Este episodio es básicamente nosotras exponiéndonos sin dignidad. Hablamos de todas esas humillaciones que se te quedan grabadas en el cerebro y que, aunque ya pasaron años, todavía te despiertan a las 3 a.m.
Platicamos de lo horrible que es que alguien te salude con emoción y tú no tengas ni la más mínima idea de quién es, así que finges toda una conversación esperando que diga su nombre. Steph contó que uno de sus traumas escolares, jugar a las escondidas y que no la buscaran y Fer recordó la vez que se estampó en bicicleta contra un coche estacionado intentando verse cool frente a su papá. Spoiler: no funcionó.
Obvio nos fuimos a lo escatológico, porque somos fieles a nuestra esencia. Steph contó la humillación suprema de salir del baño del avión y que unos niños gritaran que “olía horrible”, y también confesó la vez que tuvo que meter la mano al excusado en casa ajena porque no bajaba el agua. Fer, recordó el pedo (literal) que se le salió en una clase de yoga en completo silencio, con eco incluido. Namasté.
También hablamos de las humillaciones digitales: el hate en Facebook donde nos dicen verduleras, nacas, vulgares y todo lo que termina en “eras”, y la historia de una traumadita que mandó fotos íntimas sin saber que el güey estaba proyectando su pantalla frente a toda su clase. Terror absoluto.
Cerramos con una dinámica caótica de adivinanzas con objetos, gritos, risas y cero control, confirmando que sí, no somos finas… pero sí muy unidas.
Cuéntanos, traumadito: ¿cuál ha sido tu humillación más grande? Esa que todavía te da pena contar. Aquí no juzgamos, prometido 😭🫶
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