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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mt 20, 20-28: Santiago el Mayor

    25/07/2026 | 4 min
    1) La madre: Hay gente que quiere tenerlo todo sin esfuerzo y eso es casi imposible, porque no es suerte. La suerte no se levanta temprano, la suerte no da el máximo en lo que hace, la suerte no se desvela ni lucha contra su ansiedad, la suerte no aguanta malos comentarios que hace la gente. La clave es trabajar al máximo para obtener lo que realmente quieres para tu vida. Pero la suerte no busca las oportunidades, la suerte no pierde el sueño por estar dándole vueltas a las cosas. No es suerte, sino que son las ganas de salir adelante.

    2) Sienten: Recuerda que la Iglesia perfecta no existe, porque tanto el cura como los fieles son gente como vos. Los curas no son curas porque son más santos que vos, sino porque hay un llamado divino que es por pura gracia de Dios, porque a Dios se le dio la regalada gana y no por esfuerzos logrados por la persona para llegar a ser cura. El cura lucha con las mismas situaciones que lucha cualquier persona y hasta con cosas peores, porque al que mucho da, mucho se le exige. Los apóstoles no están en un nivel superior porque que fueron elegidos como si fueran de una casta, también son limitados. El punto es aquí que no podemos exigir perfección, porque tampoco la podemos ofrecer. Sí, no podemos exigir lo que no podemos ofrecer. Me canso de decirle a mis feligreses. Dios nos eligió sabiendo lo que éramos y tenemos que ser testigos del amor de Dios, nada más que eso. Por eso, cuando vengas a un templo y veas personas que buscan poder y quieren tener el micrófono de la iglesia siempre, recuerda que estás en un hospital espiritual. Cuando veas que el cura es avaro, lujurioso, lo que quieras llamarle, recuerda que estás en el hospital espiritual. Cuando veas al monaguillo, que se lleva hasta el recreo a rendir, recuerda que estás en el hospital espiritual. Somos una comunidad de pecadores perdonados, pero que buscan cambiar.

    3) Destinado: Cuando era más joven estaba casi convencido de que la vida era una competencia, que, si al otro le iba bien, de alguna manera, a mi me iba un poco peor. Y eso empezaba a verlo en todos lados: gente que se copiaba, gente que criticaba o gente que escondía información para sacar ventaja. Es que la gente ve el éxito como una torta chiquita o un pastel pequeño en el que, cuando uno saca mayor tajada, queda menos para mi. Ahora que estoy más grande y más viejo comprendí que la vida no pasa por ahí, empecé a conocer gente importante que no era desconfiada, sino que eran las más generosas. Por eso me animo a decirte que “Los que viven peleando por migajas creen que están sentados alrededor de una torta”, mientras que, los que piensan en abundancia, entienden que están sentados alrededor de una mesa y en una mesa siempre hay lugar para agregar una silla más. Algo que me ayuda a entender esto es ver a las personas, cómo reaccionan cuando se enteran que al otro le va bien. Porque quien se alegra de tus logros quiere verte crecer, mientras que, a los que viven compitiendo con vos, no les gusta nada que se les achique la porción de pastel. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mt 13, 18-23: El sembrador

    24/07/2026 | 3 min
    1) Arrebata: No somos vulnerables por accidente, sino por diseño, porque el Señor nos diseñó así. La pregunta sería ¿cuál es hoy tu estigma? Lo que te arrebata la paz: ¿divorcio, fracaso, que dejaste el sacerdocio, una discapacidad, tu educación? Eso te lleva a querer solo afectos y capaz que no lo conseguís. Tal vez te arrebata una adicción o una situación en la cárcel; un historial de abuso, ya sea dándolo o recibiéndolo; un historial de cobardía. También puede aparecer el ataque de soledad o de ansiedad o una pérdida que no puedes procesar. Capaz que esas cicatrices sean el punto para que la gracia de Dios fluya en vos y te llene de Él y eso también nos hace humildes, nos ayuda a recordar que somos débiles y tenemos límites.

    2) Borde: Vos y yo somos unos sobrevivientes. No dudo que pasaste mil y unas y, sin embargo, seguís aquí, escuchando los audios, buscando tu oración, tratando de hablar con Dios. Así que superviviendo y sobreviviendo, viviendo, tenés que seguir porque vas a seguir adelante a pesar de sentir que estás muchas veces al borde del camino. Mantenete por vos y por el futuro que te espera y que sabe que capaz que hoy la estás pasando mal, pero sabe que la estás luchando y que el día de mañana va a agradecer que te sostuviste y que fuiste capaz de pedir ayuda y de abrirte a otras personas y salir adelante. Así que a no aflojar porque Dios está.

    3) Espinas: Saber vivir en abundancia es seguir dependiendo de Dios como cuando no teníamos. Es seguir confiando en Él, como cuando no teníamos billetes en la billetera; es seguir buscándolo aunque ya no tenga la necesidad de buscarlo de manera desesperada como antes, como para poder buscar pagar el alquiler. Madurar en la fe es servir a Dios independientemente de cómo me va en la vida. El hilo más delgado y la espina de toda vida es perder la relación con Dios y la Iglesia. Por eso, tener recursos nos facilita tener relación con Dios muchas veces, pero somos propensos a buscar ídolos de seguridad: dinero, placer, objetos, etc. Acordate que un barco no se hunde por el agua de su alrededor, sino por el agua que entra adentro. Así que no dejes que las espinas que están a tu alrededor entren dentro de ti y te hundan. Ignora las críticas de los demás y haz lo que sabes que tienes que hacer. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mt 13, 10-17: En parábolas

    23/07/2026 | 4 min
    1) Tiempo: La mayoría de las veces intenté hacer cosas que no conseguí. Intenté muchas cosas y no todo me salió bien. Creo que no las conseguí, porque no siempre quise pagar el precio y no destiné mi energía, mi ilusión, mi pasión, mi tiempo o incluso mi amor. Hay planes que son tan extraordinarios que, para materializarlos, exigen de uno hacer cosas extraordinarias. Por eso, comprendí que hay que sacrificarse mucho y en muchas áreas, si realmente quiero que algo funcione. Hay que salir de esa zona de confort, de ese regocijo, y eso implica probar. Aprovecha el tiempo de tu vida y que la vida no sea aprovechada por la rutina. La rutina no es buena consejera.

    2) Misterios: La fe y el miedo hacen exactamente lo mismo, porque los dos presentan un futuro que todavía no está. Los dos te piden que creas en algo que todavía no pasó. El miedo te hace imaginar que todo puede salir mal, que vas a fracasar, que te van a rechazar, etc. La fe hace todo lo contrario, también te presenta un futuro, pero acentuando que saldrá bien. Lo llamativo es que la fe y el miedo no tienen pruebas de lo que puede llegar a pasar. Pero, cuando te hablo del “misterio”de nuestra fe, es porque nuestra fe se aferra a una realidad, a un misterio, a algo que sucedió, y desde allí te lleva a pensar en tu historia. Por eso decimos incluso en misa “Este es el misterio de nuestra fe”. Aquí hay algo, desde acá te podés llegar a agarrar, y no solo de nuestra imaginación. Allí comprendo que no vivimos en una realidad, sino que vivimos según la historia que decidimos contarnos sobre el futuro. Esa historia está escrita por el miedo o por la fe, vos vas a decidir quién tiene el lápiz para que escriba la historia de tu vida (el miedo o la fe), pero te aseguro que yo elijo creer.

    3) Endurecido: En diciembre del año 2016 mi vida era un desastre, solo comía para sentir placer, llegué a engordar más de 20 kilos. Tomé distancia de la institución católica. Había gente a mi alrededor que me manipulaba y solo buscaba usarme, casi como si fuera un “Uber”. Muchos de los que se decían mis amigos se fueron. No tenía trabajo y dependía de la ayuda de mis padres. Una vez, cuando estaba ya agotado, me fui a una plaza de Villa Luján, de donde soy, cerré los ojos y le pedí a Dios una señal. No te contaré aquí lo que recibí como señal, pero, te soy sincero, me impactó, me cambió el modo de pensar. Por más que sea cura soy un tipo muy racional, y es algo con lo que lucho mucho. La fe me costaba internamente, pero desde ese momento, con lo que recibí como signo, decidí creer y cambiar mi modo de ver. Por eso hoy no dudo de Dios. Capaz que te parezca raro lo que digo por se cura, pero sí, hoy no lo dudo. No por lo que haya estudiado, sino por la experiencia vivida. Trato de transmitir a Dios desde esta experiencia vivida, porque comprendí que antes era un creyente por la tradición de la cual venía, pero hoy soy un creyente por la experiencia que me dio la Vida (vivida con mayúscula). Algo bueno está por venir.
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    Jn 20, 1-2. 11-18: María Magdalena

    22/07/2026 | 3 min
    1) Oscuras: Somos reemplazables en lo que hicimos y en lo que hacemos, no en lo que somos. Mira, lo que haces perfectamente lo puede hacer otro. No caigas en la oscuridad del activismo que te lleva a no saber delegar y a vivir todo el día sin tiempo. Pero lo que hay en vos, lo que transmitís es irreemplazable. Por eso, ponete las pilas, trabaja tu interior, cuida tu espiritualidad y tu búsqueda interna a la Verdad. Eso da luz a tu vida. Deja de vivir como una máquina que todo el tiempo piensa y piensa, hace y hace.

    2) La piedra: La gente que sobrepiensa tiene tres cualidades: no tiene una mente débil, sino más bien una mente entrenada para vigilar, llevando a que todo el tiempo esté escaneando peligros, porque cree que si se anticipa evita problemas y dolor, pero no, se termina encerrando. La segunda característica es que tiene sensibilidad extrema, en donde algo mínimo que note dirá “ya no me quiere”. Este problema es intentar interpretar el mundo desde el miedo y la herida, más de lo que es propiamente objetivo. Por último, antes de dar el paso al actuar, aparece el miedo. No actúa nunca. Y, cuanto más te escondes, más poder le das al miedo. El sobrepensador puede convertirse en piedra, porque usa la mente como un refugio. Porque pensar tanto ya no es el problema, sino que el problema es olvidarte de vivir por pensar en cómo sobrevivir.

    3) Mujer: Vuelvo a usar la palabra “soltar”, que no significa que algo que te pasó no te afecte más, sino que, sabiendo que algo te va a seguir doliendo, te va a seguir costando, porque está tomado todo tu ser, con algo que creías que podía ser, ya no va a ser más. Pero la clave es cambiar la perspectiva y permitir que la vida sea diferente a lo que tus ideas creían que iba a ser. Soltar es permitir que la vida fluya, que la vida tenga su camino llevándote a cosas que ni tenías pensado que sucedieran. Forzar retuerce y retuerce mucho, y te llega a doler mucho más. Te lo aseguro, porque lo viví, que te lleva a lugares que no tienen sentido ni dan frutos. Abrite a que la vida puede ser de otra manera, por eso soltar es un ejercicio de cuerpo, mente y espíritu. Te aseguro que hay vida del otro lado. Por eso, soltá la idea de ver un muerto o algo muerto y soltate para ver al resucitado, como lo hizo María Magdalena. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Mt 12, 46-50: La multitud

    21/07/2026 | 2 min
    1) Afuera: Vas aprendiendo en el tramo de la vida que no va por personas buenas o malas. La gente actúa desde el nivel de conciencia en el que está, porque cuando alguien insulta, ataca o humilla o intenta rebajar no está mostrando poder, sino que muestra dolor. Porque nadie que esté en paz consigo mismo necesita destruir a otro para sentirse grande. El ataque casi nunca habla de ti, sino más bien de la guerra interna de quien ataca, porque para herir necesita algo dentro: rabia no mirada, culpa no asumida, frustración acumulada y una vida que por dentro no se siente en coherencia. Cuando una persona no sabe sostener eso lo empieza a proyectar. La mente necesita un enemigo para no mirar la herida. Por eso, fíjate bien en la gente que te rodea y ve la herida del otro y no que es un monstruo.

    2) Están ahí: Como el alimento, los sentimientos también tiene que digerirse y hay sentimientos que no se digieren, sino que más bien se procesan y tranforman. El problema es cuando se transforman en resentimiento. Por eso, para evitar y curar ello, es necesario la conexión interior. Busca en tu interior esa presencia de Dios y de vos en Dios.

    3) Hermanos: Muchos quieren vivir en paz, pero no muchos quieren dejar el drama, porque solamente tenemos los ojos puestos en lo que no fue o lo que no pudo ser o lo que podría ser. Poner energías en algo que no va es lo que te quita la paz. Aprende a vivir en la verdad y eso te dará libertad y esa libertad te llevará a tener paz. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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