María, Madre de la Iglesia
1) Tiempo: En la película Matrix, Morfeo le da a Neo dos opciones la pastilla roja o la pastilla azul: verdad versus comodidad. El momento de la pastilla roja es cuando Neo ve a Matrix tal y como es. En psicología ese momento se llama “meta cognición”. Es cuando tu cerebro da un paso atrás y empieza a observar tus pensamientos en lugar de creérselos sin más. Empiezas a preguntarte cosas y la ilusión ahí empieza a romperse. Ahí te das cuenta de algo muy importante que es que muchos de los pensamientos que dan origen a tu vida no vienen de la verdad, sino que vienen del miedo, de la supervivencia y la experiencia pasada. La conciencia es ese momento en el que empiezas a ver el código que está ejecutando el sistema. Cuando Neo vio a Matrix ya no pudo dejar de verla. Cuando empiezas a cuestionar las historias que te cuentas, el sistema pierde el control. La historia que tienes en la cabeza es solo código que puedes decidir dejar de seguirlo.
2) Al ver: Silvio Rodríguez escribió una canción muy bella en la que dice “Soy un hombre feliz y quiero que me perdonen en este día los muertos de mi felicidad”. Porque muchas veces vos sos feliz porque alguien está sufriendo y como que lo único que nos queda es lastimar al otro. Es por eso que hoy, mirando a María, recordamos que el hombre, para gozar de verdadera felicidad en el cristianismo, no necesita lastimar sino amar.
3) Agua: Hay una famosa frase que dice “Quien no te valora no te quiere” por eso “Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia” y, si no suma, que no reste. Sobre esto te recuerdo lo que decía Marco Aurelio “La felicidad depende de la calidad de nuestro pensamiento”. Por eso, si alguien no te valora y estás al lado de él, entonces sos vos el problema.
Está la historia del caballo en el pozo: un campesino tenía muchos caballos que trabajaban en su hacienda. Un día le llegó la noticia de que un caballo estaba en un pozo profundo, imposible de sacarlo. El campesino fue y vio la situación y se dio cuenta de que era caro sacarlo e imposible. Decidió sacrificarlo y tirarle tierra al pozo. Empezaron a tirar tierra al pozo para cubrir al caballo, pero, a medida que la tierra caía, el animal se sacudía y se iba acomodando sobre la tierra. Eso hacía que el caballo se suba más. El caballo no se dejaba enterrar, sino que iba subiendo hasta que consiguió salir. Por eso, si estás hoy abajo sintiéndote poco valorado o valorada y otros tiran tierra sobre vos, recordá el caballo de la historia. Valorarse para poder valorar realmente a los demás, quererse para poder querer a otros, amarse para poder amar a otros, cultivar en nosotros lo que queremos producir en los demás. Valorarme por lo que soy, sin importarme lo que haga o lo que logre. Algo bueno está por venir.