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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
Último episodio

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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 13, 1-9

    24/10/2026 | 3 min
    Víctimas

    1) Galileos: Acordate de que damos honra a Jesús si vive en nosotros; más allá de que lo pongas en tu estado de WhatsApp o en carteles grandes en la entrada de tu casa, que “Jesús es el Señor”, no va por ahí. Creo que, hasta como Iglesia, estamos confundidos porque evaluamos a una comunidad por las actividades que tenga. Es un problema que tenemos como Iglesia. Entonces, si tiene muchas reuniones y actividades, parece que es una súper comunidad, cuando no, entonces no es una buena comunidad. Se lo llega a ver al Evangelio como una franquicia que está encerrada en el templo. Incluso hay gente que cree que el Evangelio está encerrado en un edificio y, si no va a ese templo, entonces no vive la sana doctrina. A Dios no se lo puede meter en una jaula. Nosotros somos el Evangelio. Acordate lo que predicaba san Francisco de Asís. Ser el Evangelio es salir de nuestra burbuja y saber compartir la vida con el otro. Es meternos en el mundo de esa otra persona que comparte el caminar con nosotros. Ser Evangelio para los demás es mudarnos al mundo de ese otro y poder entender lo que vive esa otra persona. Como diría un santo por allí “Hay que amar al mundo apasionadamente”.

    2) Convertir: Una vez escuché que alguien dijo “Se puede ser feliz si uno no conoce su zona oscura”. Así que hice ese trabajo interno y, la verdad, que me golpeó un poco, por no decir que mucho. Aprendí de esa frase que dice “Nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario”. Porque siempre nos presentamos como los buenos de la película y nunca somos los culpables de nada. Esa es la típica. Siempre la culpa la tiene el otro. La culpa es de la gente que tira la basura, pero yo no, que podría haber sacado la basura tirada. La culpa es de los políticos, pero no de mi silencio; la culpa es de la Iglesia, pero claro, yo no evangelizo y no hago nada por anunciar a Jesús. La culpa siempre es de la gente, la culpa es del otro. La verdad es que nadie es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Aristóteles ya nos decía que nadie es bueno por naturaleza, si no, la historia sería totalmente distinta si todo el mundo fuera bueno. Imagínate que todos tenemos una maldad, somos envidiosos, falsos o chusmas; miserables, traidores o infieles; egoístas, injustos, intolerantes, clasistas. A veces nos parecemos mucho a esa persona que no queremos ser. Pero, ¿sabes qué?, siempre hay oportunidad de cambiar, aunque no hay cambios sin despedida.

    3) Higuera: El rencor es como tomar veneno y querer que mate a tus enemigos. El rencor, como todo sentimiento feo y negativo, no daña a quien supuestamente lo provoca, sino a quien lo padece. Vivir resentido es como meterse en una fosa, que nos termina amargando la vida. Por eso, la pregunta es “¿cuál es el motivo para tener rencor?”, ¿Para que te gire en la cabeza y busques destrozar a alguien? El rencor o el resentimiento no nacen de una ofensa recibida, incluso puede nacer por el simple hecho de que alguien sea mejor que vos. El resentimiento puede nacer de la envidia, pero también puede venir de no haber alcanzado nuestras expectativas. Porque el compararnos siempre con los demás también puede ser producto del resentimiento. Todo lo que tiene éxito indigna al resentido, por eso pedí en tu oración que Dios saque de tu mente y de tu corazón ese recuerdo de esa persona que te hizo daño o de ese comentario que hicieron sobre vos. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 54-59

    23/10/2026 | 2 min
    :Discernir

    1) Llover: Volver a empezar no es fracasar, ni tampoco decir que perdí el tiempo, sino que es concederse una nueva oportunidad de ver a Jesús con ojos nuevos, y entender las cosas desde otra mirada. Solemos pedir a Dios siempre algo, pero nos olvidamos de que, para que haya algo nuevo, deben romperse cosas viejas, y eso es lo que debemos trabajar, asumir y aceptar.

    2) Tiempos: Siempre me gusta recordar que la brújula fue inventada antes que el reloj. Porque saber hacia dónde ir es más importante que saber cuánto tiempo se tarda en llegar. No te desesperes por el tiempo que tardas en llegar a tu objetivo de vida. Si tenés en claro hacia dónde estás yendo y que lo haces por la dirección correcta confía y mantén tu paz interior. No importa cuánto tardes en llegar, sino más bien fíjate en ir por el camino correcto, porque, si sabes que vas por buen camino, todo saldrá bien. Ten calma.

    3) Juez: Siempre me pregunto en quién me convierto cuando afronto un problema. De todas las etapas de nuestra vida vamos a pasar muchas adversidades y nos olvidamos de quiénes nos vamos convirtiendo cuando enfrentamos una batalla. Puedo ser zanahoria, huevo o café. En cuanto aparece el agua hirviendo, según cómo asuma esta situación, voy a tener un cambio: puedo ser como la zanahoria que, ante el agua hirviendo (los problemas de la vida) me convierto en una persona blanda y me destrozan. Como también puedo ser como el huevo, que se pone duro (que por fuera está todo normal, pero por dentro está todo duro) o puedo ser como el café, que termina usando el agua hirviendo para aportar y dar un aroma distinto a la vida. Vos, ¿sos una zanahoria, sos un huevo o sos el café? Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 49-53

    22/10/2026 | 2 min
    Fuego sobre la tierra

    1) Venido: Pedí siempre el don del discernimiento para poder distinguir el bien del mal. Porque poder gobernar tu vida no pasa por el poder y el control que tengas, sino más bien pasa por la capacidad de decisión que tengas. La diferencia entre las personas que prosperan en la vida y las que no lo hacen no pasa por el dinero que tengan o el poder que ejerzan, sino por la sabiduría que las lleva a tener la capacidad de tomar buenas decisiones y prosperar en la vida.

    2) Recibir: Hay una frase de Víctor Hugo que dice: “No me digas lo que te dijeron de mí; dime por qué se sintieron tan cómodos diciéndotelo a ti”. Por eso, no estés esperando recibir siempre; más bien actúa desde tus convicciones y aprende a saber en qué momento actuar y en qué momento callar. Las cosas se dan a su debido tiempo. Hay tiempo para recibir y tiempo para dar.

    3) Contra: Hay dolores de la infancia que nunca se van. Seguramente se calman o se alivian, pero no se van. Es lo que Dios nos permite para ser quienes somos y para saber salir adelante con cierta resiliencia y un cierto umbral de resistencia a los golpes de la vida. Porque olvidar no es adquirir amnesia. Uno puede recordar el dolor, pero que ese dolor ya no viaje con nosotros. Las heridas de la vida son una placa de honor, porque las heridas marcan que no nos rendimos. Que tus cicatrices sean tu recuerdo de aquello que te mató en un momento de tu pasado, y hoy resucitaste y estás con vida. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 39-48

    21/10/2026 | 2 min
    El ladrón no sabe

    1) Dueño: Hace unos años leí un libro de un sacerdote a quien le atormentaban las dudas. Hasta dudaba de lo que predicaba. Pero lo lindo es que experimentaba seguir a Jesús a pesar de sus dudas. Se dedicaba a atender en el hospital a personas moribundas, donde ayudaba a mucha gente con su prédica y alimentaba su fe. En el libro cuenta que un día, uno de los enfermos de terapia intensiva le dijo: “Padre, espero volver de la muerte para contarle cómo es Dios y que usted tenga más fe”. El cura le dijo: “Si usted pudiera volver, no quisiera que vuelva, porque no quiero ver a Dios antes de que Él lo decida. Prefiero el don de no saber”. Me quedé pensando cuando leí eso de “el don de no saber”.

    2) Ocupado: Lo que tenemos que saber es que el período de incertidumbre es el lugar singular para crecer. Si uno es capaz de vivir con confianza y con alegría, cuando aún no se sabe si va a lograr lo que quiere, se va a forjar un carácter que no se formaría si se supiera de antemano que va a lograr o no su cometido. Existe un don de “no saber”. Como dijo el famoso Messi en un reportaje: “Si cuando juegas al fútbol buscas tener certezas, entonces estás en un deporte equivocado”. No saber no lleva a que estamos condenados a la ansiedad, sino a la confianza, y la confianza desarrolla carácter. Por eso, cuando me plantean cosas durísimas el decir “No sé” me ayuda: no sé por qué Dios se llevó a tu hijo, no sé por qué murió tu esposo, no sé por qué te quedaste sin trabajo. Hay momentos en que solo puedo abrazar e imaginarme este dolor. Pero no tengo respuestas: no sé. Dios nos hace saber el resultado de ayer, pero nunca nos hace saber el partido de mañana. Si estás buscando tener certidumbre en todo y tener explicación a todo, elegiste una mala especie, porque la especie humana es más complicada, porque el hombre hasta cuando nace viene con incertidumbres. Aquí abajo, en la tierra, hay que caminar con fe y confiar en el director de esta película, que es Dios.

    3) Servidor: La vida es una constante búsqueda de la verdad y tu lucha es vencer las mentiras que te decís o aquellas que te hacen vivir engañado. Por eso, es volver a mirar la verdad y saberte tocado por el don de Dios, el Dios de la vida. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 12, 35-38

    20/10/2026 | 4 min
    Lámparas encendidas

    1) Preparados: Hay momentos en que pasamos oscuridad y vivimos momentos difíciles. Hay momentos que pasamos entre la aflicción y el gozo, entre la oscuridad y la claridad, ese momento en que ni siquiera sabemos dónde estamos. Están esos momentos cuando uno tiene que seguir adelante, pero no sabe cómo seguir adelante. En la gramática de Dios no te atrevas a poner una coma donde Dios pone un punto final, pero tampoco pongas un punto final donde Dios pone una coma. Dios siempre pone una coma, incluso al final de la muerte. Uno no decide cómo termina su historia de vida. Uno es el actor o la actriz de esta vida, pero Dios es el guionista y, hasta incluso, el director. Por eso, no pongas un punto final donde Dios pone una coma. Prepárate para vivir como Dios quiere que vivas.

    2) Regreso: Para dar hay que abrir la mano y, para recibir, uno también la tiene que abrir. Alguien que vive con el puño cerrado no da ni recibe. Por eso, hay que aprender a vivir cada situación. Como dice san Pablo en Filipenses: “Sé vivir en la escasez y en la abundancia”, porque también hay que aprender a tener abundancia, y no todo el mundo puede manejar la abundancia. Hay que aprender en esta vida a saber manejarse con todo y en todo. Hay gente que cuando está en la abundancia se olvida de que pasó hambre y hay gente que, cuando pasa hambre, se olvida de lo que hizo cuando estaba en abundancia. Por eso, tené memoria.

    3) Servirlo: Hace un tiempo me tocó ir a un sector de mi parroquia que es campo, campo. Visité a don Juan, un hombre de campo que es muy bueno, tenía sus vacas y también su tambo. Ordeñaba todos los días y no tenía feriados ni horas libres, un hombre muy entregado al campo. Un día lo fui a visitar para bendecir sus vacas y me contó que estaba pensando en venderlo todo, porque la sequía lo había matado. No llegaba a fin de mes, no llegaba con los números. Estaba casi desesperado. Lo bendije, lo acompañé un poco, tomamos unos mates, charlamos. Al otro día me llamó y me dijo que no iba a vender nada porque esa noche, después de que charlamos, se fue a ordeñar las vacas y tuvo como una aparición divina: era su papá. Recordó como, veinte años atrás, le enseñó a poner las pezoneras y a ordeñar. Allí pensó “Esto no lo levantó él para que yo lo tire por esta sequía”. Así que al otro día siguió y empezó a ponerle más esfuerzo. No es que se le hizo todo más fácil, porque la sequía seguía estando y el cansancio seguía siendo cansancio. Lo que cambió fue que encontró, en el medio del peor momento, la razón por la que valía la pena aguantar. Esto me recuerda lo que decía el filósofo Nietzsche: “Quien tiene un por qué para su vida, puede soportar casi cualquier cómo”. Querida amiga o querido amigo, esto también se aplica a tu campo o a tu tambo o a tu propia vida en sí. Porque el cansancio no cambia al levantarte a las 4 de la mañana y tampoco cambia para ir a trabajar, pero lo que cambia es el para qué y el por qué hacés las cosas, cada cosa, y lo que estás enfrentando. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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