1) Grande: Todos tenemos un hueco interno de un corazón vacío, al que buscamos llenar con distintas cosas, algunos con el poder, otros con el alcohol o cualquier cosa que uno busca anestesiar el dolor interno que lleva. También dentro de las anestesias que buscamos está la adicción al trabajo. Los adictos al trabajo no nos reconocemos como tal, pero creo que yo estoy dentro de ellos. Por eso digo “no nos reconocemos”. La gente que busca el trabajo, al igual que un alcohólico, busca que su siguiente trago (o su siguiente trabajo) le dé la felicidad que no le dio el anterior. El objetivo del adicto al trabajo ya no es el tener dopamina, calma, sino el ascender económico, el estar arriba en la cima. Es cuando una persona ya ni siquiera va por el dinero, sino que va por el poder. Esto pasa en todos los tipos de ámbitos, incluso el eclesial. Cuando uno busca poder para ser más persona, que ser mejor persona, es porque la anestesia que buscó lo terminó comiendo.
2) Felices: Hay veces que creemos que ser famoso o influencer nos dará felicidad. Incluso creemos que el tener más likes nos da felicidad. Pero, las celebridades más famosas e incluso grandes influencers salen en las noticias también porque se suicidan o entran en depresión. Hasta debo decirte tristemente de sacerdotes que se suicidaron, como el padre Matteo en Italia o incluso de sacerdotes que dejaron el ministerio como tantos. Muy a menudo la fama rompe vidas. Vivimos con el pensamiento de que “tener más, es mejor”. Por eso hay gente que está endeudada hasta las manos, porque más deuda es que más tienes y que más feliz serás, y no es ese el pensamiento. Hay gente que ya no vive para comprar sino para pagar lo que compra. Compramos cosas que no tenemos tiempo de disfrutar. Recuerdo en mi caso, que con mi primer sueldo saqué un crédito para poner una piscina en la casa de mis padres. Creo que en estos 14 años me metí dos veces nada más, porque nunca la disfruté por la falta de tiempo, porque tenía por siempre trabajar para terminar de pagar y buscar más trabajo para terminar de pagar. El sueño es muy largo y la vida muy corta. Cuando terminamos de pagar terminamos de vivir.
3) Envié: Una vez escuché que los místicos son los atletas de la conciencia, pues hacen este proceso de búsqueda a lo trascendente. Hace unos meses visité a un médico que estuvo a punto de morir. Me contó que vio una luz clarísima y sentía que se iba, pero le dijeron “No, todavía no es tu momento”. Este médico amigo hoy está aquí luego de su operación de un tumor. Su vida cambió y quiere cambiar vidas a través de la medicina y a través de la espiritualidad. Y una vez me dijo “Comprendí que si rompo el celular no deja de existir la internet. Comprendí que cuando termine esta vida, comenzaré a vivir”. Me quedé maravillado y ahí comprendí por qué doña Pola que tiene Alzheimer hay momentos que tiene picos de lucidez, porque hay algo divino que todos llevamos y esa luz que todos tenemos nos recuerda que nos encontraremos tarde o temprano con la luz eterna. Dios está en nosotros, junto a nosotros y con nosotros, como dice el término Emanuel (Dios con nosotros). Algo bueno está por venir.