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Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

Misioneros Digitales Católicos
Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano
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  • Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

    Juan 14, 1-6: San José Obrero

    01/05/2026 | 2 min
    1) Inquieten: Primero: no te inquietes si no coincide la cita bíblica que te presento, ya que en muchas comunidades hoy se celebra san José Obrero y tiene evangelio propio. Hoy celebramos al santo que tomó a María y a Jesús en sus vidas. No se victimizó, sino más bien asumió lo que le tocó en la vida, y lo pudo vivir incluso con el trabajo, porque el trabajo dignifica y, como consecuencia, da ganancias, pero el trabajo es lo que ayuda a que una persona se desarrolle y viva.

    2) Habitaciones: Una de las contradicciones que tenemos como Iglesia, una de tantas, por supuesto, es la problemática del “fingimiento”. Algunos dicen que el lugar donde más se finge, en toda la tierra, es en los templos, en las iglesias. Dicen que hay oraciones más sinceras en hospitales y cementerios que en templos. Fingimos porque nos preocupamos por la aceptación y la aprobación. Debido a esa necesidad de complacer a los demás nos olvidamos de pedir ayuda. Tenemos miedo de no estar a la altura de la expectativa de los demás, de no ser santos. Ese falso yo, cuando nace en la adolescencia o en la niñez, es producto de no sentirnos amados, y no tiene que ver con ser huérfanos. Entonces empezamos a buscar y buscar ser queridos, a precios costosos. Vivir a partir del falso yo nos crea un deseo compulsivo de presentar una imagen perfecta al público. Nos mostramos perfectos, aunque dentro estamos destruidos.

    3) Vida: No nos cansemos de hacer el bien, aunque la cosecha no la veamos al instante. Por lo tanto, cuídate de lo que plantes este año, porque la cosecha la verás en años venideros. La vida es la suma total de todas las decisiones que hayas tomado. Pedile a san José te dé paz y te ayude a caminar por el camino de la verdad para tener vida. Algo bueno está por venir.
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    Juan 13, 16-20: Conozco a los que elegí

    30/04/2026 | 4 min
    1) Grande: Todos tenemos un hueco interno de un corazón vacío, al que buscamos llenar con distintas cosas, algunos con el poder, otros con el alcohol o cualquier cosa que uno busca anestesiar el dolor interno que lleva. También dentro de las anestesias que buscamos está la adicción al trabajo. Los adictos al trabajo no nos reconocemos como tal, pero creo que yo estoy dentro de ellos. Por eso digo “no nos reconocemos”. La gente que busca el trabajo, al igual que un alcohólico, busca que su siguiente trago (o su siguiente trabajo) le dé la felicidad que no le dio el anterior. El objetivo del adicto al trabajo ya no es el tener dopamina, calma, sino el ascender económico, el estar arriba en la cima. Es cuando una persona ya ni siquiera va por el dinero, sino que va por el poder. Esto pasa en todos los tipos de ámbitos, incluso el eclesial. Cuando uno busca poder para ser más persona, que ser mejor persona, es porque la anestesia que buscó lo terminó comiendo.

    2) Felices: Hay veces que creemos que ser famoso o influencer nos dará felicidad. Incluso creemos que el tener más likes nos da felicidad. Pero, las celebridades más famosas e incluso grandes influencers salen en las noticias también porque se suicidan o entran en depresión. Hasta debo decirte tristemente de sacerdotes que se suicidaron, como el padre Matteo en Italia o incluso de sacerdotes que dejaron el ministerio como tantos. Muy a menudo la fama rompe vidas. Vivimos con el pensamiento de que “tener más, es mejor”. Por eso hay gente que está endeudada hasta las manos, porque más deuda es que más tienes y que más feliz serás, y no es ese el pensamiento. Hay gente que ya no vive para comprar sino para pagar lo que compra. Compramos cosas que no tenemos tiempo de disfrutar. Recuerdo en mi caso, que con mi primer sueldo saqué un crédito para poner una piscina en la casa de mis padres. Creo que en estos 14 años me metí dos veces nada más, porque nunca la disfruté por la falta de tiempo, porque tenía por siempre trabajar para terminar de pagar y buscar más trabajo para terminar de pagar. El sueño es muy largo y la vida muy corta. Cuando terminamos de pagar terminamos de vivir.

    3) Envié: Una vez escuché que los místicos son los atletas de la conciencia, pues hacen este proceso de búsqueda a lo trascendente. Hace unos meses visité a un médico que estuvo a punto de morir. Me contó que vio una luz clarísima y sentía que se iba, pero le dijeron “No, todavía no es tu momento”. Este médico amigo hoy está aquí luego de su operación de un tumor. Su vida cambió y quiere cambiar vidas a través de la medicina y a través de la espiritualidad. Y una vez me dijo “Comprendí que si rompo el celular no deja de existir la internet. Comprendí que cuando termine esta vida, comenzaré a vivir”. Me quedé maravillado y ahí comprendí por qué doña Pola que tiene Alzheimer hay momentos que tiene picos de lucidez, porque hay algo divino que todos llevamos y esa luz que todos tenemos nos recuerda que nos encontraremos tarde o temprano con la luz eterna. Dios está en nosotros, junto a nosotros y con nosotros, como dice el término Emanuel (Dios con nosotros). Algo bueno está por venir.
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    Juan 12, 44-50: Creer en Él

    29/04/2026 | 3 min
    1) Envío: Cuando recordamos el envío es que somos llamados a ir a compartir la vida también con aquellos que no concuerdan con el mensaje de Jesús. La vida espiritual nuestra está marcada por salir, anunciar el evangelio y compartir con aquellos que no son tan cristianos. Hasta me animo a decirte que están más cerca los ateos y agnósticos de un encuentro con Cristo que aquellos que se manifiestan fundamentalistas de Cristo. Pero creo que nos cuesta entender porque hasta en nuestros conceptos tratamos de evitar ese tipo de gente. Jesús no nos manda a evitarlos, sino más bien a ayudarlos y acompañarlos. Es fácil para nosotros juntarnos con gente de nuestro gremio y que piensan igual a nosotros, pero el envío es hacia otros, hacia quien no lo conoce. Como decía san Francisco “Vayan y anuncien el evangelio, y, si es necesario, hablen”.

    2) Luz: Ser luz no es tan solo iluminar sino también clarificar vidas y aliviar vidas. La luz también da calma. Esto me recuerda también al buen samaritano quien, a diferencia de los profesionales de la religión, le pone la luz del consuelo a la vida del otro. Porque los profesionales de la religión evitaban mancharse las manos para entrar limpios al templo, pero el samaritano prefiere mancharse las manos, pero entrar con el corazón limpio al templo. Ser luz es tener el corazón limpio, aunque uno esté manchado por la vida. Mientras seas luz, vas a iluminar.

    3) Palabras: Me gustaría presentarte 5 tipos de personas que pueden quitarte luz si no tienes una buena espiritualidad y una unión con Jesús:
    A) el “solo era broma”: es la persona que te tira cosas con crueldad, pero luego dice “es una broma”. Como dice el dicho “Toda broma tiene algo de verdad”. Entonces se sujeta en el jajaja o siempre te ataca y luego quiere sanarlo con “no te enojes, era una broma”
    B) el que siempre culpa a otros: nunca se hace cargo de lo que hizo o dijo, siempre hay un otro que tiene la culpa, nunca asume responsabilidad, pero son rápidos para culparte de todo.
    C) el saboteador: es la persona que dice que le importas y hasta te dice que te quiere mucho, pero, cuando te puede liquidar, te liquida. Le molesta que progreses.
    D) el contradictorio: es la persona que dice una cosa y hace otra, como dijo Ralph Waldo: “Lo que haces, habla tan fuerte que no puedo oír lo que me dices”.
    E) el oportunista: son esas personas que te son leales mientras les das esa oportunidad y les sos oportuno. Cuando los beneficios y tu dinero desaparecen, ellos también.
    Por eso, prende a ser prudente porque pueden lastimarte tan fuerte que, si no tenés una unión espiritual con Jesús, te pueden hacer perder el hacia dónde va tu accionar desde corazón. Algo bueno está por venir.
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    Juan 10, 22-30: El pórtico

    28/04/2026 | 3 min
    1) Rodearon: Compartir nuestras cargas, dolores y heridas secretas es muy arriesgado y también complejo, pero más arriesgado es cargar solo o sola los dolores. Las cargas, cuando se comparten, por lo menos se dividen por la mitad, hasta san Pablo vemos que compartió sus traumas con sus seguidores. En esto me encanta Pablo porque escribe sus traumas y nos los muestra, mientras que por muchos años los que trabajamos en la Iglesia nos maquillamos y fingimos. Incluso podemos ver a David, que se reconoce como pecador, y Pablo, un traumado. Hasta el que te rodee la gente te puede hacer ver vulnerable y expuesto. Recordá que la vulnerabilidad es atractiva, pero también nos hace vulnerables y caídos, y no hay nada más duro que generar lástima. Por eso no dejes que los que te rodean apaguen tu luz.

    2) Abiertamente: Uno de los elementos clave de la sabiduría es saber qué batallas vamos a pelear. No podés pelear todas las batallas, porque no podés pelear en todas. Algo que voy aprendiendo es que la gente que nos drena está por todos lados y de manera estratégica. Es importante que sepas distinguir las cosas y las personas. Si hay algo que tenemos que saber evitar es sentir que tenemos deudas eternas. A mí me molesta cuando me dicen “Vos tenés que hacer el casamiento de mi hija porque yo te ayudé cuando eras un simple adolescente”. Uno agradece, pero no puede ser eternamente. No dejes que el endeudamiento moral te lleve a tener largas ataduras.

    3) Todos: Hay una frase que en estos días me quedo resonando que dice “Hay mucha gente enferma que está sana y mucha gente sana que está enferma”. Logré conocer gente que está en una cama llevando su lucha física, pero que ves que tiene un corazón sano y lleno de Dios y de bondad. También vi mucha gente sana, pero que está enferma por la avaricia o la envidia y hasta incluso por esa soberbia que lo hace creer que puede opinar y destruir con comentarios destructivos, sin medir cuánto puede afectar. Hoy vivimos tiempos de mucha violencia verbal y psíquica y debemos ver a Jesús para sanar. Algo bueno está por venir.
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    Juan 10, 11-18: El asalariado

    27/04/2026 | 3 min
    1) Vida: En estos días me tocó visitar a un muchacho y a una muchacha cuadripléjicos y aprendí muchísimo de esta conversación, lo cual me llevó a cuestionarme muchas cosas. Me cuestioné sobre los límites humanos. Conocer personas me lleva a ver que hay gente capaz de derrotar dos frases demoledoras que tanto escuchamos: “Tú no eres” y “Tú no puedes”. Cuando veo a Carlos con ELA o a Marcela cuadripléjica digo “Sí eres” y “Sí puedes”. Pese a haber sido consideradas como personas con discapacidad (para mí es mejor decir “con capacidades diferentes”), me demuestran que de lo ordinario tratan de hacer lo extraordinario. Sus vidas son una prueba viviente de que la falta de validación externa no tiene nada que hacer, cuando la validación interna, el amor propio y la voluntad son de hierro. Lo cual deja ver que la discapacidad y la limitación muchas veces no están en el cuerpo y en la mente sino en aquellos que miran sin comprender, pero juzgando duramente. Esas personas sí que no tienen vida.

    2) Lobo: Hay gente que solo busca herir y lastimar, por eso, la mejor venganza es no ser como la persona que te hirió. Porque la gente débil espiritualmente busca venganza intentando herir sin controlarse y atacando despiadadamente, porque no controla sus emociones. Es lo que hace a esa persona como un lobo, ya que solo busca presas, más que compañía. Séneca dijo “No se le puede devolver la mordida a un perro”. Uno debe comprender la naturaleza de quien te ataca y elegir un camino que preserve tu virtud y tu integridad.

    3) Recobrarla: Lo normal es una ilusión. Lo que es normal para una araña, es anormal para un mosquito, decía la famosa Morticia de los Locos Adams. Lo que es normal para uno, puede que no sea normal para otros. El problema es cuando se cree que si se es diferente es malo. Entonces tendríamos que reformular la normalidad. Jorge Luis Borges decía “Pensar, analizar e inventar, no son actos anómalos, son la normal respiración de la inteligencia”. La variación y el cambio es lo común en los seres humanos. Entonces no estés mirando todo el tiempo lo que te molesta del otro. Hasta medimos normalidad por si es o no adaptado a lo social, y de ahí viene el término de adaptado o inadaptado. Acordate que la sociedad estigmatiza lo que se sale de la norma, a veces la Iglesia también. Por eso, recobrar tu vida es saberte aceptar como sos y ser normal como crees que sos, porque hay un Padre Dios que te ama como eres. Algo bueno está por venir.

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Acerca de Reflexión diaria del Evangelio por el P. Luis Zazano

La Meditación Diaria es preparada día a día por el Pbro. Luis A. Zazano, quien nos anima con sus meditaciones y amenos audios a adentrarnos más en el Evangelio, conocer más de la vida de nuestro señor Jesús y encontrar la paz interior. Para más info visite: https://misionerosdigitales.com
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