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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 14, 1. 7-11: Primeros puestos

    31/10/2026 | 3 min
    1) Invitados: Recuerda que todos fuimos y somos diferentes y tenemos diferentes estructuras emocionales. El trato de Dios es particular y, cuando uno no sabe por dónde va en la vida, tiene que saber mirar su dolor, porque lo que te dolió te deja enseñanza y hasta te da una licenciatura o doctorado, pero en empatía. Algo que voy aprendiendo es que puedo ayudar a los demás, y ayudar sin juzgar en los aspectos en los que uno sufre o sufrió. Cuando me toca acompañar a un cura roto y destruido, lo entiendo, porque yo también lo estuve. Cuando me toca acompañar a una persona que no consigue laburo o a la que corrieron de la casa, la trato de ayudar, porque yo pasé por lo mismo. Por eso, cuando sos empático, es porque sabes por lo que pasó el otro, pero, cuando sos el solucionador y maestrillo del otro y crees tener siempre la verdad, te convertís en un fariseo seductor.

    2) Puestos: Dios no nos da palabras o doctrinas o enseñanzas sobre el dolor, sino que más bien se termina dando a sí mismo, y lo podés ver en la cruz. Por eso, cuando vemos gente que busca puestos en lugares distintos, es porque no es empática, sino que es capaz de usar hasta lo que te duele para ocupar un espacio. Dios entiende nuestro dolor y la empatía es la mejor posición, porque uno puede lograr puestos en la vida por lo trabajado, mientras que otros pueden lograr puestos por comodidad o por seguir ideologías. Nosotros, que somos cristianos, recordamos que lo que hacemos es solo para Dios y su bondad. Solo a través del dolor llegamos a ser lo que Dios quiere que seamos, porque por más puestos que tengas, el dolor es quien te refiere a quien eres.

    3) Colocarte: Cuenta la leyenda que Damocles se la pasaba alabando al rey Dionisio y el rey, al ver que lo adulaba por el dinero y el poder que tenía, le propuso que tuviera su trono por un día. Superemocionado, Damocles se sentó en el trono dorado y se vistió con ropa fina. Allí, al sentirse servido y adorado por todos, sentía que vivía un sueño. Estaba hasta emocionado. Pero, al rato, al mirar al techo, vio una espada superafilada arriba de él. Estaba sostenida por el pelo de la cola de un caballo. Podía caer y partirlo en dos. Entonces, la ansiedad y el miedo ya no lo dejaban disfrutar de los lujos de ser un rey. Damocles ya no podía ignorar la espada que estaba por arriba de él. Eso lo llevó a buscar al rey Dionisio para rogarle que lo liberara del trono, pero el rey Dionisio le dijo: “Es que todo trono viene con su espada”. Por eso, querido amigo o amiga, nos pasamos deseando la vida del otro, olvidando que cada éxito tiene un lado oscuro y olvidándonos de abrazar nuestro propio camino y agradecer lo que tenemos. La verdadera riqueza no está en sentarse en el trono más alto, ni en ser obispo, ni cardenal, ni papa, ni jefe de Estado, sino que más bien está en tener una mente en calma. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 14, 1-6: Entró a comer

    30/10/2026 | 4 min
    1) Fariseos: Hay veces que nos pasa en la vida que buscamos cosechas sin ponernos a sembrar y hasta buscamos las fórmulas para cosechar en nuestras vidas, pero olvidándonos del esfuerzo de la siembra. Si quieres resultados en tu vida, ponete a laburar. Por eso, siempre tenés que tener tiempo para tu vida y sembrar para tu vida. Trata de dedicarte un poco más a resolver vos mismo las cosas de tu vida, sin estar esperando que otros vengan a resolverlas. Hasta conocí gente que va a misa a pedir que Dios la ayude con su hijo o con su hija, pero nunca se acercó ella o él a hablar con su hijo o con su hija. También me pongo a pensar que tenemos la actitud farisea de que, cuando a alguien le va bien, en vez de bendecirlo, lo cuestionamos. Incluso, cuando uno ve la cosecha del otro, puede que le agarre ese espíritu mundano y llegue a decir incluso que los logros del otro son porque está en cosas raras o porque no vienen de Dios. La envidia nos puede hacer decir muchas cosas feas. Por eso, para sembrar se necesita disciplina y, cuando coseches, aprende a manejar la prudencia en tu vida. Porque cuando cosechas con abundancia, si no eres prudente, puede que esos fariseos mendicantes te terminen robando la alegría de tus cosechas.

    2) Hipocresía: Nuestra mente nunca está quieta y nunca va a estar en blanco. Estamos pensando constantemente quién está enfrente de mí hasta con quién está en pareja esa persona. Vivimos con pensamientos y observaciones o ideas que andan a full en nuestra cabeza. Incluso en estos tiempos con el celular hay gente que, cuando se acuesta, mira el celular; que, en vez de aquietar la cabeza para dormir, la estimula; que llega a perder incluso el sueño y sigue viendo el Instagram o el Facebook o TikTok para seguir pensando y seguir viendo. Pero cada pensamiento puede acercarnos a Dios o alejarnos más de Él, porque, como diría mi profesor de tesis: “ningún pensamiento es neutral”. Porque un lugar vacío o una vida espiritual vacía va a ser llenada por cosas y actitudes de vida espiritual lindas o por actitudes o vida espiritual diabólicas, es decir divisorias. Incluso en el día, o piensas cosas de vida o cosas de muerte, es decir, no hay neutros. Hay dos elementos que están unidos a pensamientos de muerte que no vienen de Dios y que te pueden llevar incluso a la hipocresía de tu vida que son la preocupación y la ansiedad. Ambas te llevan a buscar soluciones sin Dios o usando a Dios.

    3) Cae: Cada día aprendo que las personas cometemos errores, pero, cuando sos buena persona, cedes para aceptar que te equivocaste y buscas reparar el daño, porque el único crimen en la vida es el orgullo. Por eso mismo, uno va madurando y va entendiendo que hay personas que no son malas, sino que, más bien, no están sanas. Por eso, nunca olvides el camino de tu vida y tu modo de vivir. Saber que no te agota el camino de tu vivir, sino más bien te agota sostener una versión tuya hecha para complacer a los demás. Hoy mira tu vida y descubrí lo bueno que puedes hacer por los demás. Algo bueno está por venir.
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    Lucas 13, 31-35: Herodes quiere matarte

    29/10/2026 | 4 min
    1) Aléjate: Me tocó experimentar buscar que Dios me diga las cosas según todo fluya o no. Entonces, como que le decía a Dios: “Mira, si este viaje sale es porque vos lo querés” y me daba cuenta de que tenía que dar una conferencia en lugares donde no me sentía cómodo o a donde me daba cuenta de que Dios no me mandaba, por el hecho de que uno piensa “Si todo se da, es que viene de Dios; si no se da, no”. Pero, la madurez espiritual exige que uno vaya aprendiendo a discernir y a estudiar bien las decisiones que tiene que tomar. Uno no puede ser bebé toda la vida, a quien todo el tiempo uno tiene que indicarle las cosas: “Comé esto, hacé esto, hacé esto otro”. Hay veces que me piden dirección espiritual, pero hay veces que me piden que ya sea el instructor espiritual, cuando me piden que les diga lo que tienen que hacer o lo que no tienen que hacer. Sería como el muchacho que anda en bici, pero con rueditas, y siempre hay que empujarlo. Dios no es el andador ni las muletas ni el lazarillo de nadie. Lo que nos propone es saber tomar decisiones con sabiduría, que aprendas a formar tu carácter y que aprendas a ser líder de tu vida y en tu vida. Para dejarte en claro: Dios no se fija en tus circunstancias externas, sino en tu interioridad, cómo te vas formando y cómo vas decidiendo.

    2) Caminos: El miedo es un instinto básico de supervivencia, pero si vos dejas que maneje tu vida te mantendrá estático en todo tu vivir. Cuando el miedo y el sentido común no están unidos puede atarte de por vida, llevándote a no distinguir el temor de la fobia. El temor es como cuando uno se sube al auto y se pone el cinturón de seguridad, eso es un temor o un respeto. Pero el pánico o el miedo es cuando, desde que subís al auto hasta que te bajas del vehículo, no paras de pensar en accidentes y posibles accidentes que pueden suceder. Por eso, no te entregues a la esclavitud del terror que tu propia cabeza puede generar. No hay nada más triste que una persona maneje la vida por miedo. Acordate que un ejército, el ejército de Israel, por miedo a Goliat, no pudo actuar. Hay veces que a una persona concreta vos la haces gigante y monstruosa, la convertís en tu Goliat en la vida, no por lo que es, sino por el miedo que le tenés. Por eso, termino diciéndote: “El miedo nunca escribió una sinfonía ni una poesía; el miedo nunca negoció un tratado de paz; el miedo nunca sanó una enfermedad; el miedo nunca sacó a una familia de la pobreza ni a un país de la intolerancia; el miedo nunca sanó un matrimonio ni siquiera un negocio”. Por lo tanto, no dejes que la fe y el valor sean comidos por el miedo de tu propio interior.

    3) Bendito: Siempre pedí a Dios la humildad para saber discernir y también para dejarte ayudar y poder entender si algo viene de Dios o no. Creo que uno de los problemas que hay en la Iglesia es la cantidad de divisiones que tenemos entre movimientos, congregaciones, instituciones. El problema es que nos disputamos quién tiene la franquicia de Dios, y como que todo vale cuando alguien viene y te dice: “Dios me dijo, Dios me mostró, Dios me indica esto”. Creo que, a diferencia de Samuel (el famoso Samuel que escuchamos en nuestra historia del Antiguo Testamento), nuestra oración es distinta. En Samuel escuchamos aquello que leemos siempre en las ordenaciones sacerdotales: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” pero, cuando van pasando los años, parece que decimos: “Escucha, Señor, que tu siervo habla”. Capaz que esta sea una oportunidad de escuchar al Señor. Algo bueno está por venir.
  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Lucas 6, 12-19: Santos Simón y Judas

    28/10/2026 | 2 min
    1) Montaña: Es interesante ver la montaña como un centro de oración. En la montaña el Señor enfrentó y rechazó a Satanás. En la montaña sintió hambre, pero también consuelo, porque es parte también de la oración. San Pío de Pietrelcina decía: “Bendita la crisis que te hizo crecer, la caída que te hizo mirar al cielo y el problema que te hizo buscar a Dios”. Por eso, que tu búsqueda en Dios sea siempre desde la oración y, desde la oración, podrás ver las cosas que te suceden, pero desde Dios.

    2) Pidió: Hay veces que buscamos poder para ocultar nuestras heridas, en vez de buscar la gracia. Una vez me tocó estar en Estados Unidos con una persona adinerada. Cuando terminé de dar mi conferencia esta persona me agarró y me mostró lo que tenía debajo de su reloj, un reloj súper, súper lujoso. Me mostró las marcas de sus heridas por un intento de suicidio. Allí comprendí que uno puede ocultar sus heridas elegantemente. Cuando conozco gente que busca poder, siempre pienso en cuántas heridas trata de ocultar. Cuando hay gente que busca el poder para que aparezca su nombre es porque quiere ocultar heridas que duelen. Pero, cuando uno usa el poder desde el servicio, al toque te das cuenta porque no altera su identidad ni su juicio.

    3) Tocarlo: Recordá que siempre hay vida después de los fracasos, pero vos tenés que aprender a diferenciar que lo que se cayó es el proyecto, no vos. No es que se terminó todo porque ya no va más tal relación. Se cayó la relación pero vos no. Vos sacas aprendizaje de lo que te llevó al fracaso. Se cayó la empresa y no vos, el matrimonio, etc. Aprende a diferenciar lo que es la situación de lo que es tu persona. Tu identidad no está atada a la empresa o a tal persona o a tal relación. En la vida te toca perder y te toca ganar, es así la vida. El problema es cuando atas tu identidad a un negocio o a una iglesia o a una empresa o a un matrimonio o un proyecto. Conocí hasta curas que cayeron en depresión cuando los sacaron de la parroquia tal, porque estaba atada su identidad a esa parroquia. Por eso, es importante admitir que la clave estaba atada en algo o en alguien. No dejes que tu identidad se ate a una persona; no dejes que tu identidad esté sujeta a otro. Algo bueno está por venir.
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    Lucas 13, 18-21: ¿ A que se parece?

    27/10/2026 | 3 min
    1) Grano: Creo que todo lo que nos pasa es por algo. No existe la casualidad, sino más bien la causalidad. Por eso, aprende de lo que vives y vive con lo que aprendiste. Todo tiene su causa y lo que tenemos que aprender es a evolucionar. Por eso, nunca tomes una decisión enojado y nunca hagas una promesa cuando estés feliz.

    2) Sembró: Hay cosas que cuando leo la Biblia me quedo preguntándome: ¿por qué Dios eligió a Jacob en vez de Esaú, si Jacob era un tremendo tramposo? También me pregunto ¿por qué eligió a Sansón, que iba siempre en busca de prostitutas? ¿O por qué eligió a David que encima era más pastor que guerrero, pero por sobre todo un ladrón de esposas? ¿O a Salomón, que era lujuria pura, andaba con un millón de mujeres y venía de una relación pecaminosa de su papá David, porque era hijo de su amante? Por eso, usaré la palabra “el escándalo de la gracia”, porque en estos personajes está el escándalo, pero también la mano de Dios. Pero aquí volvemos a recordar un elemento primordial: la gracia es ese regalo de Dios por el solo hecho de su bondad. Dios nos regala dones para llevar adelante nuestra vida, porque nadie puede cumplir sus exigencias desde el perfeccionismo. Todo es gracia.

    3) Harina: A veces necesitamos días difíciles para saber quién es familia, quién es un amigo, quién es una pareja y quién es solo un pasajero en nuestras vidas. Y acordate que la prosperidad no se mide en el silencio. Cuando nosotros le agregamos algo al Evangelio, entonces le estamos quitando todo. Así que no midas que Dios te bendice porque estás por comprar una casa o un vehículo. La clave de una vida en Dios es aprender a dar y almacenar cosas en el cielo, no querer tener más. Hay veces que la gente me dice: “Padre, rece para que gane el juicio tal o cual y, si gano ese dinero, irá para terminar las aulas de la parroquia”, pero aprendí que quien no ayuda cuando tiene poco, menos ayuda cuando tiene mucho. La prosperidad material no tiene nada que ver con la prosperidad espiritual. Si fuera así Bill Gates sería un santo y el Cura Brochero un pecador. Dios no nos da cosas para tener más lujos, sino para poder bendecir, es decir, desear el bien (“benedicere”). Si aprendes que la bendición económica no es un fin, sino un medio, te aseguro que muchos dolores de cabeza se te van a calmar. El hacer dinero es la manera que nos ganamos la vida y dar dinero es la manera que hacemos un propósito de nuestra vida. Aprende a darte cuenta de que tenemos más que lo suficiente, deja de estar mirando siempre lo que te falta. Acordate lo que nos enseña Jesús: donde está tu tesoro, está tu corazón. Algo bueno está por venir.
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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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