Desde niña, Paty creció en medio de violencia, abandono y profundas heridas emocionales que marcaron su vida. Durante años luchó con ansiedad, depresión y un fuerte resentimiento hacia sus padres, mientras atravesaba pérdidas que lastimaban más su corazón. Aunque rechazaba creer en Cristo y su matrimonio comenzó a deteriorarse, Dios empezó a tocar su vida a través del testimonio de su esposo y su familia. Cuando finalmente decidió acercarse a Él, después de tocar fondo emocionalmente, experimentó una restauración que la transformó por completo: su corazón fue sanado, su matrimonio restaurado y pudo perdonar aquello que parecía imposible, incluso pudo perdonar y reconciliarse con su madre.