

Marcos 2, 13-17: A la orilla
17/1/2026 | 2 min
1) Salió: En Jesús vemos esa actitud de salir y de no estar quieto en uno mismo o en un mismo lugar. Es necesario que vos también salgas de vos y dejes de estar a la espera de que alguien te traiga soluciones para tu vida. Incluso caemos en esa actitud aniñada de estar casi todo el tiempo como niñitos, y que los otros son los culpables de lo que me pasa: el síndrome de ñoño de El Chavo del Ocho: “¡Míralo eh, míralo eh!”. En donde parece que todo tiene que girar en vos y los demás ser satélites tuyos, eso no corresponde e incluso no es sano. 2) Sígueme: Hay gente que te tocará en la vida para compartir, y es uno quien elige con quién compartir en la vida. Por eso no dejes de crecer en amistad buena con las personas que te ayudan a crecer. A la familia no se la elige, pero a los amigos sí. Por lo tanto, no dejes de crecer en la relación con tus amigos. Sos vos quien elegís a quiénes quieres que caminen contigo. 3) Leví: Me conmueve saber que Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los llamados. Es descubrir que más allá de nuestros errores y debilidades nos sigue eligiendo y llamando como somos, porque todos tenemos algo que nos golpea y algo nos duele. Así también todos tenemos una mancha escondida, pero, sin embargo, Dios conoce de nuestras manchas y nos invita, incluso así, a su equipo. A través de este evangelio aprendí a no tener miedo de mostrar mis errores y manchas, porque sé que me eligió a pesar de ello. Sé que podés escandalizarte cuando te enteres de todos mis errores cometidos, pero me quedo tranquilo porque Dios lo sabe y así, lo mismo, me ha elegido. Por eso, no tengas miedo de mostrar tus errores y debilidades, porque es parte también de un proceso de sanar el aceptarte como sos y el aceptar tus errores cometidos. Algo bueno está por venir.

Marcos 2, 1-12: Cafarnaúm
16/1/2026 | 2 min
1) Volvió: Cada vez que vuelvo a mi casa me recuerdo quién soy. Es volver a verme ese Luis hijo, que me tomo unos mates con mi mamá y que me pongo a ver las plantas cómo van. Ese Luis que le gusta andar descalzo y que se pone a leer cosas de espiritualidad o de medicina o de psicología. Porque, cuando dejo al Luis que da las charlas, celebra misas o confiesa, vuelvo a mi esencia. Pero es necesario que uno vuelva a su lugar y a ese momento donde uno “es”. Lo mismo te digo a vos, volvé a vos. Es importante que trates de ser vos y de hacer lo que a vos te gusta e ir a ese lugar que a vos te mueve. No dejes de lado tu punto personal y ese espacio donde sos vos. Está perfecto darte a los demás, pero, si todo el tiempo estás con ese armazón existencial, podés terminar destruido.2) Paralítico: Hay personas paralíticas existenciales, que no se mueven por su vida y no hacen nada por su vivir. Todo el tiempo giran alrededor de los demás, son personas satélites que todo el tiempo giran alrededor de otros para que otros le den luz, pero se olvidan de brillar por sí mismos. Es como que todo el tiempo están a la espera de que otros les muevan, y hasta pueden tener capacidad de análisis, pero nunca actúan. Hoy pedile a Jesús que puedas moverte por tu vida y para tu vida, para que desde tu vida ayudes a mover la vida de los demás.3) Perdonados: Hay cosas del pasado que también nos pueden paralizar y hasta nos hacen creer que no podemos con nada. Incluso frustraciones que nos dejan tirados y ya no nos podemos levantar. Hay veces que una buena confesión puede ayudarte a sanar y moverte por tu vida. Porque hay cosas que no hablas y terminas trabando ese interior. Hoy pedile a Dios que te ayude a hablar lo que te pasa en tu interior y que puedas volver a tener paz en tu corazón. Cuando uno tiene paz en su interior, en su corazón, puede lograrlo todo. Algo bueno está por venir.

Marcos 1, 40-45: Se acercó
15/1/2026 | 3 min
1) Leproso: La lepra existencial es esa lepra en donde uno mismo se aísla de las personas, viviendo en una soledad negativa, porque se está solo y se queja de estar solo, pero a todo aquel que se le acerca, lo lastima o hiere. Por eso mismo es una persona que está herida y supura. Creo que aprendí con el tiempo que, cuando una persona está herida, hiere. Y cuanto más profunda es la herida en su corazón más lastima y más hiere a la gente de su alrededor. Hasta llegué a conocer personas que se ponían de novio para disfrutar que el otro o la otra persona quedara herida en esa relación. 2) Conmovido: La vida nos lleva a hacernos insensibles y hasta no miramos a los costados, más en estos tiempos en donde el narcisismo ha crecido muchísimo. Pero también es tiempo de saber manejar los sentimientos, porque todo extremo es malo, tanto el actuar según lo que siento, como el dejar siempre los sentimientos de lado. La vida misma implica un caminar junto a otros y con el otro. No podés pasarte la vida siendo una persona insensible, quien solo manda o maneja su vida como un administrador del debe y haber. La vida va mucho más allá de ello. Una vez me enfermé mal, recuerdo que era un tiempo duro y difícil, porque no tenía ni para comprarme los remedios, recién ordenado cura. Estaba en cama todo dolorido. Me pasó algo similar a lo del samaritano. Llamé a dos amigos y me dijeron que no podían ayudarme, pero que rezaban mucho por mí, para que me recupere. Y yo decía adentro mío “Pero esto no me ayuda… yo necesito alguien que me compre unos medicamentos, me dé una mano, yo después le devuelvo”. Pero el verdulero de la zona, quien me fue a regalar unas frutas, me gritaba, “Padre, cómo le va” y yo le dije “Mire don Juan, no puedo ir hasta ahí, me duele todo”. No sé cómo hizo, pero pasó y me ayudó, y hasta me pagó los medicamentos y no me quiso cobrar, gastó de su dinero, una persona que gana tal vez menos que yo. Ahí comprendí que de quien menos lo esperas, ese, te termina ayudando. 3) Divulgar: También es esencial y necesario saber ser prudente de lo que uno habla y dice. Una señora hace unos días me dijo: “Padre, usted en la realidad, en lo normal, es muy callado”, y le dije: “Eso lo tomo como halago”. Porque cuanto menos hables de ti y de lo que haces, mejor se logra el objetivo de tu vida. Recuerda que el león ruge después de haber casado su presa, no antes. Algo bueno está por venir.

Marcos 1, 29-39: Jesús sana
14/1/2026 | 2 min
1) Fue: En esta vida también tenés que darte cuenta que el otro sufre y padece. No podés girar en que solo vos sos la persona que sufre y padece. Pero también es bueno que estés atento al otro para ayudar. Para ello te sugiero tres cosas: recordar que vos también tenés límites, ayudar hasta donde el otro se deje ayudar y que la ayuda tiene fecha de vencimiento. Si cuidas estas tres cosas, tu ayuda es sana, porque si no, puedes convertir esa ayuda en una relación enfermiza. 2) Levantar: No hay nada mejor que compartir con personas que te levantan en vez de que te tiren. Esas personas que te motivan y te mueven para que seas mejor persona y para que des lo mejor de ti. Así también hay personas que te tiran y que nunca ven nada positivo en vos. Déjate tomar por esas personas que te animan a seguir y a vivir, pero, por sobre todo, a ser mejor persona. Porque nadie puede ser más que nadie, pero sí una persona puede ser mejor que otra y, lo que la define como tal, es esa capacidad de crecer plenamente en su esencia. 3) Vayamos: Una de las tentaciones que podemos tener es siempre girar en lo mismo, es estar en una estructura en donde no me permito arriesgarme y en donde no me animo a cosas nuevas. Es como que no me permito arriesgarme y me aferro a cosas o personas que siempre giran en lo mismo. Date esa oportunidad de emprender cosas nuevas, porque, si seguís llorando por los mismos resultados que vas teniendo, puede que sea que no hayas buscado una fórmula diferente para tu vida. Hay veces que es necesario hacer cambios y hay veces que es necesario mirar más allá. Algo bueno está por venir.

Marcos 1, 21-28: La autoridad
13/1/2026 | 2 min
1) Enseñar: Nadie nace sabiendo en esta vida, pero vamos adquiriendo experiencia. Por eso, siempre digo: “Omnia Bonum”, todo es bueno; porque la clave es aprender de los errores, de lo vivido. Creo que en estos tiempos aprendí mucho de los errores que cometí en mi juventud e incluso en mis inicios de sacerdocio. Porque me enseñaron que por ser cura no soy el dueño de la verdad y que por estar en lo sagrado no estoy exento de caer en pecados y debilidades. Más bien aprendí que necesito siempre que alguien me oriente y ayude, como así también aprendí cuáles son mis límites. Por tanto, la clave es aprender y saber que hay errores que sí has cometido. 2) Poseído: La vida también está marcada por divisiones internas. Incluso hay momentos en los que tu vida parece un infierno, en donde llegas a decir que no das más o hasta que: “Dios te abandonó”. Por eso mismo, no dejes que la oscuridad de tu momento te haga olvidar la luz del sol que viste todo el tiempo. Cuando me tocó viajar a México hace unos días había una tormenta tremenda en Tucumán, hasta dudaba de que saliera el avión, pero, cuando pasaron las nubes y ya no llovía, me di cuenta que sí estaba el sol. Por tanto, no olvides que las tormentas están, pero pasan rápido, en cambio el sol siempre está. 3) Fama: Una cosa es buscar la fama en donde muchos son capaces de hacer payasadas para estar en la boca de muchos. Esa fama es negativa, porque te vendes para ser en la vida de otros. En cambio, está la fama positiva, cuando siendo vos la gente te descubre y hasta valora tu accionar en ellos. La fama negativa es buscar aparecer en la vida de los demás a cuesta de tu identidad, mientras que la fama positiva es que, manteniendo tu identidad, apareces en la vida de los demás para aportar a su vivir. Algo bueno está por venir.



Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano