El ego humano es una tragedia antigua.
Los griegos la contaron en sus mitos.
Los filósofos la describieron en sus libros.
Y el apóstol Pablo la expuso con una palabra extraña: inflado.
En este episodio exploramos la verdadera condición del ego humano:
vacío, doloroso, ocupado y frágil.
Desde las tragedias de Icarus, Narcissus y Oedipus, hasta la profunda reflexión de Augustine of Hippo sobre el alma curvada sobre sí misma, descubrimos algo inquietante:
El ego no es la señal de un corazón fuerte.
Es la reacción de un corazón vacío.
Pero el evangelio propone algo radical:
no inflar el ego, ni destruirlo… sino liberarnos de él.
Una conversación sobre orgullo, identidad, tragedia humana y la libertad que nace cuando el corazón deja de girar alrededor de sí mismo.