En Guanajuato, entre calles antiguas y casonas que parecen guardar secretos bajo la piedra, existe una leyenda sobre una casa marcada por el encierro, la crueldad y la presencia de algo que nunca terminó de irse.
Dicen que, cuando cae la noche, desde aquella vieja construcción todavía se escuchan lamentos… y que no todos los que se acercan a sus puertas logran salir igual.