En Zinapécuaro, Michoacán, se cuenta una antigua leyenda sobre una mujer bellísima que aparecía de noche a los trasnochadores, bajando desde los cerros y pidiendo un favor extraño: que la llevaran cargando hasta la iglesia del pueblo.
A cambio, prometía pertenecer a quien lograra cumplir la prueba. Pero había una condición: durante el trayecto, nadie debía voltear a verla.