas, pero también aparece la procrastinación y empezás a dejar de lado para hacer otras cosas, y pateas para otro día y para otro día. Aprende a empezar las cosas cuando las empezás a soñar. El segundo momento para empezar algo es ahora. Así que deja de patear las cosas y empezá por hacer las cosas que quieres hacer por vos. Algo bueno está por venir. - 1) Sembró: Venimos sin nada y nos vamos sin nada. Dejamos familia, amigos, todos los grandes éxitos, fama, riqueza y poder o dominio que hemos luchado y malgastado en nuestra vida. Y llega el momento determinado que morirse es fácil físicamente, pero lo que nos fortalece la vida y el corazón es asumir quienes somos. Cuando te das cuenta que la vida no pasa por tener o por placer, sino por quien soy y saberme bajo las manos de Dios, mi vida cambia y la de los que me rodean también.
2) Enemigos: Momentos determinados de placer o de dopamina siempre tendremos, pero es algo momentáneo, como cuando te subís a una montaña rusa o cuando ves una película que te gusta. Pero la felicidad es más produnda, es lo que conocemos como la serotonina, porque es la convicción del corazón. Es saber que incluso, cuando paso algo mal, o algún momento malo, puedo salir adelante porque sé que Dios está en mí, que la fuerza está en mí. Eso ningún enemigo me lo puede quitar. La libertad depende del carácter y el carácter es algo que vamos formando con lo que nos sucede en la vida misma y el aprendizaje que vamos sacando de todo, incluso de lo malo. En estas últimas semanas me tocó atender a mucha gente que deseaba morir y que intentó matarse; y cuando les pregunto qué les apasiona no saben qué decir. Por eso, hoy te planteo que tu gran enemigo es tu propia desilusión y el cansarte de vos. Por eso, aprende a soñar en grande y ver a Dios en todo.
3) Peones: Nunca tomes decisiones cuando estés cansado, de mal humor o bajo presión. Espera siempre que la tormenta pase. Regálate el “déjamelo pensar”. No prometas cuando estés eufórico, no contestes cuando estás enojado y no tomes decisiones cuando estás exhausto. El agotamiento mental genera serios problemas emocionales. Es ahí donde empezamos a pensar: no me gusta mi trabajo, ni mi matrimonio, no me gusta mi vida ni me gusto a mí mismo, etc. Hasta llegas a sentirte enojado con Dios, incluso a culparlo. Esto nos pasa a todos y hasta a mí me pasa que, cuando estoy exhausto, no pienso claramente. Algo peor a esto es no pedir ayuda y siempre somos más vulnerables cuando estamos solos. Necesitamos el apoyo de personas que nos quieran y nos conduzcan y nos conozcan de verdad. Déjate ayudar por los peones de la vida que te pone el mismo Dios. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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