1) Multitud: Mira, en Guatemala estuve con un perro, llamado Canelo, que me hizo pensar. Dicen que un año nuestro equivale a 7 años de un perro. Tomé este concepto y me dije cuánto tengo que aprender de esto. Porque uno piensa “Pobre animal que solo vivirá veinte años”, pero creo que el animal piensa “Pobre ser humano, que necesita 80 años para vivir una vida, porque no es capaz de vivirla en 20 años”. Porque si uno quita las 9 horas que pasas trabajando en algo que no te agrada, quitas los días que haces cosas que no querés y estás con personas que no quieres. Y si sumas solamente los momentos libres que te gusta estar solo y estar bien, y las vacaciones, que capaz las disfrutas, llegamos a la suma de que vives menos de lo que vive un perro. El perro duerme cuando quiere y come cuando quiere, le ladra a la luna, la contempla, disfruta de su vida y su vida es intensa. Aparece una persona, va y la corre, y al rato lo vuelve a hacer. En fin, cuando vemos la creación valoramos al creador, pero comprendí que muchos no valoramos el tiempo por querer saciar a la multitud.
2) Ninivitas: Hay veces que las cosas no salen como queremos. También sabemos que la vida a veces no es justa, pero ya es tiempo de dejar de torturarse y dejar de decir: “No me salió por culpa de este o de aquel o de aquello”. Mira, la vida a mí me costó un montón, porque la vida cuesta, como seguro te ha costado a vos. Pasé años que sufrí muchísimo, amigos que ya no son amigos. Cuando tomé distancia del sacerdocio hubo gente que me dejó de hablar, incluso gente que me bloqueó del celular. Incluso hubo días que no tenía ni siquiera para comer o supe de gente cercana que me traicionó, que me difamó. Pero bueno, aquí estamos, ¡ya está! Lo diste todo. Lo que pasó, pasó. A lavarse la cara y a buscar tu vida todos los días, porque hay que seguir. Hay que soltar y empezar de nuevo. Así que ¡adelante!.
3) Juicio: “Si esperas un día perfecto para tirar la semilla, es posible que nunca veas el árbol”. Por eso, si necesitas certezas antes de moverte, ya elegiste no avanzar, porque la fe no es esperar que esté todo perfecto para actuar. La fe no es esperar que todo esté a tu favor para actuar, la fe es actuar y moverse. Es avanzar, aunque no tengas todavía garantías. Hoy pedí a Dios el don de la fe. Algo bueno está por venir.