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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Último episodio

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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lc 16, 1-8: Malgastar los bienes

    06/11/2026 | 3 min
    1) Puesto: Recuerda que la vida es ahora, no después de que te cases o que seas cura o monja. Cuando era estudiante, cuando era seminarista, creía que, cuando me recibiera, iba a hacer esto o aquello. La vida no mejora cuando te recibís o cuando tenés hijos o lo que sea. Nos frustramos cuando las cosas no nos salen y estamos a la espera: cuando me case seré feliz y luego cuando me separe seré feliz o cuando tenga tal trabajo seré feliz o cuando logre jubilarme seré feliz, y así sigue la cadena. La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que el tiempo del ahora. La vida se te está yendo y estamos más viejos que ayer y tu vida siempre estará llena de desafíos. Por lo tanto, admití lo que te toca llevar hoy en la vida y trata de ser feliz a pesar de esas cosas. Alguien decía por ahí: “Por largo tiempo parecía que la vida estaba a punto de comenzar, pero siempre había un obstáculo que había que resolver primero antes que disfrutar, asuntos que pasar o deudas por pagar y después la vida iba a comenzar. Hasta que me di cuenta de que esos obstáculos eran la vida”. Esa perspectiva me llevó a ver que no hay un camino a la felicidad, sino que la felicidad es el camino, la felicidad es un trayecto y no un destino. Alfred D’Souza, un pensador, decía: “Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo”.

    2) Fuerzas: Nunca te olvides de que somos “hijos de Dios”. No olvides que, aunque hayas caído en una depresión o en un gran error, siempre Dios está en vos y con vos. Tu hijo no deja de ser tu hijo porque esté malhumorado, por tanto, nunca perdemos nuestra identidad con Dios. Somos, a pesar de todo, hijos de Dios. Por eso volvé a tu identidad y desde allí aprende a actuar en tu vida.

    3) Recibo: La otra vez, en una reunión de curas, nos planteábamos dónde íbamos a morir. ¿Alguna vez pensaste en qué lugar físico estarás en el momento de tu muerte? En mi caso, seguro que estaré en un asilo de ancianos (como terminamos la mayoría de los curas) o en un hospital. Es posible que la mayoría terminemos en una cama. Lo que puedo decirte como cura, de mi experiencia de acompañar a gente que está en las últimas, es ver cómo se preocupan por irse sin deudas con la familia (no me refiero a lo económico) y por irse bien, para encontrarse con Dios. Por eso, que tu recibo en esta vida sea buscar a Dios y dar todo de ti a tu familia. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lc 15, 1-10: Come con ellos

    05/11/2026 | 3 min
    1) Murmuraban: Hay veces que miramos qué es lo que hace el otro, pero la clave es mirar lo que te corresponde a vos. Deja de estar siempre esperando que el otro diga lo que tienes que hacer o esperar que los demás tengan que decirte por dónde ir con tu vida. Cuando tu vida pasa a depender de otros, las murmuraciones son el submundo de tu vida.

    2) Pecadores: Te cuento que hace años tuve que enfrentar una difamación de alguien de mi comunidad eclesial, una religiosa, más concretamente. Los detalles no vienen al caso, pero eso me llevó al enojo y la tristeza, pero también a mucha ansiedad. Las oleadas de calumnias continuaron durante un tiempo, y las emociones que me provocaron fueron muy complejas. Me sentí herido y muy avergonzado, pero, sobre todo, estaba muy enojado y hasta me daba dolor de estómago cada vez que pensaba en esa persona. Pero lo que más me complicaba era gestionar esto desde el liderazgo y cambiar mi perspectiva, recordando que soy sacerdote. Un día me fui de retiro y, en la oración, algo me hizo ver que tenía que tener una mirada honesta en mi corazón, comprendí que necesitaba un encuentro conmigo mismo, porque todo el tiempo estaba mirando a esa persona y me había olvidado de mirarme a mí. Algo que me ayudó: mirarme y hacer un inventario de mis miedos. Agarré una hoja y una lapicera y empecé a escribir. Esto me golpeó bastante, pero lo logré hacer, empecé a escribir en mi lista los miedos que tenía. Vi que el primer miedo que tenía era “qué es lo que la gente pensará de mí”. Este resultado me dejó pensando, pero me dio alivio, porque me ayudó a identificar mis miedos, porque no lo había dicho y, cuando uno se hace grande, no dice lo que le pasa verdaderamente. Sé que, a las personas que me conocen, esto no las afectaría, pero mi miedo era con las personas lejanas, que pensaran que yo no soy tan bueno como yo quería que pensaran. Obvio que no soy tan bueno como quiero que piensen, porque yo no soy ejemplo de nadie. Solo Dios conoce la verdad de lo que soy, pero aprendí que es mucho mejor que la verdad dolorosa se conozca y no que se oculte. Claro que el dolor no desaparece, pero logré entender dónde están mis temores y ahí vi que lo peor que creía que era no era tan malo como creía. Allí me acordé de las Letanías de la humildad y, cuando las recé, le pedí a Dios que me ayudara a soltar los miedos, en lugar de obsesionarme con cualquier cosa mala que me pudiera ocurrir. Lo más hermoso es que vi que Dios está siempre, incluso en los momentos difíciles. Comprendí que, cuando le pones nombre a las cosas que te pasan, las cosas empiezan a sanarte y sabes que Dios actúa.

    3) Ovejas: Recordemos que la oración nos ayuda a crecer. Busca ese espacio de meditación personal, porque eso nos ayuda a seguir adelante cada día. Cuando uno hace algo bueno y correcto, hasta se siente bien, más cuando eso viene desde la oración. Recordá que nuestra esencia es ser buenas personas y aprende que hacer la vida más hermosa a alguien puede cambiarte a vos toda la vida, porque ayudar ayuda. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lc 14, 25-33: Detrás de Él

    04/11/2026 | 2 min
    1) Vuelta: En la Biblia aparece un término que es “cuarenta días”. Cuando te toca escuchar esa palabra, es porque la enseñanza que te quiere dejar es que aprendas a tener paciencia y que lo que sucede en tu vida se debe tener como un “cocinado lento”, como el asado: cuanto más lento y atento, más hermoso sale. Como el caso del pueblo de Israel, que pasó cuarenta días hasta que Moisés recibió los diez mandamientos o el relato de Noé o el mismo Jesús en el desierto. Hay cosas que debemos saber pensar, esperar y rezar para tomar una decisión. Pero también, cuando aparece el número 3, en días, refiere a saber tomar decisiones en el momento; porque la vida implica saber discernir qué cosas hay que decidir tajantemente y cuáles es necesario ir pensando a fuego lento para decidir. En esto es importante pegar una vuelta y mirar el todo.

    2) Cargar: Cuenta la historia que hubo un rey Canuto, el hombre más poderoso de Medio Oriente. Resulta que sus consejeros, todos los días, le adulaban y le decían que hasta el océano le temía. El rey, cansado de tantas alabanzas, pidió que le llevaran su trono a la orilla del mar y pidió que todo su ejército se pusiera frente al mar. Al bajar a la playa se sentó en su trono, que estaba allí, a la orilla, y dio la orden de que el océano no avanzara hacia él. En eso, las olas comenzaron a subir y se empezó a mojar, primero los pies y luego ya quedó todo empapado. Sus consejeros y súbditos estaban aterrados de verlo tan mojado. El rey se levantó y tiró la corona, miró a sus consejeros y les dijo a todos: “Miren bien esto, vean lo pequeño y vacío que es el poder de un rey, porque al mar no le importa quién está sentado en el trono, porque la marea va a subir de todos modos”. Con este cuento te recuerdo que muchos nos pasamos la vida creyendo que podemos controlarlo todo, cuando en realidad la verdadera paz no está en intentar darle órdenes a las olas o a tus problemas, sino en soltar la corona y aprender a navegar la marea.

    3) Terminar: No dejes de mirar tu vida y aprender a discernir qué cosas te convienen y cuáles no te convienen, porque el vivir implica saber llevar cruces y no ocultarlas, porque cuanto más perfectitos y santos nos mostramos, más vivimos aparentando. Centrar la mirada en Cristo es dar con la realidad en la que vivimos. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lc 14, 15-24: Mesa del Reino

    03/11/2026 | 3 min
    1) Gente: Vos sabes que mi parroquia es gigante. Comienza en las periferias de San Miguel de Tucumán y termina en el límite con Salta, más de 19 capillas y más de 78 km que recorrer, lugares de ciudad, de campo, de montaña. Te presento dos situaciones que me hicieron pensar mucho. Por un lado, la de una familia que conocí, en las montañas. Una casa humilde, donde la puerta es una tranquera, no tiene ni timbre. Cuando paso por ahí golpeo, y aparece don Juan, que me dice: “Pase, que usted es de la casa”, y ya preparan cosas para tomar el mate y me llevan huevos recién sacados para que tenga en la semana. Es ver la generosidad pura en la pobreza. Es un lugar rico en amor y, como diría el proverbio: “En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo tira”. También me tocó visitar a una familia de una posición estable, en una zona bien importante de Tucumán. Si bien no es una zona de mi parroquia, fui a visitarlos como amigos, ya que nos conocemos desde el colegio secundario. La casa parece de Hollywood: hasta el timbre es increíble. Por dentro parecía un hotel. Lo curioso es que, cuando me senté y me puse a conversar con este amigo, a quien conozco desde los 16 años, me contó el estrés que pasaba por mantener ese estilo de vida. Me dijo: “Luis, en algún momento temo que todo se desplome”. Me mostró la cantidad de pastillas que toma para el insomnio y el miedo al fracaso. Cuando yo vi la casa de afuera, creía que era el éxito andante. Hasta me dijo que ni disfrutaba la casa, porque se iba temprano y volvía tarde, como también dice el proverbio: “Algunos suelen decirse ricos, pero no tienen nada”. Hoy plantéate cómo vivís y fíjate si vives en la abundancia material, pero en la carencia espiritual, que terminas siendo una persona tan pobre que lo único que tienes es dinero o podés ser una persona que vive en la abundancia espiritual, aunque siempre comas un plato de guiso, pero abierta a compartir el plato con el otro.

    2) Preparado: Acordate de que Dios a todos nos da dones. Por eso, para trabajar un don, es necesario tener en claro que uno debe tener disciplina y práctica. Como diría un cura amigo: “El cementerio está lleno de gente con sueños y dones”. Por eso, cuando uno tiene un don y no le agrega disciplina, ese don puede caerse, porque la disciplina alimenta el don y te hace sabio en la vida. Y el sabio es alegre.

    3) Comprado: Hay dos cosas que tenemos que evitar en la vida: “compararnos con los demás y esperar algo de los demás”. Por eso, no dejes de volver a tu relación con Dios y, como decía Carlo Acutis: “Todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Algo bueno está por venir.
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    Mt 25, 31-46: Vengan, benditos de mi Padre

    02/11/2026 | 5 min
    1) La Iglesia: Como vos sabes, hay tres tipos de Iglesia: triunfante, purgante y peregrinante. La Iglesia triunfante se refiere a lo que celebramos ayer, el 1 de noviembre: aquellos que gozan de la presencia de Dios y son almas que están gozando del cielo. Son aquellos seres hermosos que nos ha regalado Dios para saber que la vida eterna existe. Y esas personitas nos iluminan y nos iluminaron en esta vida, nos recordaron que Dios está. La Iglesia purgante es la que estamos celebrando hoy. Pedimos por aquellos que están purgando sus pecados y buscan llegar al cielo. Están ahí. Necesitan de nuestras oraciones y misas, para que puedan estar contemplando el rostro de Dios. Necesitan que nosotros les demos una manito. Hoy tenemos que dedicarlo completamente a ellos, rezando por ellos y ofreciendo misas. De paso, si te haces una visita al cementerio, te ganas indulgencias. Hay que ayudar a las almas del purgatorio. Ellas quieren ya estar con Dios. Ellas están purgando, están haciendo una limpieza, si se quiere, para poder llegar al cielo. Luego tenemos la Iglesia peregrinante, el tercer tipo de Iglesia, la cual formamos vos y yo, sí, los que caminamos, los que estamos en este mundo y la luchamos día a día contra las luchas que nos tira Satanás para quitarnos la paz y recordarnos que nuestra vida está apuntada al cielo. Somos la Iglesia peregrina, los que caminamos juntos por el mismo objetivo. Hace un tiempo leí a un autor que explicaba algo así: el 31 se celebra Halloween, porque el diablo hace una contrapartida al 1 de noviembre, pues el 1 celebramos las almas que Dios conquistó y están en el cielo con Dios; mientras que el 31 de octubre el diablo, enojado, celoso, celebra las almas que tiene en su poder, en el infierno, por eso celebran disfrazados de demonios, de diablos, de brujas. Me llamó mucho la atención y hoy te lo comparto, de paso recordándote que Halloween no es parte de nuestra fe ni de nuestra cultura. Viene de los celtas.

    2) Tu hermano: Lo que haces en esta vida tiene implicancia y resonancia divina. Por eso lo que importa es que seas una buena persona y luches para llegar a ello, no hacer el mal a nadie y evitar complicar la vida a los demás. Esta vida es para compartir, es corta, pero también es hermoso vivir. Se hace más hermoso cuando ayudamos al prójimo y logramos que el otro se contagie de la felicidad, de la alegría. Un cristiano no puede ser feliz a costa de otro, del sufrimiento del otro. No dejes de hacer el bien, aunque muchas veces creas que a los malos les va mejor. Que tu vida sea un orgullo para todos los que te rodeamos, amando a Dios y haciendo lo mejor posible lo que tengas que hacer.

    3) Cuando te vimos: El egoísmo y la soberbia son dos bichos bien complicados, que nos pueden complicar la existencia. Es tu capacidad de tener un corazón generoso y abierto lo que te lleva a mirar a los que te rodean. Eso te lleva a salir de ese mundo de nubes que uno muchas veces se crea por sí mismo. Date cuenta de que la vida no es solo lo que vos sentís o vivís o ves. Hay otros que están muy cerca de vos que no viven la vida como vos la vivís. ¡Por favor, sábelo! Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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